La confirmación del abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, el 22 de febrero de 2026, representa un punto de inflexión para la dinámica criminal en Guerrero. La desaparición del liderazgo central del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) no sólo debilita la cohesión operativa de la organización, sino que anticipa una pugna violenta entre las células que operaban bajo su estructura, tanto por el control territorial como por los recursos económicos derivados de economías ilícitas en la entidad.

Aunque el CJNG fue fundado hacia 2009-2010, su expansión sostenida hacia Guerrero se intensificó a partir de 2015, enfocándose en regiones estratégicas como Tierra Caliente, Costa Grande y la Sierra. Su crecimiento se sustentó en tres ejes: Alianzas tácticas con grupos locales (como Los Granados, Los Maldonados y Los Viagras), que le permitieron penetrar estructuras ya establecidas; Disputa frontal contra organizaciones rivales, entre ellas La Familia Michoacana, Los Tlacos y Los Rusos; Control de corredores de producción y trasiego de drogas, aprovechando la geografía serrana y la conectividad hacia la costa del Pacífico.

De acuerdo con reportes de inteligencia, internacionales y nacionales, entre 2017 y 2018 el CJNG consolidó presencia operativa en al menos cuatro de las ocho regiones del estado, manteniendo dominio particularmente en los nueve municipios de Tierra Caliente, incluido Zirándaro, zona limítrofe con Huetamo, Michoacán.

El CJNG replicó en Guerrero su modelo de expansión caracterizado por el uso sistemático de violencia extrema; los narco-bloqueos y quema de vehículos para paralizar actividades económicas; la difusión de propaganda criminal en redes sociales; empleo de drones con explosivos y artefactos improvisados y ataques directos contra fuerzas federales y ministeriales.

Eventos como la masacre de El Durazno (Coyuca de Catalán) en diciembre de 2022 —en el contexto de la confrontación con La Familia Michoacana— evidenciaron el nivel de degradación del conflicto. Ese 10 de diciembre un grupo armado irrumpió en la localidad y asesinó a siete personas, incluyendo a un menor de edad. Alrededor de 100 sicarios llegaron en camionetas rotuladas con las letras “FM” (Familia Michoacana). Con engaños, convocaron a los pobladores a una reunión en la escuela primaria Ignacio Zaragoza, donde posteriormente los acribillaron entre ellos un menor de edad.

El Durazno es una zona de la sierra de Tierra Caliente, constantemente disputada por diversos grupos delictivos.

La región de Tierra Caliente, incluyendo Coyuca de Catalán y San Miguel Totolapan, fue escenario de masacres, algunas vinculadas a la confrontación del CJNG con “La Familia Michoacana” y otros grupos locales como Los Tlacos.

Posteriormente, durante 2025 y principios de 2026, se registró una escalada con asesinatos múltiples, ejecuciones en espacios públicos y ataques a negocios en Acapulco, Costa Chica y Sierra, asociados a la ruptura de pactos de no agresión con grupos rivales.

El 22 de febrero de 2026, en Acapulco y el corredor hacia Marquelia, se observó una reacción coordinada atribuida a estructuras vinculadas al CJNG y su alianza con Los Rusos: quema de transporte público, suspensión de corridas de autobuses, cierre masivo de comercios y ataques armados, afectando la movilidad y la economía regional.

La eliminación del liderazgo de Oseguera Cervantes abre tres escenarios de alto riesgo para Guerrero: 1. Fragmentación interna y guerra por sucesión. La ausencia de un mando unificado puede detonar disputas entre mandos regionales y operadores financieros. En Guerrero, donde las células locales ya operaban con cierto grado de autonomía, es previsible que busquen consolidar control independiente sobre plazas estratégicas, particularmente en Tierra Caliente, Costa Grande y Acapulco.

  1. Ruptura o reconfiguración de alianzas. Grupos aliados —como Los Rusos o estructuras locales en Costa Grande— podrían: replantear su subordinación al CJNG; pactar con rivales como La Familia Michoacana o Intentar consolidarse como actores autónomos.

Esta recomposición incrementa la probabilidad de enfrentamientos simultáneos en múltiples municipios.

Guerrero no sólo es estratégico por el trasiego de drogas; también genera ingresos por la extorsión a comercio y transporte; el control de minería ilegal; el cobro de piso en actividades agrícolas y turísticas; el tráfico de personas y armas.

La disputa por estas economías ilícitas podría traducirse en el aumento de homicidios dolosos; desplazamiento forzado en zonas serranas; ataques a infraestructura civil para enviar mensajes de poder; mayor victimización de población civil como mecanismo de presión.

Lejos de implicar una reducción automática de violencia, el abatimiento de “El Mencho” puede actuar como catalizador de un ciclo de violencia fragmentada y descentralizada en Guerrero. La experiencia comparada en México muestra que la decapitación de liderazgos criminales frecuentemente deriva en disputas internas impredecibles.

En el corto y mediano plazo (3-12 meses), se anticipa el incremento de enfrentamientos intercelulares; mayor volatilidad en acuerdos criminales; intentos de expansión por parte de rivales y reacciones espectaculares (bloqueos, incendios, ataques coordinados) para demostrar capacidad operativa.

Guerrero, caracterizado por la coexistencia de al menos 17 grupos criminales activos, se perfila como uno de los principales focos de reacomodo criminal tras la muerte del líder del CJNG. La pugna no será únicamente por territorio, sino por el control de los flujos financieros que sostienen la gobernanza criminal en la entidad.

En términos estratégicos, el escenario más probable no es la desaparición de la amenaza, sino su mutación hacia un entorno más fragmentado, competitivo y potencialmente más violento.