El caos, la ineptitud, la persecución a los opositores, la violencia, la lejanía de la gente, los escándalos diarios de corrupción nunca vistas, la transfusión del PRI y del PAN a MORENA, la abyección de la prensa, la radio y la TV oficial, los tiros de doble y triple banda del gobierno de Estados Unidos, producen una verdadera contaminación, donde resulta cada vez más, realizar análisis para poder diseñar una ruta capaz de frenar esa decadencia política.
En este río revuelto, es totalmente lógica la creciente apatía y desdén de millones de personas por esa “política”.
Lamentablemente, si sigue esa tendencia, se contribuye a favorecer el control de unos cuantos, en asuntos que nos afectan diariamente: la impunidad ante más de 200 mil muertos, 134 mil desaparecidos, estafas como la del huachicol de casi un billón de pesos, guerra entre bandas como la de más de 2 años en Sinaloa con varios miles de muertos, la ineptitud para atender la demanda educativa de cientos de miles de jóvenes como ocurre con el examen de ingreso a la UNAM, la irritación cada vez más iracunda de los enfermos y familiares que no se quedan callados y le gritan a la presidenta su enojo por la falta de atención médica y de medicamentos en las clínicas y hospitales del IMSS, el ISSTE, y el resto del inexistente sistema de salud; la inflación sistemática, los aumentos de precios en todas las mercancías, los actos delincuenciales como los desalojos en la Ciudad de México; la ofensa de la propaganda de Clara Brugada como práctica de desgobierno, las fallas cotidianas del Metro; las inundaciones, las estupideces en el mundo de la cultura, los despidos de miles en el INBA, la lista es infinita.
Lo que no tiene respuesta, es el por qué no se produce un rechazo firme de la sociedad contra ese colosal desmadre estatal y gubernamental.
La llamada oposición, del mundo de la representación los partidos registrados, tanto los viejos como los recién formados, son una especie de espejo de la pandilla gobernante: líderes corrompidos; ancianos dirigentes en el PAN, Movimiento Ciudadano y toda la “chiquillada”.
La realidad es que el mundo político, la partidocracia es más bien la corte palaciega de una monarquía medieval.
Hay una casta pervertida que controla toda la red poderosa del Estado, en la difusión, cada vez más similar a la del castrismo. Incluso algunos de sus jefes son abiertamente propagandistas de la dictadura cubana. La obscenidad llega al extremo de tener embajadores abyectos que hacen elogios de la dictadura nicaragüense. sin exceptuar a la presidenta incapaz de tocar con el pétalo de una rosa a esa tiranía.
La presidenta esta convertida en líder de una campaña de purgas contra los periodistas, los conductores de noticieros en radio y televisión, promoviendo una cacería de brujas al estilo fascista. Ante la cancelación de la visa de Andy, quiere voltear la tortilla, presentándose como una presidenta víctima de una conjura de la derecha internacional que debe ser defendida con la movilización popular, para defender la “soberanía”.
Esa política delirante sigue teniendo respaldo en mucha gente, no solamente los burócratas de todos los niveles que se aferran al hueso de forma patética, sino entre los de abajo, a los que el “discurso”, la “narrativa” populachera los sigue adormeciendo. Solamente queda resistir ante esa decadencia que tanto daño le ha hecho a todo el país, especialmente a los olvidados de la tierra.
