Hacia un modelo de comunicación ciudadano/IV-V
Javier Esteinou Madrid
Después del enorme engaño practicado por el Poder Ejecutivo en 2002 para evitar reformar la Ley Federal de Radio y Televisión (LFRyTV) que canceló el reconocimiento jurídico de las necesidades comunicativas básicas de la mayoría de la sociedad, y renovó el viejo modelo de comunicación discrecional, autoritario, desigual y vertical practicado durante más de 70 años en el país por los concesionarios y el gobierno; como compensación a tan cínico abuso histórico del Estado, la Secretaría de Gobernación, a cargo del licenciado Santiago Creel Miranda, creó el 27 de noviembre de 2002 la XEQK: la Radio de los Ciudadanos dependiente del Instituto Mexicano de la Radio (IMER) y entró en operación el 1 de abril del 2003, con 5,000 Kw de potencia en el Distrito Federal, transmitiéndose por la frecuencia radial 1350 de AM.
Con ello, el nuevo gobierno de la transición a la democracia intentó atender parcialmente un compromiso pendiente entre el Estado mexicano y la sociedad civil: la definición de un modelo de comunicación que promoviera la cultura democrática a través de la participación ciudadana, y estimulara el conocimiento, análisis y solución de los asuntos de interés público y reflejara la diversidad de sectores de nuestra sociedad, permitiendo la pluralidad informativa.
Así, dicho proyecto radiofónico surgió como una emisora civil cuyas finalidades fueron promover la cultura democrática y de participación cívica, a través de la emisión de contenidos programáticos en formatos innovadores de comunicación radiofónica que estimularan el conocimiento, análisis y solución de los asuntos de interés público. De ésta forma, la Radio de los Ciudadanos desde su origen a la fecha pretendió alcanzar, entre otros, los siguientes cinco objetivos: contribuir al desarrollo de la cultura democrática y de la participación cívica; abrir espacios para la libre expresión y comunicación entre los ciudadanos, en un marco de respeto a la diversidad cultural y social del país; crear nuevas formas de diálogo entre sociedad y gobierno, sobre asuntos de interés público; estimular la innovación en formatos y contenidos de emisión radiofónica que permitan a las organizaciones ciudadanas potenciar su contribución al país, y modelar una alternativa de uso de la radio que promueva el desarrollo humano, económico, político, social y cultural, basado en los derechos y obligaciones que se derivan de vivir en comunidad.
Para lograr estos objetivos, la Radio de los Ciudadanos creó en noviembre de 2002 su propio Consejo Ciudadano de Programación, constituido honoríficamente por organizaciones civiles (ONG), instituciones académicas de educación superior, organizaciones políticas y ciudadanos; y cuya finalidad fue coadyuvar a que la emisora cumpla su misión de promover la cultura democrática y participación cívica, a través de la emisión de contenidos programáticos en formatos innovadores de comunicación radiofónica que estimulen el conocimiento, análisis y solución de los asuntos de interés público.
De esta forma, el Consejo estableció los parámetros para analizar, evaluar y tomar las decisiones pertinentes para integrar la programación de la emisora en la dirección de practicar con pluralidad el Derecho a la Comunicación y la Información. Es la sociedad civil trabajando para la sociedad civil. Propiciar esta intervención social en la forma de toma de decisiones es una manera de cambiar el modo de hacer política en el país.
Para conformar su barra de programación, la Radio de los Ciudadanos adoptó las siguientes 14 políticas generales de acción:
1.- Incluye criterios de diversidad y pluralidad, en lo cultural, étnico, social y político.
2.- Considera propuestas de organizaciones ciudadanas sobre: promoción de valores, análisis de situaciones, difusión de información sobre aspectos de democracia, desarrollo y derechos humanos.
3.- Contempla un eje transversal sobre la equidad y perspectiva de género.
4.- Atiende las necesidades educativas, de información y entretenimiento
5.- Utiliza como criterio fundamental de asignación de horarios de transmisión la naturaleza del programa, así como el perfil de su auditorio —especialmente al inicio—; posteriormente se utilizará también como criterio la cobertura alcanzada.
6.- Mantiene el conjunto de la programación el equilibrio entre los tres tipos de instancias convocadas a participar: organizaciones civiles, agrupaciones políticas, instituciones académicas.
7.- Contempla los estándares de calidad estipulados por el Consejo en los contenidos de las series o programas de las organizaciones. Lo mismo sucederá con las producciones propias de la emisora.
8.- Las organizaciones garantizan el derecho de réplica y rectificación en sus programas.
9.- La línea editorial de la emisora es determinada por el Consejo de Programación cuya conformación se rota periódicamente.
10.- Incluye espacios para el debate; de servicio a la población, tales como secciones de aviso; programas de contenido y musicales, entre otros.
11.- Otorga en los contenidos periodísticos especial atención a la información relacionada con las actividades de las organizaciones ciudadanas de todo el país.
12.- Equilibra los programas o series de contenido con los de entretenimiento.
13.- Permite los patrocinios en los programas.
14.- Realiza la medición de audiencias de la emisora, para un mejor conocimiento de sus resultados efectivos.
De esta forma, el Consejo de Programación históricamente ha sido un factor fundamental para lograr una relación horizontal entre el medio radiofónico y sus auditorios. En los últimos años dicho Consejo amplió su ámbito de influencia en el Instituto Mexicano de la Radio al publicar la convocatoria de la figura de mediación del IMER y elegirla por votación, previo examen de la trayectoria de las candidaturas presentadas.
La estructura de su programación contempló programas de orientación y servicio con una gran variedad de temas de la agenda social, como aquéllos relacionados con la equidad de género, culturas indígenas, de jóvenes en situación de calle, personas con capacidades diferentes, de la tercera edad, contenidos de educación sexual y reproductiva, programas sobre medio ambiente, además de espacios de difusión cultural y experimentación sonora. La propuesta radial se complementó con una cartelera cultural, donde los ciudadanos dan la nota; un correo de voz que difunde las invitaciones, opiniones, críticas y propuestas, también en propia voz de los ciudadanos; el Espacio abierto, que se constituyó en una mesa de reflexión sobre temas de interés nacional, y su programación musical que ofreció un acervo inicial de dos mil canciones, que fueron seleccionadas de diversos autores de México y de países de habla hispana, de trova, canto nuevo, tradicional, rock y música de fusión, que destacaron por su arraigo popular y calidad artística.
A mediados de 2005, debido al relevante servicio social que brindó, la creciente demanda de espacios de las organizaciones de la sociedad civil y en cumplimiento del compromiso asumido por la administración del IMER, para dotarla de un transmisor de mayor potencia de cobertura regional, la Dirección General del IMER determinó incrementar la potencia de transmisión de la Radio de los Ciudadanos, pasando de 5,000 a 50,000 Kw y su cambio a la frecuencia 660 AM de amplitud modulada, a partir de las 00:00 hrs., del lunes 15 de agosto de 2005. La nueva cobertura de la frecuencia 660 AM, de 415 mil 588 km2, abarcó un nueva zona geográfica de influencia compuesta por los siguientes 10 estados de la república mexicana: la capital del país, el Estado de México, Puebla, Morelos, Hidalgo, Guerrero, Querétaro, Tlaxcala y algunas poblaciones de Veracruz y Oaxaca.
Mediante ello, la Radio de los Ciudadanos consolidó su presencia como opción radiofónica cultural, abriendo nuevas alternativas comunicativas para los habitantes, que durante tantas décadas no tuvieron otras posibilidades de expresión en el espacio público mediático de la nación.
jesteinou@gmail.com
