El comportamiento epidemiológico de la tuberculosis en el estado de Guerrero confirma que no se trata de un problema aislado ni circunstancial, sino de una enfermedad con carácter endémico que, lejos de erradicarse, muestra repuntes sostenidos en un entorno social altamente vulnerable. Históricamente ubicada en el segundo lugar de morbilidad en la entidad y con una tasa actual de 29.5 casos por cada 100 mil habitantes en 2026, la tuberculosis se mantiene como un problema de salud pública de alto riesgo.

El análisis de la tendencia reciente evidencia un incremento progresivo. En 2024 se registraron 78 casos; en 2025 la cifra aumentó a 103; y tan solo en el primer mes de 2026 se confirmaron 51 casos por laboratorio, igualando el total acumulado en todo 2025 según reportes oficiales de la Dirección General de Epidemiología.

Este comportamiento no solo refleja mayor detección, sino también retrasos diagnósticos, interrupciones en esquemas de vacunación y la circulación persistente de cepas multirresistentes. Desde 2018 se documenta tuberculosis fármaco resistente en la entidad, con 32 casos en 2023 y 28 en 2024, lo que confirma fallas estructurales en la adherencia terapéutica y el seguimiento clínico.

El municipio de Acapulco concentra aproximadamente el 75 por ciento de los casos estatales, constituyéndose en el principal foco de transmisión. Este patrón geográfico no es casual: responde a condiciones de hacinamiento, precariedad laboral, movilidad poblacional y deterioro de infraestructura sanitaria, factores directamente vinculados con la pobreza estructural.

La tuberculosis, causada por Mycobacterium tuberculosis, encuentra en estos entornos las condiciones ideales para propagarse: viviendas con ventilación insuficiente, desnutrición crónica, acceso irregular a servicios médicos y necesidad económica que obliga a los pacientes a priorizar el trabajo sobre la continuidad del tratamiento.

De acuerdo con el boletín que emite la Dirección General de Epidemiología, durante todo el 2025 se confirmaron 51 casos positivos de tuberculosis y en el primer mes del 2026 se registró una cifra igual de 51 casos confirmados por laboratorio, lo que representa un incremento mayúsculo. El incremento de casos de tuberculosis durante principios de 2026 se debe principalmente a retrasos en diagnósticos, bajas coberturas de vacunación y la persistencia de cepas multirresistentes.

Aunque el tratamiento es gratuito y efectivo —requiere al menos seis meses continuos—, la interrupción frecuente por razones económicas o sociales favorece la generación de cepas multidrogorresistentes. La pobreza no solo incrementa el riesgo de contagio, sino que perpetúa el ciclo de transmisión al dificultar la adherencia terapéutica.

En jornaleros agrícolas, población migrante y personas en pobreza extrema, la falta de seguimiento médico continuo incrementa la probabilidad de abandono del tratamiento y de contagio intradomiciliario.

El repunte de tuberculosis ocurre además en un contexto nacional de reemergencia de enfermedades prevenibles, particularmente el sarampión. El reciente brote en el país —que ha obligado a reforzar la vigilancia epidemiológica— evidencia debilidades en las coberturas de vacunación y en la capacidad operativa del sistema de salud. Este escenario multiplica el riesgo de una crisis sanitaria, pues la coexistencia de enfermedades respiratorias transmisibles puede saturar servicios médicos ya limitados en estados con alta marginación como Guerrero.

La preocupación por el suministro de la vacuna BCG, fundamental para prevenir formas graves de tuberculosis en la infancia, también ha generado alertas. Aunque autoridades estatales han informado la disponibilidad de más de 37 mil dosis, la intermitencia previa en el abasto refleja vulnerabilidades logísticas que impactan directamente en poblaciones con menor acceso a servicios preventivos.

En el ámbito educativo, la Universidad Autónoma de Guerrero confirmó al menos cuatro casos en planteles de Acapulco, activando protocolos sanitarios y campañas informativas. La instalación de módulos de vacunación y la sesión permanente de la Comisión de Salud universitaria responden no solo al brote local, sino al panorama nacional de enfermedades respiratorias emergentes y reemergentes.

Si bien Guerrero ocupa el séptimo lugar nacional en diagnóstico e inicio de tratamiento, con un 75 por ciento de éxito terapéutico, esta cifra revela una brecha significativa: uno de cada cuatro pacientes no completa adecuadamente el esquema. En un contexto de pobreza persistente, esa brecha se traduce en mayor transmisión comunitaria y en la consolidación de cepas resistentes.

El incremento de casos de tuberculosis en Guerrero no puede entenderse únicamente como un fenómeno epidemiológico, sino como la manifestación sanitaria de desigualdades estructurales. La pobreza, el hacinamiento, la migración laboral y las limitaciones del sistema de salud configuran un entorno propicio para la persistencia de la enfermedad.

En paralelo, el rebrote de sarampión y otras enfermedades prevenibles sugiere un debilitamiento de las estrategias de prevención primaria. De no fortalecerse la cobertura de vacunación, la detección oportuna y el acompañamiento social para garantizar la adherencia terapéutica, el estado podría enfrentar un escenario de crisis sanitaria caracterizado por la convergencia de enfermedades transmisibles asociadas a la marginación.

Con corte al 20 de enero de 2026, Guerrero ha registrado 243 casos confirmados acumulados de sarampión, formando parte de los estados con alto número de contagios.

Durante la temporada invernal 2025 se reportaron dos defunciones de adultos mayores y 44 casos positivos de influenza, de acuerdo con la Secretaría de Salud estatal. La mayoría de los contagios se registraron en Acapulco.

Enfermedades del corazón, diabetes mellitus, tumores malignos, los homicidios y las enfermedades del hígado se mantienen como las principales causas de muerte entre la población del estado.

Estas cifras preliminares corresponden al primer semestre de 2025 de las Estadísticas de Defunciones Registradas publicadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).