Hacia otro Sistema Nacional de Investigadores/XI/XII
Javier Esteinou Madrid
A lo largo de diversos años de acción del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) acumuló diversas problemáticas sustantivas que ahora es necesario solucionar para acceder a una nueva fase institucional que contribuya a propiciar otra investigación de la ciencia y la tecnología en México. Entre los principales cambios que se requieren efectuar para corregir distintos desafíos históricos sobresalen, entre otras, las siguientes cuestiones en el método de evaluación de la producción intelectual de los académicos:
13.- Es necesario medir el impacto del conocimiento y de la innovación científica sobre la sociedad, más allá de considerar las citas bibliográficas científicas de referencia, con las que actualmente se reconoce tal situación. Esto sólo impone un modelo unilateral de hábitos gremiales pero no de calibración del verdadero avance científico.
Por ello, con el fin de evitar que el modelo de las ciencias duras continúe prevaleciendo como eje dominante para evaluar las humanidades y las ciencias sociales, basado en la consideración del numero de citas, la publicación en revistas indexadas, el registros en índices internacionales, el grado de impacto de las publicaciones, el número de artículos, el “Factor H” de importancia del artículo científico, etc., se deben incorporar criterios más específicos que respeten la esencia particular de cada disciplina y evitar imponer camisas de fuerza intelectuales que impidan el reconocimiento de las diferencias científicas. Para avanzar en este proceso se requiere considerar, entre otros, los siguientes mecanismos de calificación más integrales:
A.- Ser evaluados a través de un proceso de pares en el ámbito de cada conocimiento especializado.
B.- Crear tabuladores cualitativos y cuantitativos muy precisos en cada área de las ciencias sociales y humanistas que ayuden a sopesar la productividad de los investigadores con gran claridad y eviten la vaguedad, especulación, favoritismos o discrecionalidad de los comités evaluadores.
C.- Calificar el mérito de la producción científica tomando en cuenta los siguientes 5 ejes valorales en los ámbitos académicos generales, la investigación, la docencia, la formación de grupos, la difusión y el impacto social:
Generales:
A.- Contemplar cuáles son los objetivos puntuales que quiere alcanzar el país en el ámbito científico en las próximas décadas, para saber cómo calificar el trabajo científico de los académicos y no sólo guiarse por indicadores neutros que calibren los resultados de la producción científica fuera del contexto histórico social.
B.- Considerar sustantivamente la trayectoria profesional general del investigador para asignar su categoría correspondiente.
C.- Valorar el nivel académico previo que en el terreno de la investigación le otorga la propia institución donde labora, para ubicar con mayor nitidez los méritos específicos obtenidos por el académico.
Investigación:
A.- Calificar con mayor peso la aportación cualitativa del investigador que la cuantitativa. Para ello, es necesario apreciar cualitativamente entre los 3 y 5 mejores trabajos de cada investigador en cada periodo respectivo de productividad revisada.
B.- Contemplar las principales aportaciones teóricas originales de cada académico en su terreno de trabajo científico.
C.- Reconocer relevantemente los premios o distinciones nacionales o internacionales en el ámbito académico y de investigación otorgados por organismos académicos o gremiales calificados en cada rama del conocimiento.
D.- Es fundamental estar consciente de que en el terreno de las humanidades y las ciencias sociales el conocimiento original o las innovaciones aportadas por los investigadores no se registra a nivel nacional e internacional mediante patentes, sino que se reconoce a través de los derechos de autor sobre cada descubrimiento original.
E.- Muchos de los ensayos en ciencias sociales y humanidades son publicados en revistas especializadas que no están indexadas en el Padrón de Excelencia del Conacyt, pero profesionalmente son tan competentes como las que sí forman parte de dicho padrón. Entonces, ¿por qué valorar con menos méritos tales publicaciones? En este sentido se requiere revalorar con mayor calidad las revistas electrónicas y otras que no están dentro del Padrón de Excelencia del Conacyt, pues cada vez más, los órganos de publicación de resultados de investigación dejan de imprimirse en papel y se trasladan al ámbito virtual.
F.- Las citas que se valoran como referentes de impacto o de gran trascendencia académica, no deben ser sólo las que aparecen incluidas en las revistas internacionales, sino también todas las que están registradas a nivel nacional en las revistas del Padrón de Excelencia del Conacyt y que no son mundiales.
Docencia:
A.- Valorar las tres principales aportaciones o experiencias en el campo de la docencia en cada periodo de evaluación.
Formación de grupos de investigación:
A.- Sustituir o complementar la dirección de tesis por otros indicadores de formación de estudiantes, ya que a nivel licenciatura gradualmente dicho instrumento académico progresivamente se está suprimiendo en muchas universidades como requisito de graduación universitaria, pues, por una parte, se considera que tal herramienta no aporta algo fundamental a la formación del estudiante, y, por otra parte, el no exigirla institucionalmente se utiliza como un gancho mercadológico para facilitar rápidamente la obtención del título y, mediante ello, atraer más matricula para las universidades negocio.
Divulgación:
A.- Tasar las tres principales aportaciones de divulgación de la ciencia en el periodo de calificación respectivo.
B.- Se requiere valorar de forma significativa el trabajo de difusión en los medios de comunicación colectivos de los resultados de la investigación científica, pues forma parte del proceso de avance de la ciencia en México y de su acercamiento o accesibilidad a la población.
Impacto social:
A.- Examinar los tres principales impactos de la investigación en el ámbito de la ciencia y de las políticas públicas y privadas.
B.- Considerar de forma relevante cómo los resultados de la investigación son asimilados o incorporados dentro del desarrollo y aplicación de las políticas públicas, institucionales o las dinámicas industriales.
C.- Ubicar las citas a los trabajos sólo como un indicador analítico complementario y no como criterio definitivo para medir la trascendencia social de la aportación científica.
Con la consideración de tales alternativas se logrará realizar un proceso de evaluación más virtuoso de los académicos en el Sistema Nacional de Investigadores.
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