El canciller mexicano Roberto Velasco concluyó sin pena ni gloria su participación en uno de los foros más importantes en el ámbito internacional, como es la asamblea de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York, Estados Unidos.
El foro, la 81 Asamblea General de la ONU. El marco: el discurso del presidente norteamericano Donald Trump.
La Asamblea General es uno de los órganos más importantes dentro de la ONU, junto con el Consejo de Seguridad y la Corte Internacional de Justicia. Está integrada por 193 Estados, en donde cada país cuenta con un voto de igual valor, es decir, “entre pares no hay imperio”.
El evento en Nueva York se da en un año marcado por un giro regional a la derecha y por esfuerzos de Trump para ampliar la influencia de Estados Unidos en el continente. Venezuela y Cuba son ejemplos claros de esta estrategia.
Se presentaron los discursos de mandatarios como Luiz Inácio Lula da Silva, Delcy Rodríguez y Javier Milei, entre otros. En el caso de nuestro país la presidenta Sheinbaum consideró que no era necesario acudir a tan importante foro y en su lugar mandó al Canciller.
El Canciller no tiene el nivel ni los tamaños para contestar un discurso en un foro de esta naturaleza, sobre todo si el que hace referencia a nuestro país es el primer mandatario norteamericano.
Trump reiteró su opinión de que México es desafortunadamente el epicentro de la violencia de los cárteles. El problema es que no miente, se pueden enojar porque no les gusta que los señalamientos vengan del exterior, pero que esperaban cuando a los ojos del mundo queda en evidencia como se protege a un exgobernador señalado por una Corte de Estados Unidos de tener vínculos con el crimen organizado.
Por su parte, el secretario de Relaciones Exteriores mexicano señaló que “la paz no se impone”, y que nuestro país ha demostrado que se puede cooperar estrecha y respetuosamente con sus socios y al mismo tiempo hacer valer su soberanía.
Estos discursos que son de una ligereza absoluta no tienen materia, es pura paja, es el famoso “defenderemos la soberanía”.
La soberanía es el atributo que tiene todo Estado de imponer su ordenamiento jurídico dentro de su territorio, y eso es precisamente lo que pide nuestro vecino del norte, que se aplique la ley, que se combatan a todos aquéllos que se encuentren vinculados al crimen organizado.
Al existir impunidad, sucede lo que esta aconteciendo a los ojos de todos, hay infinidad de políticos señalados de tener vínculos con organizaciones criminales y ya no digamos que estén presos, se encuentran libres sin tomarse la molestia de abrir una carpeta de investigación que determine su probable responsabilidad en los hechos que se les atribuyen.
Ejemplos hay muchos, pero para muestra un botón, por qué no se llamó a declarar al senador Adán Augusto López Hernández, si uno de sus principales colaboradores se encuentra preso al ser señalado de ser el líder de la organización criminal denominada la barredora. Habría que preguntarle a la fiscal carnal.
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