Regino Díaz Redondo

Madrid.-Cuestión interna… habrán querido decir los diarios que a la mañana siguiente de la destitución del director de El Mundo, Pedro J. Ramírez, no dieron importancia al asunto ni publicaron una línea sobre este acontecimiento. 

Irritado, me levanté este 31 de enero después de seguir con atención los hechos en La SextaTV. Antes de escribir estas líneas, revisé los diarios más importantes del país y nada. Volví a verlos con calma y el estómago se me retorció. Nada en primera de primera, nada en interiores.

Busqué la fecha porque podía haberme equivocado de día, pero tampoco. Nada, increíblemente nada. No había duda, estaba frente a los periódicos del 31 del pasado mes.

El Mundo fue el periódico que descubrió la trama de Bárcenas, lo de Iñaki y su esposa, los robos y tráfico de influencias de políticos convertidos en empresarios y viceversa. Era ese medio del que se nutrieron todos los comentarios e informaciones secundarias al respecto. De esa noticia salieron otras similares cuando se ahondó en los asuntos.

Los gambusinos de la información, reporteros o el propio Pedro J. llenaron durante varios meses la información dentro y fuera del país. Descubrieron fraudes a Hacienda, pagos en dinero negro, componendas del PP en el poder, chanchullos de muchos de sus lugartenientes, fugas de capitales, dinero mal-habido, contubernio en la cúpula y otras lindezas de politiquillos rotos por la codicia y muchas cosas más.

Al fin, me dije entonces, España sacará la pus que la enferma y saldrá adelante si se hace justicia. Fueron días muy tensos y siempre en espera del día siguiente con la exclusiva de El Mundo. Todo iba bien, aunque la desfachatez de la cúpula del gobierno era insoportable. Sus mentiras llenaban tambos y más tambos. Estábamos alegres; al fin sacaban la porquería de los de siempre que ahora son menos pero con los bolsillos más gordos.

La gente en la calle tomaba conciencia y consiguió muchas cosas, entre ellas detener la privatización de la Sanidad en la Comunidad de Madrid, y rebajar el número de desahucios que atentaban contra el más frágil humanismo.

Por eso no daba crédito. Todo esto provenía de un diario que siempre se ostentó de derechas, clara afiliación que no escondía. Pero resultó que en Pedro J. Ramírez venció su instinto periodístico y su compromiso ideológico.

¿O es que habría algún motivo que no alcanzo a ver? Fuera una u otra cosa o haya sido una más, que también desconozco, el caso es que el periódico fue durante un largo rato el adalid de la verdad y el verdadero medio de comunicación con los ciudadanos. No se si aumentó su circulación pero sí su prestigio. Sólo sé que sí conmovió y sigue conmoviendo a los españoles.

¿Lo supo antes Mariano Rajoy?… Si así fue, malo, si no, peor, mucho peor porque no controla nada y obedece a los que mandan como lo ha hecho siempre.

Repito porque no doy crédito a lo que veo y compruebo: esta mañana no pasó nada, todo sigue igual y de aquéllos ni sus luces.

Digo yo que posiblemente los dueños de El Mundo decidieron retirarle la confianza por presiones; quizá las noticias estaban ya afectando sus intereses más importantes: los económicos y los políticos que van del brazo.

Se enfrentaba a un gobierno neoliberal y se decía y se demostraba en el mundo y ante los ojos de todos que dentro del sector oficial había una cueva de ladrones donde el más honesto mascaba fierro.

En estos momentos me entero de la salida de Pedro J. porque aparece sonriente en su diario, nada más en su diario, en el que ejerció como director durante muchos años. A su lado, los que lo sustituyen, entre ellos Casimiro García Avahadillo. Parecía un cambio de poderes en toda la regla con sonrisas y abrazos aunque por ahí la fotografía dejaba ver una lágrima de Victoria Prego.

Pedro J. Ramírez seguirá (¿?) escribiendo en donde pueda y cuando pueda dentro del diario, según se dijo. Esto para ocultar la infamia.

¡ Y tout ce finit ¡

Pero no, apenas empieza el desaguisado, esto no puede seguir así ni quedar así. Si hubo acuerdos en la cúspide política empresarial, habrá que averiguarlo; si se afectaron intereses de la élite española y extranjera, todo debe salir a la luz. Si de esta Europa comprometida con la gran casta divina del dinero salió la orden, que se sepa. Es decir, si llegó desde allá arriba, donde se cuecen no sólo las habas sino las indecencias, también debe conocerse; deben conocerse, inclusive, las sugerencias y órdenes dadas a quien haya sido con o sin el beneplácito de nuestro gobierno.

Pedro J. se lo guarda. Ahora, nada dice porque el ambiente está revuelto pero después lo dará a conocer, sin duda en un libro. Pero no debiera ser así. El ex director de El Mundo habría de citar a una conferencia de prensa y decir la verdad de lo que pasó aunque se auto-culpase, que no creo que sea el caso. Tendría que señalar a los artífices de la intriga para que nuestra Europa decaída, fustigada, pisoteada, conozca al menos quiénes ™
fueron y serán los que intentan colocar a este continente al borde de la inopia y sin ningún poder decisivo dentro del contexto internacional de naciones.

