Decían nuestros abuelos o nuestros padres, sales de Guatemala y entras a Guatepeor. Esta frase española, significa pasar de una situación mala a otra aún peor, empeorando un panorama ya de por si difícil.

En otras palabras, es ir de mal en peor. La frase no se refiere a la realidad de Guatemala, sino que es un dicho popular usado en el español coloquial.

En el fondo, significa un retroceso en una situación determinada. Esto me parece que pasa cada vez que el líder del Partido Acción Nacional (PAN), Jorge Romero, habla en algún discurso oficial o da una entrevista para algún medio de comunicación.

El dirigente blanquiazul que se reunió con gobernadores, alcaldes, senadores, diputados, dirigentes y militantes en un evento masivo, habló de una apertura del
PAN a los ciudadanos en 2027.

Enfatizó que, a diferencia de Morena, en el PAN no hay corcholatas y llamó a la presidenta Claudia Sheinbaum a romper el narco pacto de muchos de sus gobernadores.

Que cínico es Jorge Romero, vinculado al cártel inmobiliario, señalado de haber manejado con opacidad los recursos de la reconstrucción tras el cismo en la Ciudad de México cuando era diputado local.

Según el líder del PAN, ahora que estarán en juego 17 gubernaturas, la renovación de la Cámara de Diputados, y miles de alcaldías, el blanquiazul se abrirá en forma total a la ciudadanía.

Creerle a Romero lo anterior es como chuparse el dedo como cuando López Obrador decía que se definían las candidaturas de Morena a través de las famosas encuestas. Siempre fue “lo que dijera su dedito”.

Ahora el líder azul afirma que se elegirán a los abanderados por medio de encuestas o elecciones primarias. Lo que tanto criticaron ahora lo llevan a la práctica, pareciera ser que un requisito para ser político es ser un mentiroso con honores.

Romero ya se dio cuenta que en su partido los candidatos se elegían bajo el método del dedazo, del compadrazgo, o se le olvida que varios dirigentes del PAN han llegado bajo los métodos más antidemocráticos como es su caso.

Baste recordar el tan lamentable caso del inepto de Marko Cortés, quien, de flamante líder del PAN, si, aquel que negociaba notarias para los suyos, pasó por dedazo de ser líder de su partido a Senador de la República.

El problema con toda esta situación es que los ciudadanos ya están cansados de tantas mentiras de los políticos. Hay apatía marcada por la desconfianza y por la saturación del tema.

Al final serán los mismos, disfrazados de ganadores por encuestas. La gente está al final de la fila de su ecuación, el verdadero sentido de este discurso de los partidos es una lucha encarnizada por el poder.

De ahí las famosas alianzas pragmáticas en elecciones o los detestables partidos satélite como el Verde o el del Trabajo. Mientras que la gente no despierte estos vividores de la política seguirán existiendo.

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