El expresidente López Obrador le dejó una herencia maldita a Claudia Sheinbaum con la que todos los días tiene que capotear el temporal a nivel interno, pero, sobre todo, en el plano internacional, con la presión del primer mandatario norteamericano Donald Trump.

Queda claro que la política de “abrazos, no balazos” fue una auténtica simulación en la que el Estado hacía como que combatía a los cárteles, bajo el pretexto absurdo de que mejor había que generar empleos para que los jóvenes no cayeran en los brazos del crimen organizado.

En lugar de que la anterior administración combatiera con decisión al crimen, se decidió tolerarlo hasta extremos criticables, como cuando el expresidente reconoció que él ordenó como jefe de las fuerzas armadas la liberación de Ovidio Guzmán.

Ovidio fue liberado el 17 de octubre de 2019 tras su detención en Culiacán, Sinaloa, en un operativo fallido, conocido como el “Culiacanazo”. Según la versión de López Obrador, se dio para evitar una escalada de violencia y proteger a la población civil.

Hoy con el Mencho no pasó lo mismo y la presidenta Sheinbaum hizo cumplir la ley, sea por convicción propia o por presión de los Estados Unidos, tal vez nunca se sabrá la verdad.

Lo que si es un hecho es que el presidente Trump no quitará el dedo del renglón, ya que en sus últimas declaraciones dejó claro que los cárteles criminales y las organizaciones terroristas en el hemisferio occidental deberán ser destruidas conforme a la legislación aplicable.

Queda claro que Estados Unidos está preparado para afrontar la amenaza del narcotráfico y, de ser necesario, tomará, como se dijo, la ofensiva en solitario.

El secretario de la Defensa Estadounidense, Pete Hegseth, declaró que prefiere que se haga en conjunto con los países involucrados, con nuestros vecinos y con nuestros aliados, recalcó.

Puede sonar a una amenaza o una advertencia no tan velada, así que México deberá dejar de una vez por todas la simulación o la complacencia y atacar de manera frontal a los cárteles que tanto han dañado a nuestro país y a los mexicanos.

En referencia especifica a nuestro país, el mandatario estadounidense aseveró que debemos reconocer que el epicentro de la violencia de los cárteles es México.

Los cárteles mexicanos están alimentando gran parte del derramamiento de sangre y caos en el hemisferio, a lo que el gobierno de Estados Unidos hará todo lo necesario para defender su seguridad nacional y proteger la seguridad del pueblo estadounidense, dijo Trump.

Así que, al tiempo, o se combaten los cárteles de manera frontal o no nos extrañe que veamos escenas inéditas en nuestro país en el combate al narcotráfico orquestadas desde los Estados Unidos.

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