Las políticas públicas

El proceso de creación e implementación de toda política pública en México conlleva dinámicas de negociación entre los diversos sectores participantes que siempre producen ganancias y pérdidas para cada entidad involucrada. En el caso de la regulación de los “Lineamientos de los Derechos de las Audiencias” para la radiodifusión en México durante el año 2006, este implicó una intensa dinámica de discusión y transacción entre múltiples grupos de la sociedad donde cada fracción participante experimentó logros y mermas durante la gestión.

 

Las ganancias

Partiendo de la diferencia existente entre Estado y Gobierno, las ganancias que alcanzó y las pérdidas que experimentó el gobierno mexicano al participar en el proceso de regulación de los lineamientos de las audiencias, a través de los diversos órganos de administración del poder gubernamental, fueron entre otras, las seis siguientes:

Entidad eficaz

1.- La aprobación de los lineamientos permitió que el gobierno posiblemente sea reconocido por la opinión pública como una entidad eficiente que logró destrabar el conflicto entre regulación y libertad de expresión sobre derechos previamente reconocidos por la Constitución Política Mexicana. Esto a través de implementar los códigos de ética, las defensorías, las reglas de quejas, los registros y la supervisión por parte de la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT).

 

Ampliación de derechos

2.- El Gobierno puede presentar la aprobación oficial de los lineamientos como una gestión de ampliación de garantías comunicativas que logró democratización mediática, fortalecimiento de las audiencias, inclusión comunitaria, combate a contenidos engañosos y defensa ciudadana, lo cual genera legitimidad política inmediata. Tal estrategia le puede sumar una victoria política de corto plazo, con capital de fuerza ante conjuntos académicos, defensores de derechos humanos y bases electorales que exigen democratización de los medios.

Concertación con la industria

3.- Después que la Cámara de la Industria de la Radio y la Televisión CIRT) criticó severamente el proyecto original de los lineamientos y al gobierno como autor del mismo, la versión aprobada presumió que existió sensibilidad gubernamental para escuchar a los concesionarios. De este modo, un fuerte adversario inicial, al final del proceso se convirtió en un aliado declarativo, con lo que se disminuyó el alto costo político sobre la problemática argumentándose que todo se apegó al marco legal vigente.

 

Reequilibrio entre medios y públicos

4.- El gobierno posibilitó que la relación establecida entre medios y receptores superó la perspectiva de considerarlos y evaluarlos mediante indicadores de consumo, audiometría o preferencias comerciales, y se reconoció la capacidad de las audiencias para solicitar explicaciones y demandas sobre la programación. En este sentido, los públicos adquirieron una posición institucional más visible frente al medio, pues se les aceptó como un sector que demanda la redistribución del poder comunicativo, vía la reorganización de oportunidades de participación, solicitud de información y rendición de cuentas.

 

Cambio de posición

5.- La rectificación oficial derivada de la enorme presión ejercida por la actuación critica de la sociedad ubicó al gobierno como un sector dispuesto a corregir errores en la elaboración de sus políticas públicas (aunque fuera por la fuerza) después de la realización de la Consulta social abierta que obtuvo 8,889 participaciones. Modificación que provino de la restauración del primer proyecto creado el 24 de julio de 2026 y la rectificación ejecutada en la propuesta final del 26 de agosto y su publicación en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 28 del mismo agosto de 2026.

 

Liberación de presión

6.- El procedimiento final liberó al régimen gobernante de la 4-T de la enorme presión crítica que emanó de la opinión pública contestataria, nacional e internacional, que le deterioraba mucho su imagen rectora y que ya no encontraba la forma decorosa de salir del complejo callejón obtuso que el mismo edificó (https://www.sdpnoticias.com/opinion/las-audiencias-se-perdio-el-debate/).

 

Las pérdidas

Sin embargo, además de los logros alcanzados, el gobierno mexicano también sufrió pérdidas importantes que limitaron los beneficios logrados, dentro de los cuales destacaron, entre otros, los diez siguientes:

 

Iniciativa punitiva

1.- Pese a que el gobierno insistió a través de todos sus potentes canales de difusión que su intervención no buscaba censurar a los medios y afectar la libertad de expresión, sino crear mecanismos de autorregulación y protección de las audiencias; lo cierto es que la primera versión de los Derechos de las Audiencias estaba cargada de estrategias censuradoras y punitivas contra las garantías de información, al grado que la opinión pública la bautizó irónicamente como la “Ley Censura”.

