La definición de Beatriz Mojica Morga como coordinadora estatal de los Comités en Defensa de la Transformación y de la Soberanía Nacional en Guerrero, lejos de cerrar la disputa interna del partido, abre un nuevo frente político. dado que previsiblemente se convertirá en la candidatura de Morena al gobierno estatal una vez iniciado formalmente el proceso electoral de 2027.
Después de casi tres meses de proceso interno, Morena consiguió formalmente una ganadora, pero no necesariamente consiguió resolver el problema político de fondo: la legitimidad y aceptación de la decisión entre los propios actores que participan en la coalición y dentro del movimiento político que pretende llegar unido a la elección de 2027.
El problema no es únicamente que una aspirante haya perdido y otra haya ganado. El verdadero desafío para Morena consiste en que el mecanismo utilizado para resolver la candidatura comienza a ser cuestionado precisamente por quienes deberán acompañar electoralmente a quien resulte finalmente postulada.
En otras palabras, Morena ganó la definición interna, pero corre el riesgo de perder cohesión política.
La reacción de Abelina López Rodríguez resulta particularmente significativa porque no representa solamente la inconformidad de una aspirante derrotada. La alcaldesa de Acapulco con licencia cuestionó abiertamente la validez del resultado y sostuvo que ella cuenta con mediciones distintas a las presentadas por Morena.
Su frase —“ganaron las encuestas de papel”— resume el principal problema que enfrenta el partido: la disputa ya no está solamente en quién ganó, sino en qué encuesta, qué metodología y qué mecanismo debe considerarse legítimo para determinar al ganador.
La inconformidad adquiere mayor relevancia cuando López Rodríguez sostiene que la incongruencia puede llevar a la izquierda a perder la elección. Más allá de la valoración electoral de esa afirmación, políticamente revela que una de las principales contendientes no reconoce plenamente la autoridad del mecanismo mediante el cual se tomó la decisión.
Y cuando un proceso interno termina sin que todos los participantes reconozcan el resultado, el problema deja de ser estrictamente electoral y se convierte en un problema de gobernabilidad interna.
La controversia adquiere una dimensión adicional con la posición expresada por Victoriano Wences Real, dirigente estatal del Partido del Trabajo y aspirante a la coordinación dentro de la alianza Morena-PVEM-PT.
Wences cuestionó que la dirigencia de su partido no haya sido convocada al proceso de definición ni haya tenido acceso a las encuestas utilizadas para determinar el resultado. De acuerdo con su postura, la dirigencia nacional del PT no estaría validando la definición y plantearía la realización de una nueva medición entre las propuestas de Morena y del PT.
Aquí aparece una de las paradojas centrales del proceso: Morena pretende construir desde ahora una alianza electoral para 2027, pero la definición de quien encabezará ese proyecto ya genera desacuerdos entre los partidos que deberán integrarlo.
La ausencia de Wences Real durante el evento en que fueron presentados los resultados refuerza simbólicamente esa fractura.
El asunto es relevante porque una candidatura competitiva no depende únicamente de tener un resultado favorable en una encuesta. Requiere capacidad para integrar grupos, negociar con aliados y garantizar que los actores derrotados tengan incentivos para permanecer dentro del proyecto.
Si el resultado provoca desmovilización, inconformidad o ruptura de acuerdos, una victoria interna puede convertirse en una debilidad electoral externa.
La mayor consecuencia política para Morena no necesariamente será la inconformidad de Abelina López ni la posición del PT por separado. El riesgo mayor está en que ambas controversias alimenten una percepción más amplia: que el método de encuestas puede producir un ganador formal sin generar necesariamente consenso político.
Esto coloca a Morena frente a una crisis de congruencia.
El partido ha construido buena parte de su discurso político sobre la transformación de las prácticas tradicionales de selección de candidatos y sobre la necesidad de privilegiar mecanismos distintos a las decisiones cupulares.
Por ello, cuando los propios participantes cuestionan la transparencia, metodología o representatividad de las encuestas, el problema deja de ser exclusivamente procedimental.
La designación de Beatriz Mojica introduce además un segundo problema para Morena: el de la congruencia política de su propia evolución.
Mojica Morga cuenta con una trayectoria política amplia y con presencia territorial en Guerrero. Sin embargo, parte de esa trayectoria está vinculada al Partido de la Revolución Democrática y, particularmente, a su relación política y laboral con Ángel Aguirre Rivero. exgobernador
La decisión sobre Beatriz Mojica coloca a Morena ante una paradoja particularmente delicada.
El partido pretende presentarse como la fuerza capaz de garantizar la continuidad de la transformación en Guerrero, pero su primer desafío consiste en demostrar que puede resolver sus propias diferencias sin fracturarse.
Pretende que las encuestas sean el mecanismo que otorgue legitimidad a sus candidaturas, pero el resultado de la encuesta es precisamente lo que algunos de sus principales actores cuestionan.
Pretende construir una alianza electoral con el PT y el PVEM, pero uno de sus aliados ya reclama que el procedimiento no fue suficientemente transparente.
Y pretende proyectar una imagen de continuidad política, pero su candidata enfrenta cuestionamientos derivados de una trayectoria construida en una fuerza política distinta y de su cercanía con un grupo político asociado a una de las etapas más controversiales de la historia reciente de Guerrero.
Por ello, el problema de Morena en Guerrero no es solamente quién será su candidata. El problema es si será capaz de hacer que quienes no ganaron acepten que perdieron, que sus aliados reconozcan el procedimiento y que el electorado crea que la decisión fue producto de un proceso legítimo.
La elección de 2027 todavía está lejos. Pero la batalla por la legitimidad de la candidatura ya comenzó.
