Con motivo de las movilizaciones generadas en instalaciones del Instituto Mexicano del Seguro Social y del Sindicato Nacional de Trabajadores de esa institución, vale la pena analizar motivos y consecuencias, contextos y entornos en los que se desarrolla este fenómeno, que es principalmente de carácter laboral al no aceptarse la propuesta de incremento en el salario de los trabajadores.
Partidos de oposición e incluso gobiernos como el de Chihuahua, se suben al tren apoyando al movimiento disidente. Esto es interesante pues la institución como tal afronta el problema con congruencia demostrando los logros que se han alcanzado en la modernización de una institución que es el pilar fundamental del gobierno mexicano en el programa de seguridad social que encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum.
Por consiguiente, debemos separar la disputa política de la genuina demanda por tener un sistema de salud y promoción sociocultural que responda a las necesidades de una porción de la sociedad que abarca cerca de 500 mil trabajadores y sus familias.
Entre las demandas que se han planteado, destacan necesidades de basificación de plazas de la clase trabajadora y mejorar la infraestructura. El anuncio de la Presidenta de que el personal médico en el país tendrá un aumento de 5.1% en sus ingresos, rebasando el indicador de inflación estimado para el 2027, aclara puntualmente que el reclamo de los trabajadores que se movilizan tiene una respuesta que ayuda a evitar el deterioro del nivel de vida en general dado el control que se tiene en el manejo de los índices inflacionarios que ha conducido el gobierno actual con base en acuerdos con el sector empresarial.
Por tanto, no es un incremento de 2.9% que se ha estado difundiendo. Hay un trabajo permanente en el sistema de seguridad social que encabeza el IMSS. Por eso, la Presidenta ha iniciado un trabajo detallado de revisión hospital por hospital, clínica por clínica, cama por cama, piso por piso para conocer qué hace falta para la eficaz operación de cada establecimiento de salud pública.
Se trata de digitalizar los centros y clínicas de salud y hospitales, formular expedientes médicos electrónicos y automatizar la cadena de distribución de medicamentos desde el proveedor hasta el paciente.
Gran parte de estos protocolos ya se realizan en el IMSS y esta etapa en la que se sitúan las diferencias al interior del sindicato servirá para dar un mayor impulso a esta tarea y así mejorar la eficiencia en la prestación de servicios que en general otorga el Instituto.
Y los resultados llaman la atención. Se concluyeron 34 hospitales nuevos de los cuales 7 son del IMSS; se rehabilitaron 235 quirófanos, lo que aumentó la capacidad para realizar cirugías; equipo de tomografía computarizada, mastógrafos, resonadores magnéticos; incrementos en consultas especializadas; se incorporaron 22 mil 456 médicas y médicos y 21 mil 74 enfermeras y enfermeros en el IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar.
Por consiguiente, hay un esfuerzo institucional permanente que se mejora día a día como lo comenta la presidenta Sheimbaum.
Ahora es de estimarse que el IMSS mejorará aún más sus mecanismos y procesos administrativos y el diagnóstico que se levanta por cada establecimiento será el instrumento que permitirá la modernización de la institución y los servicios que el sistema otorga a los derechohabientes.
Ahí se funda la idea de que el movimiento que reclama un aumento salarial será el incentivo necesario para tener una organización pública más eficiente y eficaz dentro del sistema de seguridad social que conduce el gobierno.
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