I.- EL NUEVO FORO DAVOS 2026
La nueva edición 56ª edición del Foro Económico Mundial (WEF) se celebró en Davos, Suiza, del 19 al 23 de enero de 2026 bajo el título “Espíritu de diálogo”. Dicho espacio congregó a cientos de líderes del ámbito público y privado, junto con representantes de la sociedad civil y del sector académico de 130 países con el fin de avanzar en la búsqueda de soluciones compartidas ante los principales desafíos globales.
En un clima de neutralidad e imparcialidad para el intercambio de ideas que exigió el actual contexto internacional, marcado por un creciente fraccionamiento, una complejidad acelerada y un rápido cambio tecnológico; se abordaron los siguientes cinco grandes retos planetarios que marcarán la agenda mundial contemporánea y cuya resolución exige una cooperación estrecha entre gobiernos, empresas y sociedad civil: ¿Cómo podemos cooperar en un mundo más disputado? ¿Cómo abrimos nuevas fuentes de crecimiento? ¿Cómo invertir mejor en las personas? ¿Podemos desplegar la innovación a gran escala y de manera responsable? ¿Y crear prosperidad respetando los límites del planeta?
II.- IA Y REESTRUCTURACIÓN DEL MUNDO CONTEMPORÁNEO
Dentro los grandes desafíos el rol de la Inteligencia Artificial (IA) y su impacto en la vida actual ocupó uno de los ejes transversales del Foro Económico Mundial, no sólo por su repercusión económica inmediata, sino por su peso creciente en la disputa por poder, la competitividad y la gobernanza global. La IA figuró como una tecnología capaz de redefinir sustancialmente la productividad, el empleo, la cultura, la comunicación y el equilibrio geopolítico, en un contexto de creciente fragmentación internacional (Berteloni, 2026).
De acuerdo con el Informe de Riesgos elaborado por el WEF, los “resultados adversos” de la IA sobresalen entre las prioridades más urgentes para los próximos años, especialmente por su potencial para profundizar la polarización social a partir de la creación de la brecha de habilidades. Aunque la tecnología todavía depende de la intuición humana para formular hipótesis —considerada el nivel más alto de creatividad científica—, su capacidad para automatizar procesos complejos ya plantea dilemas económicos y sociales de gran escala. En ese marco, la IA y la computación cuántica fueron diagnosticadas como los detonantes de una nueva carrera entre potencias, con riesgos de bifurcación económica y polarización política (Berteloni, 2026).
Uno de los focos más sensibles fue el impacto de la Inteligencia Artificial sobre el trabajo, ya que esta herramienta general podría igualar o superar capacidades humanas en un horizonte de uno a cinco años, lo cual generará un severo impacto inmediato en empleos de alta calificación. Por ejemplo, con el uso de la IA los ingenieros de empresas avanzadas ya no programan desde cero, sino que su labor se dedica a supervisar y a editar el trabajo de los modelos productivos. Por ello, sin inversiones urgentes en reentrenamiento a gran escala, la inminencia de presenciar en el futuro un estallido de inestabilidad social significativa ocasionada por el “desempleo post moderno”, puede ser muy alta (Berteloni, 2026).
Por otra parte, el WFE también incorporó una dimensión geopolítica medular ya que la soberanía tecnológica es hoy una cuestión de seguridad nacional. De aquí, la importancia crucial de crear “fábricas de IA” que permitan a empresas y startups entrenar modelos propios bajo estándares adecuados para cada nación.
III.- LA DESINFORMACIÓN Y LA IA
Dentro de este contexto de vertiginosa evolución tecnológica, es fundamental retomar las evaluaciones que formuló el mismo Foro Económico Mundial de Davos en 2024 sobre la desinformación y la difusión de información incorrecta (fake news) que fueron reconocidas por el consenso de esta cumbre como la principal alarma estructural que deben encarar las naciones de todo el planeta en los siguientes dos años y el quinto problema que se tendrá que enfrentar para los próximos diez años.
