Durante septiembre el dólar recuperó valor y dio un respiro a las familias que reciben remesas. El peso mexicano perdió valor frente al dólar, lo que tuvo un efecto positivo para las familias mexicanas que reciben remesas desde Estados Unidos. Esto se debe a que, al cambiar los dólares por pesos, cada billete verde permitió obtener una mayor cantidad de dinero para cubrir los gastos del hogar.
El tipo de cambio pasó de alrededor de 16.80 a 17.00 pesos por dólar a principios del noveno mes del año a más de 18 pesos al cierre del mes, un incremento de más de 6 por ciento. Para una familia que recibe una cantidad fija de dólares, este cambio significó recibir más pesos sin que necesariamente aumentara el monto enviado desde Estados Unidos.
Si una familia recibe 300 dólares al mes, por ejemplo, a un tipo de cambio de 17 pesos obtiene alrededor de 5 mil 100 pesos. Con un tipo de cambio de 18 pesos, recibiría aproximadamente 5 mil 400 pesos. Es decir, tendría unos 300 pesos adicionales por el mismo envío en dólares.
Durante el periodo del llamado “superpeso”, la apreciación del peso redujo el valor de las remesas al convertirlas a moneda nacional. Aunque las familias seguían recibiendo los mismos dólares, esos dólares se transformaban en menos pesos. La depreciación del peso durante septiembre ayudó a recuperar parte de ese valor perdido.
Para los hogares con ingresos limitados, unos cientos de pesos adicionales pueden representar una diferencia importante para comprar alimentos, pagar transporte, cubrir servicios, medicamentos o hacer frente a otros gastos básicos. Por ello, el tipo de cambio no es solamente una variable financiera: tiene un efecto directo en la economía cotidiana de las familias.
Cuando el dólar aumenta su valor frente al peso, algunos migrantes pueden decidir adelantar o incrementar el envío de parte de sus ahorros, aprovechando que sus dólares se convierten en una mayor cantidad de pesos para sus familias. Pero el alivio no significa que las familias hayan recuperado todo el poder adquisitivo perdido.
Es importante poner este cambio en perspectiva. Que el dólar valga más en pesos no significa automáticamente que las familias estén mejor. El beneficio depende también de cuánto reciben, de los precios que enfrentan y de cuánto han aumentado sus gastos.
A lo largo de 2026, el impacto de la inflación combinada con el tipo de cambio golpeó severamente a las familias receptoras de remesas en México, provocando una pérdida en su poder adquisitivo real de entre el 6.7 y el 14.8 por ciento en periodos clave del año.
A pesar de que los migrantes enviaron un total de 41 mil 802 millones de dólares entre enero y agosto de 2026 (un incremento en dólares del 2.2 en comparación con 2025), la economía diaria de los hogares resintió un efecto negativo debido a dos factores principales
Si los alimentos, el transporte, la vivienda y otros bienes y servicios siguen encareciéndose, una mayor cantidad de pesos puede no ser suficiente para recuperar la capacidad de compra que las remesas tenían anteriormente.
Por eso, el aumento del tipo de cambio debe entenderse como un alivio parcial, y no como una solución a la pérdida de poder adquisitivo que han experimentado los hogares receptores.
En Guerrero, este fenómeno tiene una relevancia particular. Aproximadamente uno de cada cinco hogares recibe remesas, por lo que el comportamiento del tipo de cambio puede tener consecuencias directas sobre la economía de cientos de miles de personas.
Además, Guerrero se encuentra entre los estados con mayores niveles de remesas por habitante. Esto hace que el dinero enviado por los migrantes tenga un papel fundamental para muchas familias, particularmente en comunidades rurales y municipios con altos niveles de marginación.
El impacto tampoco es igual en todo el estado. Aunque municipios y ciudades como Acapulco reciben importantes cantidades de remesas en términos absolutos, el efecto de estos recursos puede ser mucho más profundo en localidades de menores ingresos, donde las remesas representan una parte fundamental del presupuesto familiar.
Este es el caso de municipios de La Montaña y la Costa Chica, donde muchas familias dependen de los recursos enviados por sus familiares que trabajan en Estados Unidos. En estos hogares, una variación de uno o dos pesos en el tipo de cambio puede tener un efecto tangible sobre el dinero disponible para cubrir necesidades básicas.
El tipo de cambio también determina cuánto puede comprar una remesa. Por esta razón, para evaluar realmente la situación de las familias receptoras no basta con observar cuánto dinero llega desde Estados Unidos. También es necesario analizar cuánto pueden comprar las familias con ese dinero una vez convertido a pesos.
El repunte del dólar durante septiembre permitió recuperar parte del poder de compra perdido durante la etapa del peso fuerte. Sin embargo, para las familias de menores ingresos de Guerrero, especialmente aquellas que dependen en gran medida de las remesas, el reto sigue siendo que estos recursos mantengan su capacidad para cubrir las necesidades básicas del hogar.
Las expectativas para 2027 apuntan a una recuperación moderada y gradual del poder adquisitivo de las familias receptoras de remesas. Tras encadenar más de 15 meses consecutivos con pérdidas reales durante 2025 y 2026, las proyecciones económicas sugieren que las variables comenzarán a alinearse a favor del consumo. La principal válvula de alivio para el poder adquisitivo vendrá del tipo de cambio.