 

Subordinación al poder mediático

2.- El régimen político morenista que promovió el lema de “no mentir al pueblo”, terminó siendo cómplice del engaño de los radiodifusores a los ciudadanos al autorizar que en la redacción final de los lineamientos de los Derechos de las Audiencias se aboliera la prohibición de difundir publicidad y propaganda, como información.

Con ello, la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones y a través de ella, el gobierno en turno, legitimaron dicha falsedad de los empresarios de la radiodifusión en contra las garantías constitucionales de las audiencias (https://trejodelarbre.nexos.com.mx/ganaron-los-radiodifusores-perdieron-las-audiencias/).

3.- La obligatoriedad para distinguir con oportunidad entre contenidos de los programas y menciones o anuncios pagados fue suprimida por los comisionados de la CRT, siendo que en la versión inicial de los lineamientos ese era el único avance en beneficio de las audiencias. La opacidad de muchos radiodifusores que a menudo incluyen recomendaciones, entrevistas o notas como si fueran decisión de sus conductores o material propio de cada programa, pero que han sido pagadas, es un cotidiano engaño a radioescuchas y televidentes. Noticieros en donde de pronto se entrevista a un presidente municipal sin que exista justificación informativa para ello, comentaristas de deportes que invitan a visitar un sitio de apuestas en línea, recomendaciones de salud financiadas por un laboratorio médico, telenovelas que muestran productos o hacen alusiones que han sido remuneradas, son parte de la publicidad (o la propaganda, cuando se  vende espacio no electoral a personajes políticos) que se propalan de manera enmascarada en radio y televisión (https://trejodelarbre.nexos.com.mx/ganaron-los-radiodifusores-perdieron-las-audiencias/).

Empero, la postración del gobierno ante las exigencias de los empresarios ocurrió simplemente con el cambio de una palabra. En vez de incluir deberá, ahora se indicó que los concesionarios “podrán hacer la mención de que es un segmento comercializado”. Con esa modificación se dejó el cumplimiento de la ley a decisión discrecional de los empresarios. Es decir, la ley, en ese aspecto, terminó  de serlo, pues una ley establece normas obligatorias para todos, o señala excepciones, pero su aplicación no es voluntaria, es universal (https://trejodelarbre.nexos.com.mx/ganaron-los-radiodifusores-perdieron-las-audiencias/).

 

Revertimiento de la estrategia

4.- Al gobierno de la Cuarta Transformación se le frustró su táctica maquiavélica disfrazada de preocupación “altruista” por la defensa de los auditorios al intentar someter a la “comunicación incomoda” difundida por la radio y la televisión a la voluntad hegemónica.  Así, el proyecto original estaba impregnado de “exce­sos jurí­di­cos, ile­ga­li­da­des e impre­ci­sio­nes normativas que encen­die­ron, las alar­mas y un gran parte de la opi­nión pública pre­sionó al grito de “cen­sura”, y la CRT ‘sacó la lima’ para sanear su planteamiento subcoordinador sobre la comunicación independiente” (https://www.eluniversal.com.mx/opinion/irene-levy/la-triste-historia-de-los-lineamientos-de-las-audiencias/).

5.- La administración morenista creó durante varios meses un discurso escandaloso acerca de la urgencia de detener la manipulación informativa de los medios de comunicación privados para salvar a la nación de ese funesto poder fáctico retardatario. No obstante el despliegue de dicha estrategia ideológica se le regresó como un severo bumerang, impidiendo regular ese gran poder informativo de forma sustantiva, pues su intervención quedó marcada como una peligrosa acción inhibidora contra la libre comunicación. Con esto, se fortaleció a la industria de la radio y la televisión monopólica, y se deterioró su imagen pública como eficaz autoridad autónoma orientadora del proceso de comunicación social.