Tal diagnóstico internacional multidisciplinar colocó a la desinformación y sus secuelas como la fatalidad más relevante que deben encarar los líderes mundiales en los períodos venideros con el fin de evitar la mayor proliferación crisis sistémicas más agudas. Dicho fenómeno se potenciará geométricamente con las potencialidades que ofrece el uso de las plataformas de Inteligencia Artificial para construir “verdades ficticias” sumamente perfecciónalas de la “realidad”.
De aquí, la urgencia de abordar la desinformación y la creación de “veracidades artificiales” como el principal desafío mundial, que incluso fue ubicado por encima de la importancia de la crisis climática, los ataques cibernéticos, la inestabilidad económica, la inflación, las migraciones involuntarias, la erosión de los derechos humanos, la contaminación, la polarización social, las guerras contemporáneas, etc. (Infantes, 2024).
De esta forma, la desinformación se convirtió en una pandemia informativa o amenaza transversal que se propaga a través de las redes actuando como un factor estratégico en la desestabilización mundial que potencia los conflictos armados, favorece los enfrentamientos, perjudica el desarrollo económico, languidece la democracia, alimenta el terrorismo, incrementa la “crisis de la verdad” y debilita los derechos humanos (Infantes, 2024). En este sentido, la desinformación apoyada en la Inteligencia Artificial puede desencadenar una crisis global en los próximos tiempos, donde la desorientación informativa se gradúe como una nueva pandemia que no ataque físicamente a las personas, sino la estabilidad general de las sociedades (Desinformación, un tema casi pandémico).

IV.- CONSECUENCIAS GLOBALES
No obstante los esfuerzos importantes que desplegaron algunos dirigentes internacionales para intentar resolver o atenuar esta grave problemática planetaria, la velocidad y la eficacia de la regulación sobre la misma no coincidió con el ritmo del acelerado avance tecnológico y con conflictivo surgimiento y expansión de las “fake news” a través de la IA.
Todo ello, contribuyó a la generación, entre otras, de las siguientes trece consecuencias globales para el mundo contemporáneo:
Avance de la desinformación
1.- Los recientes progresos tecnológicos acrecentarán más el volumen, el alcance y la eficacia de la información falsificada, con flujos más difíciles de rastrear, atribuir y controlar. La capacidad de las empresas de redes sociales para garantizar la integridad de la plataforma probablemente será rebasada por las múltiples campañas superpuestas (The Global Risks Report 2024, 2024). Así, el “consumo de información no verificada, cargada de intencionalidad, mentirosa, comercial o manipuladora, estará presente cada segundo a través de millones de micro mensajes a través de WhatsApp, Instagram, TikTok, YouTube, Facebook, o cualquier otra red social que aparezca. Especialmente en el ámbito de la novísima Inteligencia Artificial que crea relatos muy perfeccionados de realidades fantaseadas no curadas (Desinformación, un tema casi pandémico).
2.- La creciente facilidad con la que se puede generar información falsa y manipulada, creará un terreno fértil para que la difusión de información errónea y la desinformación se arraiguen y polaricen severamente a las comunidades, sociedades y países (De Gallier, 2024).
3.- Este horizonte transformador aceleró notablemente el posicionamiento de los medios digitales en la formación de la opinión pública durante la pandemia del Covid-19, generando mayor crisis en el modelo de negocios de los canales de comunicación tradicionales. A ello se sumó el avance de la pérdida de confianza en los medios convencionales por la difusión de las “fake news”, ocasionado que solo el 40% de los auditorios a nivel internacional confíe en las noticias y únicamente el 50% fie en los medios de comunicación como instituciones solventes (Bantourakis, 2023),
Respaldo de la Inteligencia Artificial
4.- Las capacidades disruptivas de la información manipulada por la Inteligencia Artificial se están acelerando rápidamente, a medida que prolifera el acceso abierto a tecnologías progresivamente más sofisticadas que deterioraran la confianza en la información y en las instituciones. Por ello, en los próximos dos años, un amplio conjunto de actores capitalizará el auge del “contenido sintético”, para amplificar las divisiones sociales, la violencia ideológica y la represión política, ramificaciones que persistirán mucho más allá del corto plazo (The Global Risks Report 2024, 2024).
