Cuanta distancia hay del señor cobarde, no se meta con el hombre de a pie, venga por mí, aquí lo espero en Miraflores, no se tarde en llegar, cobarde, a excelentísimo señor Donald Trump, le transmito un fraternal saludo en la oportunidad de proponer muy respetuosamente la realización de una cumbre por la paz y contra la guerra.
Parece que poco tiempo le duró el envalentonamiento al dictador Nicolás Maduro, tras una operación militar sin precedentes en América Latina en las últimas décadas, que culminó con su captura por la Administración de Control de drogas de los Estados Unidos.
Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron trasladados a Nueva York, donde llegaron tras pasar por la sede de la DEA en dicha ciudad estadounidense.
Los esposos enfrentarán graves cargos, entre otros el de narcotráfico. Mientras tanto, el presidente estadounidense ha dicho que Estados Unidos gobernara Venezuela hasta que haya una transición segura, adecuada y sensata.
De acuerdo con el articulo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, Venezuela podría ejercer la legitima defensa para proteger a sus ciudadanos, a su territorio y su independencia.
Queda claro que los ataques militares a Venezuela y la captura de Maduro violan preceptos básicos del derecho internacional y, en principio, tensa más las relaciones entre ambos países, aunque ya Trump elogió a la presidenta encargada.
Si bien es cierto, Maduro es un dictador y podría ser juzgado por crímenes de lesa humanidad, también debe quedar claro que lo que hizo Estados Unidos con los bombardeos y la captura del mandatario venezolano fue violentar flagrantemente la soberanía de Venezuela.
Varios países ya se ofrecieron a ser mediadores en el conflicto, en el marco de los medios pacíficos de solución de conflictos internacionales previstos en el derecho internacional, obvio a Trump esto lo tiene sin cuidado.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) poco o nada podrá hacer, ya que Estados Unidos tiene en el Consejo de Seguridad del organismo un derecho de veto al igual que otras cuatro naciones.
A Trump no solo no le preocupa lo que piensen las otras naciones en este concierto internacional, sino que él ya apunta sus objetivos a otros países de la zona como son Cuba, Colombia y México.
No nos envalentonemos con actos histriónicos y bizarros como el que cometió Maduro, igual de burdos o locuaces como el del impresentable de Fernández Noroña. Se deben tomar las cosas en serio y de quien vienen.
Trump podría el día de mañana atacar a los cárteles de la droga en México por tierra y argumentar que esta utilizando una figura del derecho internacional como lo es la autoprotección, para proteger a sus nacionales en territorio mexicano.
Diría el clásico: ve las barbas de tu vecino cortar y pon las tuyas a remojar.
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