La rivalidad entre grupos criminales de Guerrero también amenaza la tranquilidad en las ferias tradicionales, y la de la Bandera en Iguala, una tradición de más de 70 años que celebra el origen del lábaro patrio, es otra de las festividades que se encuentra bajo esa amenaza.
Aunque oficialmente la Feria de Navidad y Fin de año de Chilpancingo no se suspendió en diciembre 2025, su celebración fue acotada en el marco del bicentenario de la festividad.
La Feria de la Bandera en Iguala, con más de 70 años de tradición, se desarrolla nuevamente en un entorno de alta complejidad en materia de seguridad. Si bien las autoridades estatales y municipales han optado por replicar un esquema de “blindaje” similar al implementado en 2025 —con despliegue masivo de fuerzas estatales y federales, vigilancia aérea con drones, binomios caninos y arcos detectores de metales—, este dispositivo reduce riesgos inmediatos, pero no modifica las variables estructurales que explican la violencia en el municipio.
El problema de fondo no es únicamente la protección perimetral del evento, sino la fragilidad de la tregua entre organizaciones criminales que operan en la región norte de Guerrero. La experiencia reciente demuestra que la violencia en Iguala responde menos a eventos coyunturales y más a dinámicas de disputa territorial, control de economías ilícitas y ajustes internos.
Desde febrero de 2024, una tregua entre La Familia Michoacana y Los Tlacos —presuntamente mediada por la Iglesia— generó una disminución estadística en homicidios dolosos (de 66 a 49 entre 2024 y 2025). Sin embargo, esta reducción no implicó desarticulación de estructuras criminales ni abandono de economías ilícitas; más bien supuso un reacomodo y reparto temporal de zonas de influencia.
En términos analíticos, se trata de un equilibrio criminal cooperativo de baja intensidad, vulnerable a rupturas por incentivos económicos (extorsión, control del “cristal”), detenciones de líderes o incumplimiento de acuerdos.
Las ferias tradicionales representan para el crimen organizado un espacio de alta concentración poblacional (impacto mediático en caso de ataque); un nodo de economía informal y formal susceptible de extorsión y un escaparate político que puede utilizarse para enviar mensajes de fuerza o castigo.
En 2024, la Feria fue blanco directo de amenazas de La Familia Michoacana por “falta de acuerdos” con autoridades y empresarios. El asesinato de una mujer en el punto de venta de boletos en Galerías Tamarindos evidenció que el objetivo no era sabotear el evento en abstracto, sino presionar mediante terror selectivo y visible.
Las amenazas posteriores contra el entonces alcalde y la empresa promotora confirmaron que el conflicto no era cultural (por los artistas), sino económico y de control territorial.
Para 2025 y principios de 2026, aunque el gobierno municipal solicitó replicar el operativo de seguridad y se optó por excluir artistas asociados a corridos que hacen apología del delito, estas decisiones tienen un impacto marginal frente al verdadero detonante: la disputa por rentas ilícitas y control territorial.
El blindaje es en términos reales, contención táctica, más no una solución estratégica ya que el despliegue de 500 elementos, vigilancia aérea y filtros de seguridad puede disuadir ataques directos dentro del perímetro; reducir la probabilidad de agresiones espontáneas; o incrementar la percepción pública de control.
No obstante, no elimina la capacidad operativa de las células en colonias periféricas; los conflictos por cobro de cuotas a comerciantes; Las tensiones entre mandos medios tras detenciones recientes; ni el incentivo de utilizar violencia fuera del perímetro para enviar mensajes.
En entornos con treguas frágiles, el riesgo no necesariamente se materializa dentro del evento, sino en ataques paralelos o posteriores que buscan evitar confrontación directa con fuerzas federales, pero mantener presión simbólica.
Durante 2025 se registraron señales de tensión que apuntan a la fragilidad del acuerdo criminal como fueron las amenazas para boicotear nuevamente la Feria; el homicidio de un menor presuntamente vinculado a amenazas, tras exhibición en video señalando a un jefe de célula, la colocación de lonas de extorsión en espacios públicos y el repunte de homicidios en octubre (10 en un mes, siete en un solo día), con asesinatos múltiples acompañados de mensajes contra vendedores de “cristal”.
Estos eventos son característicos de fases de reconfiguración violenta del mercado criminal, particularmente en torno a la distribución de droga sintética, uno de los principales detonantes actuales.
Iguala es considerado uno de los municipios más violentos de Guerrero debido a la convergencia de al menos tres estructuras criminales relevantes la primera de ellas es la de Los Tlacos (Cártel de la Sierra): con fuerte presencia en la zona norte y centro, dedicados al trasiego de drogas y extorsión.
Le sigue La Familia Michoacana (LFM) un actor histórico en la región norte y Tierra Caliente, con capacidad de movilización armada y finalmente La Bandera. Se trata célula vinculada a remanentes de Guerreros Unidos, con arraigo local.
El blindaje de la Feria de la Bandera es una medida necesaria desde el punto de vista operativo, pero insuficiente desde una perspectiva estratégica. La reducción de homicidios derivada de la tregua entre La Familia Michoacana y Los Tlacos no responde a una pacificación institucional, sino a un arreglo criminal contingente.
Mientras persistan disputas por el control del narcomenudeo —especialmente del “cristal”—, economías de extorsión y liderazgos fragmentados, Iguala permanecerá en un equilibrio inestable. La feria, por su valor simbólico, económico y político, seguirá siendo un termómetro de esa frágil coexistencia criminal y un posible punto de inflexión si la tregua se rompe.
Escenarios prospectivos
Escenario 1: Continuidad controlada (probabilidad media)
La tregua se mantiene funcional durante la Feria. No se registran ataques directos al evento, pero persisten homicidios focalizados y amenazas aisladas.
Escenario 2: Ruptura parcial (probabilidad media-alta)
Un actor percibe incumplimiento de acuerdos o intenta reposicionarse. Se presentan hechos de alto impacto fuera del perímetro del evento (ataques en colonias, hallazgo de cuerpos con mensajes), sin confrontación frontal en la Feria.
Escenario 3: Ruptura abierta (probabilidad baja pero de alto impacto)
Se produce un atentado directo o una acción de alto simbolismo vinculada al evento, con efectos políticos y mediáticos relevantes.
