Hacia finales del siglo dieciocho, fuertes grupos de sans-culottes, que se traduce por la vestimenta como desarrapados, recorrían las calles de París agobiados por el hambre y pidiendo pan. La historia ficticia, esta vez alimentada por Rousseau años antes, puso en boca de María Antonieta la frase de “que les den brioche”, que decimos pasteles. Es falso.

Lo que sí es cierto es que el 14 de julio de 1789, entre 700 y 1,000 de esos menesterosos tomaron La Bastilla, que había sido hecha prisión ejemplar por Richelieu y que fue defendida ese día por 82 soldados inválidos y 32 soldados suizos, de los que llamamos mercenarios.

Dentro, purgaban pena 4 falsificadores, un noble culpable de incesto y un loco que había intentado matar a Luis XIV. En la batalla murieron menos de cien personas; cinco de ellas defensores. El gobernador de la prisión, Bernard-René Jordan de Lauay fue linchado y decapitado por la turba vencedora, que ni siquiera había peleado.

Todo ello para iniciar la Revolución Francesa, el movimiento político y social más influyente y transformador  de los siglos 18 y 19 en el mundo occidental, según coinciden los historiadores.

Los grandes eventos históricos suelen ser detonados por las cosas simples.

En 1914, en Sarayevo,un muchacho serbio de 19 años mató a Francisco Fernando, archiduque y príncipe imperial de Austria, príncipe real de Hungría y Bohemia, y heredero del imperio austro-húngaro. ¡Ah! También murió su mujer, Sofía.

El atentado marca el inicio de la Primera Guerra Mundial, en la que se estima murieron entres 15 y 22 millones de personas. No habíamos entrado aún en el torbellino de la estadística.

Un bazucazo a las puertas del Colegio de San Ildefonso en la ciudad de México, abrió a la tropa la entrada al recinto, y marcó el inicio del movimiento masivo de 1968 en México, importante hito en la historia reciente nuestra.

ES obvio que tenemos la tendencia a no darle importancia a nimiedades.

Si no nos estremece la matanza hace 15 años de 52 adultos en el Casino Royale de Monterrey, achicharrados impunemente, ¿por qué habríamos de preocuparnos por los niños de la guardería ABC en Sonora, o los  43 migrantes presos, quemados vivos también en una cárcel migratoria ilegal, muertes que llevará sobre su conciencia mientras viva Francisco Garduño Yáñez, director entonces de Migración, y hoy director de centros de capacitación para el trabajo de la SEP?

Si, son las cosas simples.

Cuando no las sabemos ver.

Como hoy con el personal sanitario de México en las calles, porque no tienen, medicinas, gasas, guantes, agujas, jeringas, cofias, mascarillas, antisépticos, elementos para su trabajo, el más noble de todos.

 

PILON PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas):Lo que está pasando en Guadalajara y su catástrofe hídrica, es mucho más serio que la manifiesta ineptitud de un gobernador en tiempo de crisis, o ciudadanos que pedían agua reprimidos a macanazos ¡y a chorros potentes de agua!.

Es un mensaje al futuro de las grandes concentraciones urbanas, que trajo el innegable avance en el desarrollo económico de México disparado por Miguel Alemán. Su manifestación más palpable fue la explosión de las ciudades en perjuicio del campo.

La Ciudad de México, Monterrey, Toluca -y muy pronto Querétaro, Puebla, Torreón, Saltillo, hagan fila- van a sufrir más temprano que tarde la sed y náuseas que sufre hoy Guadalajara por el agua o la carencia de ella.

Es muy fácil: las grandes ciudades mexicanas crecieron en la superficie, pero sus gobernantes nunca vieron hacia abajo, porque los votantes tampoco ven lo que hay ahí.

Ahí hay sistemas de captación, potabilización y distribución de agua, que tienen por lo menos setenta años. En la capital vienen de 1951, en Monterrey (Agua y Drenaje) 1956, Guadalajara, ¡1902!

Población, necesidades y exigencias crecieron; agua y sistema no.

Y si quieren más, los esquemas de vialidad “modernos” tienen más o menos la misma edad.

En otro tema, cito para la historia: Cuando digo que hice en cinco años lo que no se hizo en 40, hablo en serio. Samuel García, gobernador de Nuevo León.

No se rían.

felixcortescama@gmail.com