Para Sheinbaum los mexicanos somos imbéciles. Un pueblo incapaz de darse cuenta de que los Lineamientos para el Derecho de las Audiencias son una mordaza para callar, sancionar y eliminar a los periodistas críticos del régimen.
La “Ley Censura” tiene un alcance perverso. Busca silenciar primero a los medios para luego callar a todos los demás: partidos, iglesias, organizaciones civiles y a la sociedad entera.
Esa es la razón por la cual la Arquidiócesis Primada de México rechazó de manera contundente que el gobierno busque determinar qué opinión, información o análisis es el verdadero y cuál el falso.
La Iglesia sabe que la 4T hoy intentará silenciar a los medios para después asaltar los púlpitos y acabar con la libertad religiosa. Hoy los “gorilas” vienen por los comunicadores para luego ir por sacerdotes, abogados, médicos, empresarios y ciudadanos.
Sheinbaum presenta los Lineamientos para el Derecho de la Audiencias a diez meses de una de las elecciones más importantes de todos los tiempos. Cuando el electorado decidirá si acepta que un narco partido como Morena siga controlando el Congreso o si vota para comenzar a rescatar al país del autoritarismo, la ineptitud y corrupción.
La Presidenta sabe que Morena puede perder varias gubernaturas y la mitad del Congreso. Entiende —como lo confesó Ricardo Monreal— que se trata de un referéndum donde ella, su gobierno, su partido y movimiento pueden salir reprobados.
Si Morena es derrotada iniciará la muerte prematura de un proyecto dictatorial que nació para quedarse varias décadas en el poder. Significará el deceso político de López Obrador y el comienzo del fin de ese populismo izquierdoso y antidemocrático que ya comenzó a ser bateado en varios países latinoamericanos.
Sheinbaum y López Obrador saben que el 2027 es de vida o muerte para ellos. Están decididos a recurrir a lo que sea con tal de no perder el poder y los Lineamientos para los Derechos de las Audiencias forman parte de los preparativos para imponer el triunfo de Morena en las urnas y ocultar su eventual derrota.
El “Defensor de las Audiencias”, esa persona que —de acuerdo a la ley— será designada por cada medio con aparente independencia para hacer valer el derecho del público a una réplica, tendrán que ser necesariamente avalados por el gobierno.
Al final del día, ese “defensor de audiencias” incrustado en cada televisora y radiodifusora, después en cada periódico y plataforma, defenderá los intereses del régimen, no del medio, no del público y operará como una policía censora que impondrá contenidos e impedirá se publiquen todo aquello que pueda poner en riesgo la sobrevivencia política del narco partido en el poder.
Las “Mañaneras” son veneno para la convivencia y la paz social en el país. No son un medio, pero sí un ejercicio de comunicación que utiliza el gobierno para mentir, manipular, acusar a sus adversarios y dividir a la nación. ¿Quién va a defender a las audiencias, a los mexicanos de las conferencias toxicas que da todos los días la señora Presidenta?
Y sí, hay que decirlo una y mil veces: Sheinbaum defiende con todo cinismo a los narcopolíticos morenistas, utiliza toda la fuerza del Estado para proteger y ocultar los crímenes de los Rocha Moya y en contra parte dicta leyes para sancionar con toda dureza a periodistas y medios de comunicación críticos.
Los mexicanos, señora Presidenta, no somos como usted supone unos imbéciles. Sabemos lo que quieren: impedir que la prensa siga denunciando que Morena es el brazo político del crimen organizado.
