Otra vez brotan como en cascada las críticas y señalamientos derivados de un accidente que lamentablemente cobró la vida de trece personas.
Ello fue derivado de lo ocurrido con motivo del descarrilamiento del Tren Interoceánico en Oaxaca, lo cual dejó más interrogantes que respuestas.
Los actores políticos tratan de polarizar a la población como desde hace mucho tiempo lo hacen. La oposición con señalamientos absurdos como si no supieran que se trata de un accidente como puede ocurrir en cualquier parte del mundo.
El actual gobierno queriendo responder absurdamente a señalamientos o explicar que se trató simplemente de un accidente desafortunado, cuando el fondo del asunto es que se lleven a cabo las investigaciones correspondientes por parte de la fiscalía general de la República (FGR).
Todos tienen claro que estamos frente a un lamentable accidente, la pregunta es si este se pudo haber evitado. Y ahí es donde el actual gobierno tiene que dar explicaciones rápidas y claras.
Mucho más cuando el expresidente en sus tradicionales mañaneras un día les dijo a los mexicanos que su hijo Gonzalo López Beltrán participó como supervisor honorífico en el proyecto del Tren Interoceánico, colaborando directamente con la Secretaría de Marina.
En este trágico y fatídico accidente donde además de las personas fallecidas hay decenas de heridos, es indispensable que López Beltrán les explique a los mexicanos que hay de cierto de lo que se dice de él y sus amigos involucrados.
Hay por lo menos dos personajes involucrados, además de Gonzalo López Beltrán, conocido como el “Bobby”, entre ellos están su primo Pedro Salazar Beltrán y el empresario tabasqueño Amílcar Olán.
El propio Amílcar Olán ha sido señalado como el encargado principal de suministrar balastro, una pieza fundamental, ya que es la piedra que da estabilidad a las vías. Al primo Pedro Salazar se le acusa de ser el que operaba como enlace para asegurar que el balastro fuera aceptado sin cumplir rigurosamente los estándares de seguridad.
De ahí que las investigaciones de la FGR sean tan importantes, ya que el Bobby supervisaba como lo dijo su padre, el Tren Interoceánico, es decir, él sabe si lo que se dice de su amigo y primo es verdad.
Lo que es un hecho es que Gonzalo López Beltrán supervisaba a su primo y a su paisano tabasqueño, lo cual representa un evidente conflicto de intereses.
También se vuelve indispensable que “Bobby” explique las grabaciones donde Amílcar dice que él le dio instrucciones de producir 500 mil metros cúbicos de balastro con fecha perentoria.
O la obscena y criminal frase de: “Ya cuando se descarrile el tren, ya va a ser otro pedo”. En fin, que la FGR “autónoma” tiene mucho trabajo por delante en esta investigación que no solo merecen los muertos y heridos, sino todos los mexicanos.
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