El discurso de Donald Trump en la Asamblea de la ONU tiene sus secretos. Aunque deslindó a Sheinbaum de la crisis de violencia, la frase “México es el epicentro de los cárteles” tuvo como objetivo advertir que su vecino representa un peligro para el mundo al no combatir la delincuencia organizada.

Lo que hizo Trump fue utilizar el foro mundial más importante de deliberación para escalar la guerra contra los cárteles mexicanos y convertirlo en un problema internacional.

La pregunta es con qué propósito: ¿Se trata simplemente de una presión más para seguir sometiendo a Sheinbaum o Trump quiere comenzar a buscar aliados en el mundo que apoyen o justifiquen una futura intervención directa en territorio nacional?

La miel que desparramó al decir que tiene una excelente relación con el gobierno de México no sirvió para suavizar el golpe que dio: “México debe recuperar el control de su territorio de manos de los enemigos de la humanidad”.

Y aquí viene lo que importa. ¿Por qué los gobiernos de Morena no han podido o no han querido derrotar a los enemigos de la “humanidad” que son también los enemigos de los mexicanos?

Basta descifrar el discurso que pronunció la Presidenta en Sinaloa para tener la respuesta. En ningún momento condenó y culpó a los cárteles de la violencia. Prefirió mirar de lado y responsabilizar a Estados Unidos de la violencia. Se atrevió a decir —con toda cachaza— que antes de la extracción de El Mayo Zambada el registro de homicidios era bajo.

Sheinbaum con intención o sin ella, aplaude la “paz narca”. Es decir, esa tranquilidad aparente que existe en un estado porque el gobierno ha pactado con los grupos delincuenciales una serie de acuerdos.

Gracias por su torpeza o debemos decir, gracias por su franqueza señora Presidenta porque sus palabras confirman que existen acuerdos entre la Cuarta Transformación y los cárteles para cogobernar. Se reconocen como socios y los socios no se atacan entre ellos.

Trump dijo en la ONU —para suavizar el golpe— que México tampoco quiere a los cárteles. Si el gobierno no los tolerara, Sheinbaum habría ido a la Asamblea General a pedir ayuda y proponer una alianza de cooperación internacional para combatir un delito trasnacional.

Es cada vez más evidente que a Sheinbaum no le interesa acabar con los cárteles y eso lo saben en Estados Unidos. Cuando el embajador norteamericano, Roland Johnson dijo: “México debe defender su soberanía frente al extranjero, pero también ante el intervencionismo del narcotráfico” dio a entender que el nacionalismo de la 4T es mera simulación.

¿Cuál es, entonces, el verdadero epicentro de los cárteles? ¿México o Morena que tolera, protege y cogobierna con los criminales para preservarse en el poder y mantener a la nación como rehén?

 

@PagesBeatriz

 

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