5.- Las interfaces serán cada vez más fáciles de usar para modelos de Inteligencia Artificial ya que no requieren un conjunto de habilidades especializadas a gran escala. Tal circunstancia posibilitará que este fenómeno se expanda a gran velocidad suscitando una explosión de información falsificada del contenido denominado “sintético” que oscilará desde clonaciones sofisticadas de voz, rostros, imágenes e identidades, hasta sitios web adulterados (The Global Risks Report 2024, 2024).
6.- Con apoyo de la IA, la desinformación también se personalizará cada vez más según sean sus destinatarios, dirigiéndose a grupos específicos, como las comunidades minoritarias, y se difundirá a través de plataformas de mensajería más opacas como WhatsApp o WeChat (The Global Risks Report 2024, 2024).
7.- La identificación de información errónea y la desinformación generada por IA en las plataformas de difusión no será transparente. La diferencia entre el contenido creado por IA y el contenido generado por humanos será cada vez más difícil de discernir, no solo para las personas con alfabetización digital, sino también por los mecanismos especializados de detección de información corrompida (The Global Risks Report 2024, 2024).
8.- Si el “contenido sintético” está etiquetado como tal, estas marcas suelen ser digitales y no visibles para los consumidores de contenido o aparecen como advertencias que aún permiten que la información se difunda. Por lo tanto, dichos mensajes pueden seguir siendo emotivamente poderosos, desdibujando la línea entre el uso maligno y benigno de la información. Ejemplificando, un vídeo de campaña generado por IA podría influir en los votantes y alimentar protestas o, en escenarios más extremos, provocar violencia o radicalización, incluso si lleva una advertencia por parte de la plataforma en la que se comparte de que se trata de contenido fabricado (The Global Risks Report 2024, 2024).
9.- El fenómeno de la “información falsa” se vigorizará significativamente con el progreso creciente de la Inteligencia Artificial, pues estas innovaciones son impulsadas por fines comerciales y geopolíticos en lugar de ser promovido por el “interés público”. Esto podría ocasionar una brecha digital todavía más profunda de la que ya existe entre países de altos y bajos ingresos debido a los beneficios que las transformaciones digitales causarán sobre sobre la productividad, la economía, las finanzas, el clima, la educación, la atención médica, el empleo, etc. (Reporte de riesgos globales 2024 del Foro Económico Mundial, 2024)
La crisis de la “verdad”: nueva Torre de Babel
10.- Paradójicamente, pese a haber alcanzado como civilizaciones modernas la expansión del mayor grado de infraestructuras de difusión de información para estar altamente comunicadas las naciones, los gobiernos, las instituciones, los partidos políticos y los ciudadanos en el siglo veintiuno no se logró construir dinámicas de comunicación superiores para comprendernos mejor como seres humanos y entidades, sino al contrario se creó una enorme Torre de Babel posmoderna donde convivimos cotidianamente sin entendernos colectivamente. Esto debido a que dicho complejo proceso de deformación del conocimiento de la realidad a través de la representación de los hechos vía fake news e intervenciones altamente penetrantes de posverdad muy optimizadas vía la Inteligencia Artificial u otros mecanismos discursivos, propiciaron que más que crear una asimilación crecientemente veraz de la realidad alimentó aceleradamente la crisis del “conocimiento alterado” edificando un “mundo de sordos y ciegos” que cimentó la estructura de la nueva Torre de Babel post moderna.
11.- Debido a la rápida y creciente irradiación de la desinformación en las sociedades contemporáneas los gobiernos estarán ascendentemente en condiciones muy favorables para determinar qué es la “verdad”, la “realidad”, lo “correcto” y las “evidencias”, lo que potencialmente permitirá que los partidos políticos monopolicen el discurso público y supriman las voces disidentes, incluidos periodistas y opositores (The Global Risks Report 2024, 2024).
