Hacia otro Sistema Nacional de Investigadores/IX-X

Javier Esteinou Madrid

A lo largo de su existencia, el Sistema Nacional de Investigadores (SNI)  acumuló diversos desafíos importantes que debe resolver para entrar en una nueva etapa institucional que colabore a impulsar el desarrollo del país. Entre los cambios fundamentales que son necesarios efectuar para corregir algunos de los retos y desviaciones históricas que ha arrastrado a lo largo de muchos años, figuran entre otras, las siguientes alternativas en el ámbito de la planeación estructural, la vinculación con la sociedad, la evaluación de la producción científica y el reaprovechamiento de los investigadores nacionales ya jubilados.

 

En el ámbito de la planeación estructural

1.- Es necesario crear una nueva política de Estado integral de ciencia, tecnología e innovación que, por una parte, impulse plural y equitativamente el desarrollo de esta materia dentro del marco de la sociedad del conocimiento y no continúe impulsándolo como un programa económico asistencial para evitar el derrumbe académico en el país; y por otra, que vincule la producción de la ciencia con la resolución de los grandes problemas nacionales. Por ejemplo, Brasil encontró sus nuevos yacimientos petroleros debajo de las plataformas marinas mediante el aprovechamiento de los conocimientos creados por sus investigadores matemáticos a través de algoritmos avanzados que enviaron hondas que reflejaron la existencia de dichos recursos en el fondo del mar.

2.- Se debe utilizar la riqueza científica generada por los investigadores del SNI como una herramienta para la planeación nacional y no sólo como un simple indicador aislado que es utilizado por las instituciones de educación superior para que la federación o su estado les incremente su presupuesto anual.

3.- Se requiere proyectar la ciencia en México como un instrumento estratégico que detone el crecimiento nacional, como ocurrió en Corea, Brasil, Taiwán, Japón, etc.; y no únicamente como un factor numérico de desarrollo con el cual se debe cumplir para satisfacer las exigencias formales de los organismos internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial.

4.- Es necesario fortalecer la carrera de investigador nacional como una categoría especializada dentro del ámbito de la educación superior que impulse el atractivo de las nuevas generaciones por la ciencia en México.

En el ámbito de la vinculación con la sociedad

5.- A principios del siglo XXI la cruda realidad de la nación ya no aguanta un programa de ciencia y tecnología aislada que no se vincule con la resolución de las grandes prioridades de la agenda nacional; sino que se requiere contar, cada vez, con mayor urgencia con un proyecto de ciencia útil que permita reorientar el proyecto de crecimiento nacional en sus diversas áreas de expansión. Por ello, se debe aprovechar estratégicamente el conocimiento generado por los investigadores del SNI a lo largo de tres décadas para sistematizarlo rigurosamente por áreas y niveles epistemológicos particulares con el fin de contar con una reserva de descubrimientos sistemáticos que permitan impulsar el desarrollo del país en cada uno de sus rubros de crecimiento. En este sentido, no se trata de exigirle al SNI que resuelva  por sí mismo la problemática fundamental del país, pues para eso existen otras secretarías y órganos de Estado dedicados a ello, sino que se retomen los conocimientos clave que producen los académicos para posibilitar la resolución de los conflictos nacionales que se deben resolver.

No se puede seguir investigando en torres de marfil, mientras el país enfrenta una profunda crisis histórica de desarrollo estructural.

6.- Para avanzar en el proceso de crecimiento nacional, se requiere generar una sólida relación dinámica de retroalimentación entre el sistema científico, el proceso de educación, las instancias productivas y la resolución prioritaria de los principales antagonismos nacionales. De lo contrario, la producción de la ciencia permanecerá nuevamente como un fenómeno de conocimiento divorciado de las prioridades de la educación y del crecimiento del país.

Para ello, en función a la situación estructural del desarrollo de la república, el SNI debe plantear cíclicamente directrices científicas generales sobre los conocimientos científicos mínimos que se deben producir en cada área del saber científico para que la población pueda sobrevivir en los próximos 20 años en el país. En este sentido, es necesario crear una política nacional de ciencia e innovación de largo plazo, por lo menos, hasta la mitad del siglo XXI; y no meros programas sexenales provisionales, ocurrentes o de corto plazo que se interrumpan con cada cambio de gobierno. Así, se requiere elaborar los niveles mínimos de mapas de conciencia para sobrevivir colectivamente.

De esta forma, la actividad científica no debe ser arbitraria, espontánea u ocurrente sobre cualquier temática que se desee explorar, sino debe corresponder a una planeación institucional orgánica entre el grado de desarrollo de la república, el quehacer de la ciencia y las necesidades prioritarias del crecimiento de la sociedad.

7.- Es fundamental que con apoyo del Estado, el SNI produzca y enriquezca anualmente una base de datos nacionales y un mapa de conocimientos sobre los resultados de las temáticas que investigan el total de los académicos nacionales del Sistema, con el fin de saber en qué conocimientos se avanza cada año y cómo esos descubrimientos pueden contribuir a reducir la crisis nacional que enfrenta el país. Dicha base y mapa de datos podrá servir, por una parte, como infraestructura de saberse colectivos para planificar que áreas de investigación debe apoyar más el Conacyt para lograr una soberanía de conocimientos; y por otra parte, como centro de información científica para planificar el desarrollo de país hacia otra etapa de madurez.

 

jesteinou@gmail.com