Los políticos de la 4T son como los toros: embisten todo lo que se mueve. El FBI puso frente a Sheinbaum el avión en el que trasladó a El Mayo Zambada y una presidenta sin visión política cayó en la trampa.
Cuando el FBI exhibió la aeronave en un museo de Nuevo México y lo presentó como una muestra de lo que hace la agencia para defender la seguridad nacional de Estados Unidos lo hizo para demostrar que Sheinbaum y su gobierno no les merece ningún respeto.
El FBI calculó bien la reacción de la Presidenta. Sabía que no solo se iba a enojar sino a enredar. La CIA, la DEA y el mismo FBI tienen el estudio psicológico completo de una política silvestre y previsible que salió a acusar —¿ante quién? ¿ante Dios?— a las agencias de inteligencia norteamericanas por violar la soberanía.
Sheinbaum y su secretaria de gobernación no lograron incendiar la indignación nacional. ¿Por qué? Porque es más turbio lo que esconde el régimen sobre lo que sucedió en la finca donde fue secuestrado El Mayo, que las múltiples violaciones a la soberanía por agencias que llevan siglos arraigadas en el país.
López Obrador y Sheinbaum se han negado a aclarar por qué el gobierno de Rocha Moya realizó un montaje para fingir que el ex rector de Sinaloa, Héctor Melesio Cuén, había sido asesinado en una gasolinera y no en la finca donde fue extraído El Mayo.
Por eso el Comité de Transparencia de Relaciones Exteriores salió con la ocurrencia de poner bajo llave toda información relacionada con Rocha Moya y sus vínculos con el Cártel de Sinaloa.
Tampoco han explicado por qué el comandante de la Policía de Sinaloa estaba presente en el lugar donde el hijo del Chapo Guzmán somete a El Mayo para subirlo al avión y entregarlo a autoridades de Estados Unidos.
Menos todavía se ha investigado la participación de Rocha Moya en el asesinato de Mélesio Cuén con quien estaba enfrentado por el control de la universidad del estado y a quien amenazó en varias ocasiones.
El FBI tiene hoy la historia completa de lo que sucedió ese día. Se los contó de viva voz El Mayo. Y no solo eso, también debe haberles explicado cómo López Obrador, Rocha Moya y el Cártel de Sinaloa construyeron una red de colaboración para financiar y operar en el país las campañas electorales de Morena.
Sheinbaum habla del avión para ocultar al cuarto pasajero. Rocha Moya no estuvo en la aeronave, pero formó parte del “thriller”. En medio del operativo para secuestrar al cofundador de uno de los cárteles más poderosos, fue acribillado un rector que buscaba suceder a Rocha en el gobierno.
Que tan importante será el gobernador con licencia que Sheinbaum ha preferido protegerlo, evitar su extradición, antes que renovar el T-MEC.
El avión de marras no sólo representa una hazaña para el FBI, también es ícono de lo oculta y representa el gobierno de la Cuarta Transformación.