6.- A través del torpe abuso normativo gubernamental, numerosos grupos sociales, informadores y personajes públicos cuestionaron enérgicamente que con motivo de los lineamientos de las audiencias se pretendía imponer una iniciativa disciplinaria sobre los canales de difusión privados, sosteniendo que implicaban riesgos para la comunicación libre y el derecho a la información. Los empresarios de la radiodifusión se apoyaron en ese discurso perturbador, que ellos mismos también contribuyeron a alimentar para propalar que los lineamientos destruirían la libertad de expresión, cuando lo que les interesaba en el fondo era impedir la distinción obligatoria entre menciones pagadas y contenidos, pues allí residía su negocio (https://trejodelarbre.nexos.com.mx/ganaron-los-radiodifusores-perdieron-las-audiencias/).

Desgaste de político

7.- El gobierno perdió el debate público nacional sobre los Derechos de las Audiencias al esgrimir con su mañosa narrativa creada como “protector de los públicos” de la radiodifusión que lo colocaba como juez y parte de la comunicación pública y que fue arrasada por la contra narrativa de la oposición que lo denunció como régimen represor que buscaba encarcelar la libertad de expresión con su “Ley Mordaza”.

8.- El ambiente negativo creado por el gobierno ocasionó que este sufriera una enorme erosión de su imagen megalómana como el régimen de la Cuarta Transformación histórica de la nación. Frente a ello, constantemente tuvo que tratar de justificar desde la Conferencia Mañanera del Pueblo y otros foros oficiales su proyecto original de directrices sobre las garantías de las audiencias, hasta tener que llegar al grado extremo de reconocer públicamente que estaban equivocados y debían retirar agregados inconstitucionales que con anterioridad astutamente habían sido incrustado en el proyecto inicial.

 

Pérdida de legitimidad

9.- Con su proyecto original de lineamientos de audiencias el gobierno de la “Esperanza del Cambio” perdió legitimidad, pues durante años repitió a la sociedad que la cer­ca­nía entre el gobierno, la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión (CIRT), Tele­visa y los grandes monopolios mediáticos privados eran una expre­sión del viejo régi­men político: formaban parte del corazón de la mafia del poder, y se pro­me­tió firmemente que ese pacto se trans­for­maría (https://www.eluniversal.com.mx/opinion/irene-levy/la-triste-historia-de-los-lineamientos-de-las-audiencias/). Sin embargo, después de muchos años transcurridos no fue así, ya que la CIRT logró negociar con el gobierno la defensa de sus intereses corporativos y el resto de la sociedad quedó huérfana sin poder resguardar sus prioridades para recibir la información como un “Bien Público” perfeccionado, y no como un “producto político negociado” entre gobierno y concesionarios.

 

Economía de daños

10.- La situación irregular de muchos aspectos de la propuesta sobre los Derechos de las Audiencias ocasionó que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo tuviera que mantener permanentemente un discurso público compensador que giro alrededor de la narrativa “No queremos censurar, se van a corregir los Lineamientos, son perfectibles”. Entonces, si no se deseaba censurar, ¿por qué desde el origen de la iniciativa presidencial se incluyeron clausulas inconstitucionales condenatorias contra la libertad de expresión que no existían en la Carta Magna, de la cual se derivaban las garantías de las audiencias? (https://www.imagenradio.com.mx/noticias/son-favorables-cambios-lineamientos-derechos-audiencias-observatel).

La sociedad tiene todo el derecho a recibir el flujo de información libre más amplio y profesional posible para enriquecer su conciencia, por lo cual, es medular reflexionar de fondo ¿cómo garantizar el derecho a recibir información plural, veraz y transparente, sin evolucionar hacia tácticas crecientes de limitación o supervisión de la actividad informativa? Por consiguiente, el desafío central es cómo garantizar derechos comunicativos constitucionales y evitar efectos inhibidores sobre la comunicación, pues si la sobrerregulación difumina la frontera con censura previa, el gobierno se convertiría en una autocracia y perdería legitimidad ante la comunidad nacional e internacional.

Finalmente, ante dicho escenario jabonoso sobre la regulación de los lineamientos de las audiencias, es fundamental que las directrices sobre estas garantías sean nuevamente revisadas por el Estado, el gobierno, los concesionarios y la sociedad como actores centrales, con el fin que adquieran una personalidad más civilizatoria y evitar que bajo el discurso gubernamental de “protección a los públicos”, estos instrumentos sean utilizados para presionar a la comunicación independiente en México.

Continuará …