El problema de manejar dobles discursos es que después los funcionarios en turno quedan atrapados en sus mentiras e incongruencias. Recientemente tenemos el caso de Ulises Lara, quien esta señalado en los medios de dar información incorrecta del piloto que traslado a Ismael “El Mayo” Zambada a los Estados Unidos.

Ulises Lara se desempeñaba hasta hace unos días como titular de la Fiscalía Especial en Investigación de Asuntos Relevantes de la fiscalía general de la República. Presentó su renuncia al viejo estilo de los sexenios del PRI: por “motivos personales”.

Otra aparente incongruencia es la asistencia de la presidenta Claudia Sheinbaum a la final de la Copa del Mundo en la Ciudad de New York, con la final celebrada entre España y Argentina.

La invitación del presidente estadounidense obedece a que nuestro país fue sede junto con los Estados Unidos y Canadá de la justa mundialista.

Sobre este tema habría que hacer unas breves reflexiones no con el animo de polemizar sino de entender el por qué en algunas ocasiones se actúa de una manera e inmediatamente después de otra forma totalmente distinta.

La presidenta no acudió a la inauguración del mundial en nuestro país donde jugaba la selección mexicana en un estadio mítico como lo es el Azteca, ya que decía que prefería regalarle su boleto a una persona que no pudiera adquirirlo por sus medios.

Es decir, en el partido inaugural en nuestro país y con nuestra gente se le regaló un boleto por parte de la FIFA y en el partido final no, sino que se le “invita”.

En este caso podemos deducir que en la inauguración se le da un boleto que es transferible y ella puede hacer con el lo que quiera, pero para la final se le invita y entonces o acepta o no va nadie porque al declinar ir, nadie más lo puede hacer en su lugar.

Lo que sí es un hecho, es que además de disfrutar de una gran final, la presidenta Sheinbaum seguramente pudo tratar algunos temas con Donald Trump, ya que nada impedía que en tan relevante escenario se abordaran otros asuntos de interés para ambos mandatarios, además del futbol.

Lo relevante en este tema como en otros de la agenda nacional, es que Morena y sus funcionarios no actúan en muchas ocasiones con congruencia. En la mayoría de los casos hay polarización y demasiadas mentiras.

Otro ejemplo relevante es el tema del llamado huachicol fiscal, en donde se detiene a un exgobernador del PAN acusado de delincuencia organizada, sin embargo, de la gran cantidad de funcionarios de Morena señalados de lo mismo como el senador Adán Auguto López, ahí si no se les puede tocar ni con el pétalo de una rosa.

Es muy curioso e intrigante que cuando se trata de alguien ajeno a la 4T, inmediatamente aparecen las pruebas como por arte de magia, pero cuando se acusa a alguien de sus integrantes, como si fuera un clan o una secta, salen a defenderlos y nada más no aparecen las pruebas y, obviamente, la fiscalía “autónoma” no encuentra nada, basta como ejemplo la relación de Adán Augusto con el grupo delincuencial de la “Barredora”.

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