12.- La credibilidad en los líderes sociales específicos –desde teóricos de la conspiración, incluidos políticos y grupos extremistas, hasta personas influyentes y líderes empresariales– otorgará confianza a la información particular que utilicen y a la autoridad que ejerzan, pudiendo amplificarse en la medida que se conviertan en “árbitros de la verdad” (The Global Risks Report 2024, 2024).
13.- En la medida que se socave la verdad, también aumentará el riesgo de introducir narrativas ideologizantes maniqueas en los medios de difusión, en las “plazas públicas” y en otros espacios menores del diálogo social cotidiano, con las respectivas consecuencias enajenantes que esto implica para las sociedades en búsqueda de equilibrios civilizatorios(Informe Global de Riesgos 2024, 2024). Frente a esta conflictiva eventualidad comunicativa los Estados podrán responder con propaganda y censura para defender su “verdad oficial” (La desinformación impulsada por IA es el nuevo gran riesgo global, 2024).
Sin embargo, lo más preocupante del fenómeno de infodemia a nivel global fue que según las resoluciones del Foro Económico Mundial el panorama no mejorará para la próxima década, pues en dicho horizonte temporal se reforzará la presencia de un orden mundial multipolar o fragmentado que dificultará la cooperación y de acciones conjuntas para resolver los conflictos existentes. Tal circunstancia llevará cada vez más al mundo a vivir en un estado límite de adaptación y tope para la existencia colectiva (Randow, 2024).
En ese contexto es fundamental tener en cuenta el diagnostico expuesto por el primer ministro de Canadá, Mark Carney, quién en el centro del WEF señaló premonitoriamente que el desarrollo del mundo contemporáneo “está en medio de una ruptura, no de una transición” (Discurso íntegro de Mark Carney en Davos, 2026).

V.- ¿QUÉ HACER?
La próxima década estará caracterizada por ser un período de muy profundas transformaciones sistémicas en todos los niveles de la vida como la dinámica del poder global, el clima, la tecnología, la demografía, los recursos naturales, la seguridad, las migraciones, la cultura, la paz, la vida cotidiana, etc., que llevará la capacidad de adaptación y sobrevivencia de la humanidad a un grado límite de resistencia extrema. En ese contexto, la cooperación internacional se verá muy presionada por la conformación de un mundo fragmentado y vorazmente cambiante.
Sin embargo, aún quedan oportunidades claves para tomar medidas a nivel local o internacional, individual o colaborativa, que puedan reducir significativamente el impacto de los riesgos globales. Las acciones colectivas de ciudadanos, empresas y países particulares pueden parecer insignificantes por sí solas, pero en una masa crítica pueden marcar la diferencia en la reducción del riesgo global. Incluso, en un mundo cada vez más pulverizado, la colaboración transfronteriza a escala sigue siendo fundamental para encarar las amenazas que son decisivas para la seguridad y la prosperidad humana (Informe Global de Riesgos 2024, 2024).
Por este motivo, el Foro Económico Mundial formuló que es fundamental indagar ¿Cómo reconstruir la confianza en el mundo contemporáneo para resolver los grandes conflictos que nos afectan? ¿Quién es dueño de la “verdad” en tiempos de la AI? ¿Cómo convivir con la vertiginosa revolución tecnológica del siglo XXI sin perjudicar los derechos humanos? ¿Qué hacer al respecto para resolver tales problemáticas sin caer en el autoritarismo?
Ante ello, es primordial retomar el llamado del historiador Yuval Noah Harari quien señaló crudamente que “nadie tiene la experiencia y la claridad acerca de cómo construir una sociedad híbrida donde convivan simultáneamente los seres humanos y la Inteligencia Artificial. ¡No sabemos cómo hacerlo¡ Entonces frente a tal evento, la pregunta debe ser ¿cómo edificar mecanismos de autocorrección, donde equivocan, esto no represente un daño severo para la especie humana o incluso su fin?” (Cuatro conclusiones de Davos 2026, 2026).

