Desde el 1 de octubre de 2024 a la fecha, un año nueve meses y medio,  no ha habido día sin escándalos de funcionarios, vinculados a relaciones de colaboración con las agencias policiacas de los Estados Unidos, como ocurre con la gobernadora de Baja California, María del Pilar Ávila a la que grabaron en una conversación, con personajes a los que ofrece colaborar con el FBI, para arreglar su problemas con la retención de su visa, la presidenta minimiza esas conversaciones, donde la gobernadora ofrece dar información de las sesiones del Consejo de Seguridad.

Otro tanto ocurre con el lío del piloto, Alejandro Ojeda Ávila “El Jando” que condujo el avión que trasladó al Mayo Zambada el 25 de julio de 2024, de Sinaloa a un aeropuerto en Santa Ana, Nuevo México, Estados Unidos, desatando una guerra entre los Chapitos y el Cártel del Mayo, la Mayiza, produciendo varios miles de muertes y desaparecidos. Ese delincuente fue capturado en una balacera en el poblado de Jesús María en Sinaloa el 8 de febrero del 2025. Junto con 26 prisioneros fue “entregado a los Estados Unidos, sin ningún juicio de extradición o de cualquier tipo, el 12 de agosto de 2025. El 9 de abril de este año se declaró culpable del cargo “de conspiración para distribuir cocaína”.

La presidenta se enreda cada día, niega que haya habido un operativo del FBI para llevarse al “Mayo”, después lo acepta y hasta lo usa para “defender la soberanía” de México ante la injerencia de los gringos. Cruza acusaciones contra el Embajador Ken Salazar, amigo de AMLO al que visitaba cuando le daba la gana, luciendo su “sombrero vaquero”, lo llama mentiroso y luego lo cita por la admiración que le sigue teniendo a AMLO.

Cito solamente dos casos que han ocupado las primeras planas de la prensa escrita, son trending topic en las redes, llenan miles de “charlas de café” de cientos de cortesanos, en estas semanas, si consideramos casos semejantes en las casi 80 semanas del gobierno de Claudia Sheinbaum, estaríamos ante varios centenares de escándalos.

Por supuesto que hay de escándalos a escándalos. El inmenso fraude del huachicol fiscal, calculado en unos 600 mil millones de pesos; el del Cártel de la Barredora en Tabasco y muchos que involucran a familiares nucleares y todo tipo de parientes del Expresidente, es casi seguro que han sido un saqueo inmenso al erario, mientras mucha gente los sigue considerando, honrados, austeros y valientes.

Esa es la cuestión central.

Una pandilla de estafadores con comportamientos sistemáticos de tipo delincuencial; aliados a los militares, a los que corrompió AMLO, dándoles cargos ajenos a sus tareas, como la administración de aduanas de, puertos, aeropuertos, construcción de carreteras, caminos, ferrocarriles, vías y otras que generan una relación perversa, la que incomoda a algunos altos oficiales en activo, que obviamente no se atreven a denunciar esa ominosa relación.

La Cuatro T, para muchos es sinónimo de cuatreros, por su manera de operar, también favoreciendo a los grandes capitales, a los narcos y al presidente Trump.

Para acabar con este régimen tan negativo para el conjunto de la sociedad, es necesario no perderse en los pequeños o grandes casos de corrupción, sino combatir al “modelo” de régimen que los produce, al mismo tiempo que se sirve de ellos.

Se requiere romper de un solo tajo con ese “nudo gordiano”, es decir es necesaria una gran convergencia de movimientos sociales de tipo radical o de la izquierda no enchufada, con organizaciones de empresarios o pequeños productores como los “Del Movimiento del Sombrero de Uruapan”, personas públicas de la derecha no fascista, como lo son muchos panistas, de antiguos integrantes de las elites culturales y de asociaciones de la llamada sociedad civil.

Como dice la canción del catalán Luis Llach, “si tu jalas hacia acá y yo también, seguro que haremos caer la estaca”.