EXPEDIENTE:26-00666-0007-CO
RECURRENTE: Donatien Alphonse Francisco de Sade, Conocido con el alias de El Marqués de Sade.
RECURRIDO: El Estado y la Dirección General de Policía de Control de Contenidos.
Recurso de Amparo por la violación flagrante al derecho a la libertad de expresión, libertad de expresión artística (Le bloquearon la cuenta de OnlyFans donde subía contenido interactivo basado en Los 120 días de Sodoma versión latinoamericana.
Acto Único: La Sala de Vistas de la Sala Constitucional.
(El escenario es solemne. Siete Magistrados con toga negra miran con cara de “a qué hora juega la selección” al recurrente. El Marqués de Sade viste una camisa de manta abierta hasta el pecho, un saco heredado de un tatarabuelo y unos huaraches. Al frente, el abogado del Estado, un burócrata con corbata del tamaño de un mantel y con dibujitos de caricaturas, agua de Jamaica en un vaso térmico y un bulto lleno de jurisprudencia obsoleta).
Magistrado Presidente:(Da un golpe con el mazo) Se abre la audiencia para realizar la vista oral del recurso interpuesto por el ciudadano De Sade. Don Francisco, tiene usted quince minutos para exponer sus agravios. Trate de ser breve y, por favor, se lo ruego por la Virgen del Carmen, cuide el vocabulario. Esto es una corte, no es la Bastilla.
Marqués de Sade: (Se pone de pie, dramático, haciendo un gesto con la mano) Excelentísimas señorías de la toga y el peluquín de la moral, vengo aquí a denunciar un acto de tiranía acobardada que avergonzaría al tirano más tenaz. Resulta que este gobierno, en su afán de puritanismo algorítmico, ha osado bloquear mi plataforma de sustento financiero. Mi OnlyFans, señores magistrados, honorables miembros de tan pura y casta cámara. Un espacio sagrado donde la mente y la carne se liberan de las cadenas de la hipocresía social y el discurso de la doble moral.
Magistrado Ponente: (Interrumpe, revisando la carpeta) A ver, don Francisco… Aquí el informe técnico de la policía dice que usted no estaba subiendo “contenido financiero”. El peritaje señala que usted cobraba una suscripción de nivel Premium de 50 dólares al mes por un video donde salían tres personas vestidas de oficiales de la Fuerza Pública con un peluche de oso perezoso y amarrados a un nopal. ¿Qué tiene eso de libertad de expresión?
Marqués de Sade: Todo, ilustrísima señoría ¿Acaso la literatura no es el reflejo de lo más oscuro del ser humano? El nopal es una metáfora de la viscosidad del pecado original; los oficiales representan la opresión del Estado sobre el individuo; y el oso perezoso, simboliza la lentitud del aparato judicial de este país para resolver los recursos que se le presentan. Es arte vanguardista Me ampara la Constitución Política y los convenios internacionales: nadie puede ser inquietado por la manifestación de sus opiniones ni por acto alguno que no infrinja la ley. ¿A quién le rompí un dedo con mi video? A nadie El dolor digital no deja chichones.
Abogado de Estado: (Se pone de pie, acomodándose las gafas, hablando con voz aburrida) Con el debido respeto, señores Magistrados El Estado no está coartando el intelecto de este señor. Él puede ir a escribir sus ocurrencias a un blog de internet o en una libreta escolar si quiere. El problema es que molesta y perturba el orden público y las buenas costumbres. El recurrente estaba utilizando la virtualidad para difundir material que atenta contra la moral nacional y que, además, incurría en actos de crueldad simulada con símbolos patrios. Le puso un sombrero charro al perezoso, magistrados! Eso es una falta de respeto al decoro nacional.
Marqués de Sade: (Da un golpe en la mesa, indignado) ¿La moral nacional? Por favor. La moral nacional es ver cómo se cae la democracia y nadie va a la cárcel. Mi OnlyFans era un comercio legítimo entre adultos que consentían pagar por ver el horror de la existencia humana. Si a alguien le da la gana pagar por verme recitar poesía atea mientras me castigo con una rama las posaderas, eso es un contrato sagrado entre dos libertinos. El algoritmo es una inquisición vestida de fibra óptica. Son unos censores frustrados que envidian mi flujo de caja.
Magistrada: (Con cara de pocos amigos) Don Francisco, moderación. El argumento del Estado es que la plataforma es accesible y que el contenido roza lo delictivo según el Código Penal en cuanto a espectáculos públicos.
Marqués de Sade: Mentira, fraude procesal, OnlyFans tiene un sistema de verificación de identidad más estricto que el padrón electoral. Hay que subir la cédula por ambos lados, hacerse un escaneo facial y meter una tarjeta de crédito. Si un menor de edad entra a ver mis orgías filosóficas, es porque le robó la billetera al tata, en cuyo caso el problema es de educación familiar, no de mi pluma. El Estado sufre del síndrome del tonto útil: prefiere tapar el sol con un dedo y bloquear páginas web antes que aceptar que el ser humano, por naturaleza, es morboso, cruel y le entretiene el chisme. La censura es el verdadero vicio.
Abogado del Estado: Señores magistrados, para terminar, el Estado solicita que se declare sin lugar el recurso. No podemos permitir que el ciberespacio se convierta en una sucursal de Sodoma. Hoy es OnlyFans, mañana este señor va a ofrecer peores barbaridades. Hay que poner un límite.
Marqués de Sade: (Mirando fijamente a los magistrados) Si me bloquean a mí, eminencias, se están bloqueando a ustedes mismos. Hoy me censuran por el osito; mañana borrarán los chiste del presidente porque afectan el decoro; pasado mañana encarcelarán al que escriba una novela donde el villano sea un diputado. La Sala constitucional nació para defender al ciudadano del garrote del gobernante, no para sostenerle el garrote al policía de internet. Exijo que me devuelvan mis suscriptores La libertad de expresión es absoluta o es una farsa para engañar a los tontos en las elecciones.
Magistrado Presidente: (Toca el mazo con prisa, visiblemente incómodo) Esta Sala da por discutido el asunto. Se dará la resolución en el plazo de ley. Se levanta la sesión… Y don Francisco, por el amor de Dios, vístase bien para salir del edificio..
(Sade sale de la sala tirando un beso al público imaginario y revisando su celular, mientras el abogado del Estado guarda su termo con cara de que va a necesitar un ansiolítico).
San José, Costa Rica
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