El fraude está en el corazón de Morena.
A la hora de designar a sus futuros candidatos a las gubernaturas ignora el lema favorito de su fundador: “no mentir, no robar y no traicionar”.
La designación de los diez “coordinadores de la transformación” y futuros contendientes a la elección del 2027 ha sido resultado de un proceso tramposo y opaco donde han imperado los intereses de los grupos y personajes más poderosos.
La comisión para verificar que los aspirantes fueran hombres y mujeres sin vínculos con el crimen organizado o la corrupción quedó en lo que fue siempre: un engaño. Las encuestas para simular que sería electa la persona más popular y aceptada fueron ignoradas y ocultas en las profundidades de un cajón.
Terminaron imponiéndose los favoritos de Sheinbaum, López Obrador y el chantaje de partidos aliados como el Verde en Quintana Roo o las amenazas de la dinastía Monreal en Zacatecas.
Cada uno de los favorecidos por el “dedazo de Dios” está lejos de ser un representante de los intereses del “pueblo”, como reza la perorata morenista. Son en cada uno de los casos emblemas de la corrupción y de los intereses oscuros que han financiado o apoyado su ascenso en el poder.
La candidata a Baja California es ni más ni menos que la senadora Julieta Martínez, señalada de ser infórmate del Departamento de Justicia de Estados Unidos para evitar ser juzgada en ese país.
Carlos Torres Piña, ex Fiscal de Michoacán, es uno de los políticos más desprestigiados del estado, amigos y mano derecha del gobernador Ramírez Bedolla, un mandatario que ganó la gubernatura de la mano del crimen organizado.
Verónica Díaz, su principal mérito es ser ex esposa de Luis Monreal, hermano del gobernador de Zacatecas David Monreal y del diputado Ricardo Monreal. Es designada para garantizar la continuidad de los intereses de la familia en el estado.
Morena no está eligiendo a sus favoritos por ser populares u honorables, sino para evitar que el partido termine de dividirse y colapsarse. Le dan la gubernatura de Quintana Roo al Verde para mantenerlo como aliado, a los Monreal les dejan Zacatecas para evitar la formación de una corriente en rebeldía, en Guerrero imponen a Beatriz Mojica, cercana a Salgado Macedonio, compadre de López Obrador y eterno aspirante a la gubernatura.
Estas designaciones dejan algo muy claro: El narcotráfico y el crimen organizado continuarán operando a favor de Morena en las elecciones del 2027. Los grupos en el poder seguirán siendo los mismos, así como los intereses que los respaldan y representan.
Trump exige a México “desenmascarar, detener y enjuiciar” a los políticos coludidos con los cárteles. ¿Qué va a suceder con los candidatos de Morena que responden a los intereses del crimen?
Sheinbaum dijo a la hora de conmemorar la Independencia que “México no se doblega, no se arrodilla y no se vende”. El punto es que el régimen de la 4T ya doblegó y arrodilló a la nación ante los cárteles.
La oposición tiene una oportunidad enorme: Colocar frente a cada adefesio de Morena, a un candidato o candidata verdaderamente popular y aceptado por la sociedad. Esa sería un arma que tendría un gran potencial para ganar ante la crisis de credibilidad del partido en el poder.
Hasta ahora Morena ha designado a 10 de los 17 que se convertirán en candidatos. Falta Chihuahua, territorio apache, donde Adán Augusto y Sheinbaum pelean por imponer a su favorita o favorito. Si la designada es Andrea Chávez, será un favor hecho al senador tabasqueño y sí no, será el anuncio de que el “hermano” de AMLO está políticamente muerto.
El proceso morenista es el retrato de Dorian Grey: Se pudren por dentro, aunque lo traten de ocultar.
@PagesBeatriz
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