Hacia otro Sistema Nacional de Investigadores/XII y última parte

Javier Esteinou Madrid

Frente a los desafíos históricos que encara el Sistema Nacional de Investigadores (SNI), es necesario considerar las siguientes alternativas para solucionar las problemáticas que se enfrentan en el terreno de la evaluación, la jubilación de sus miembros y el reaprovechamiento de la inteligencia nacional:

14.- Se requiere contar con una valoración retroalimentadora antes que con una evaluación estrictamente sancionadora. Si bien siempre hay sanción, pues se otorga una recompensa (material y/o simbólica), la función del SNI debería ser la de permitirle al investigador y a sus grupos de referencia reflexionar sobre su propio quehacer al considerar una mirada de fuera (la de los comités de pares o el mecanismo nuevo que se invente). De esta forma, el SNI ya no premiará publicaciones (en revistas internacionales del sistema ISI-SCI) para darle su lugar al desarrollo tecnológico, la difusión de la CyT, y las publicaciones nacionales. Ya no ejercerá ese tipo de presión selectiva para desacelerar la investigación aplicada. Ésta será respetada en el entendimiento que sus consecuencias sociales y económicas son positivas.

15.- Siendo que los apoyos financieros que otorga el SNI son recursos públicos de la sociedad para financiar el desarrollo de la ciencia en México, en base a la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental, todos los dictámenes de los evaluadores deben ser, por una parte, suficientemente detallados para conocer las razones precisas por las cuales se decide otorgar un nivel u otro a cada investigador, o se cancela su permanencia en el mismo; y por otra, deben indicar los aspectos que el investigador debe superar para mantenerse en el mismo o para ascender a otras categoría. Por lo tanto, todos los dictámenes deben ser extensos y tendrán que ser publicados completos en la página Web del SNI.

16.- Es necesario establecer un sistema de apelación más específico que permita que los investigadores rechazados o no promovidos por las Comisiones Dictaminadores puedan solicitar una detallada revisión y reconsideración de su dictamen por los respectivos Comités evaluadores.

17.- La evaluación anual se ha convertido en un conflicto estructural práctico, pues con pocos miembros analíticos, las Comisiones Dictaminadoras deben revisar en muy poco tiempo muchísimos expedientes cada año. Por ello, se termina efectuando una calificación insuficientemente virtuosa y profesional sobre el contenido de cada expediente, presentándose dictámenes muy breves que no orientan el futuro trabajo del investigador.

Debido a esta situación se requiere aumentar el número de miembros de las Comisiones Evaluadoras o formar una Comisión Evaluadora Ampliada de respaldo  que ayude a efectuar la evaluación de manera más eficiente y virtuosa de los expedientes en cuestión.

18.- Las comisiones del SNI cuentan con el atributo de valorar el trabajo académico de los investigadores, pero es paradójico que a los evaluadores no se les califique académicamente en su desempeño, sino sólo de manera administrativa por instancias burocráticas del Estado. Ello evita conocer el nivel de calidad, equilibrio y certeza que se practica en las Comisiones Dictaminadoras del SNI.

Por lo tanto, también es necesario valuar cualitativamente a los propios evaluadores para conocer cómo se realiza este proceso tan estratégico sobre la calificación de la producción e innovación científica en México, pues de lo contrario no se tendrá una visión integral de la forma como opera el SNI.

19.- A largo plazo, urge retornar a la estructura del salario digno para el trabajo académico que reinstale en las instituciones el verdadero proceso de construcción de los conocimientos, y que no cruce por la entrega de estímulos o becas extras, sino por la estricta estimación de la actividad académica propia de la realización del quehacer de la educación y la investigación superior en México.

20.- Con objeto de renovar la planta académica nacional de investigadores permitiendo la incorporación de las nuevas generaciones, es indispensable crear un plan de jubilación por derecho que incluya la conservación del salario obtenido en el SNI, el seguro de gastos médicos mayores y otras prestaciones alcanzadas a lo largo de su carrera académica.

De lo contrario, de no tener un programa eficiente y justo de jubilación, no se podrá renovar pacíficamente  la planta nacional de investigadores que continuará envejeciendo aceleradamente.

21.- Por último, con el fin de aprovechar la riqueza intelectual del país es necesario que el SNI junto con la Asociación de Universidades o Consejos Académicos especializados, construyan un proyecto de rescate de los investigadores jubilados para incorporarlos con honorarios en los programas universitarios y aprovechar su experiencia en la formación de las nuevas generaciones. Esto puede implementarse mediante programas institucionales permanentes de conferencias, asesorías, colaboración en proyectos de investigación, creación de redes de trabajo, sistema de cátedras honoríficas, evaluaciones profesionales, participación en consejos editoriales, etc. donde estén participando preferentemente los investigadores nacionales ya retirados.

Finalmente, en la fase silenciosa de refundación histórica en que se encuentra la sociedad mexicana en casi todos sus niveles de desarrollo en la segunda década del nuevo milenio; demanda la presencia estratégica de las aportaciones de la ciencia y la innovación como brújulas luminosas que orienten el nuevo proyecto de país que actualmente se construye espontáneamente todos los días en México.

Por ello, con la introducción y aplicación de algunos de estos mecanismos correctivos se podrá contar con un nuevo SNI más virtuoso que responda con mayor eficiencia a los desafíos científicos y de crecimiento global que demanda la convulsionada sociedad mexicana a principios del siglo XXI.

jesteinou@gmail.com