¿Qué opinan la Unión Europea, el FMI, los bancos mundiales, las transnacionales, las asociaciones defensoras de la libertad de expresión? ¿Quizá haya algunas protestas o reclamos, pequeñas regulares manifestaciones, llamados a la honestidad y a la defensa de la libertad de prensa? Pero creo, desgraciadamente, que nada más.

¿No hay ningún organismo que investigue un asunto tan radical y de una evidente lesión a los principios de la libertad de decir y publicar?

No importa que en estos momentos Pedro J. muestre su mejor sonrisa. Sólo hay que escuchar lo que dijo “si por mí fuera, hubiese seguido toda la vida al frente del diario”.

¿Les parece poco a los honestos juristas de los organismos internacionales la queja del periodista?

¿No oyen el clamor que lleva la frase anterior?

¿Ni siquiera se nombrará alguna comisión internacional que sepa y trate de desatar este nudo que hasta el momento permanece en la oscuridad?

¿Somos tontos, nos hacemos o no hay nadie con el valor suficiente de enfrentar a toda la caravana que encabeza la troika y vehículos subyacentes?

Insisto en que es increíble que no haya habido una mayor protesta cuando se destituye a un periodista en cuyo diario aparecieron la mayor parte de las ignominias cometidas por unos y otros.

¿O es que no alcanzo a comprender muy bien en qué consiste lo ocurrido y cuáles son los motivos para que así fuera?

¿O de plano, soy un idiota redomado?

De cualquier de las formas, quiero saberlo, porque cuando se destituye al director de un diario en el momento en que éste ayudaba a limpiar España de la podredumbre que nos invade, es un motivo trascendente. El oligopolio mentiroso, cargado de euros y de dólares, lo machacó, hasta que no se demuestre lo contrario.

Ministros, empresarios importantes, funcionarios de alto nivel, apenas se han referido al asunto con bebes y fútiles expresiones. No lo creo, no puede ser, no pudo haber estado escrito lo que pasó. Se venía gestando desde hace tiempo, hubo reuniones y varios intentos de llegar al acuerdo final, hasta que se logró.

Pero y ¿los demás diarios?, ¿qué dicen los demás diarios? Pues nada, dar la callada por respuesta. Se meten bajo los faldones de sus trajes y miran para otro lado.

Hay periódicos que nacieron con el deseo de hacer periodismo y lo hicieron durante algún tiempo pero en los últimos años han dado marcha atrás. Progresistas, se dicen, pero no lo demuestran. Periodistas se consideran pero no lo son y lo acaban de demostrar. Honestos con la profesión se han mostrado verbalmente pero no hay ningún hecho práctico que lo convalide.

Hay que mantener el tipo y seguir adelante porque de lo contrario las finanzas de estos diarios podrían afectarse como ya ha ocurrido en pasadas ocasiones.

Sólo nos queda La Sexta-TV, ¿por cuánto tiempo? Los demás medios de comunicación impresos, televisivos y digitales, salvo unos cuantos, han cambiado su imagen y se han ido, como José María Aznar, a Filipinas.

Claro que no se ha perdido todo. Más bien se ha ganado y eso se verá muy pronto. Por el momento, la ciudadanía está consciente de ello aunque le cueste más trabajo enterarse de los pormenores. Habrá que esperar unos días o semanas para enhebrar la aguja que cosa el traje roto en que quedó el mundo por obra y gracia de los dictadorzuelos descendientes de otras épocas fascistas que están dispuestos a sostenerse en el poder pésele a quién le pese.

Se ha sembrado la semilla. No es sólo Pedro J. el más visible perjudicado ni admirado. Los ciudadanos sean de cualquier ideología sospechan lo que pasó con la destitución del director de El Mundo. La dignidad periodística no está limitada a ideologías de derecha, de izquierda, de arriba, de abajo, de los lados, del infierno, del averno o del paraíso.

La libertad de expresión es un ente al que no debe tocarse nunca, en ningún momento y por nadie. Recuerden a Voltaire…

Respetar lo que diga el enemigo es la premisa del periodista. Los enfrentamientos entre articulistas de distintos puntos de vista, son bienvenidos. Aún aquéllos gacetilleros que utilizan la prensa para lucrar, son soportados a veces o requeridos a que modifiquen su actitud, pero siempre hay que mantener alto lo dicho por el inmortal escritor francés:

“No estoy a favor de lo que usted dice, pero daría mi vida para que se publicase”.

Tenía que ser España donde se cometiera un delito de lesa humanidad. Esta España franquista e inquisitorial, esta España de Antonio Machado y de García Lorca, esta España de Serrano Súñer y Primo de Rivera.

Ahora toca la llegada de la España de los seguidores de una república en donde el ciudadano pueda expresar su decisión y elegir a quien considere más hábil para que lo dirija. No haberlo hecho así, nos trajo como resultado a Mariano Rajoy.