Luis Bárcenas, ex Tesorero del PP, encarcelado:
“el juez Pablo Ruz es un timorato”
Regino Díaz Redondo
Madrid.-En la caldera política nacional se cuecen, juntos y revueltos, los políticos y empresarios sentenciados con cárcel pero que siguen en libertad en espera del indulto o porque tienen fuero. En la calle están también familiares del rey, expulsados de la casa real, ex presidentes, alcaldes, banqueros que llevaron a la ruina a instituciones sólidas y muchos pájaros de cuenta que gozan de libertad por prevaricar. Estos se hicieron millonarios con el dinero defraudado a decenas de miles de ahorradores.
Las manifestaciones se combaten ahora como si fueran enemigos de guerra. El aparato represor de la democracia desleída atenta contra los que protestan pacíficamente y son retenidos y condenados a pasar años en prisión.
Los gritos angustiantes de libertad, igualdad y justicia se acallan con palos y bombas lacrimógenas; prohíbe el gobierno huelgas y reuniones de ciudadanos sin motivo. Hay ya cuatrocientas personas entre rejas por ejercer su derecho a la huelga. Cumplirán penas de tres a cinco años por resistirse a la policía cuando expresaban su derecho a reivindicarse en las calles y plazas de España.
La gente comienza a pasar de la inconformidad pasiva al reclamo justo mientras la desigualdad entre ricos y pobres es la mayor de la Unión Europea.
Se palpa por doquier la inconformidad mientras que la fuerza pública comandada por el ministerio del Interior apaga las voces que exigen respeto a los derechos individuales y colectivos que marcan las leyes españolas.
Pedir justicia en la ciudad es convertirse en mitoteros que subvierten el orden público según el gobierno de Prometeo. Cada vez es mayor la coacción de las organizaciones del Estado contra los que carecen de los más elementales medios para subsistir.
Disentir, discrepar, razonar son verbos que no entienden los funcionarios públicos. Quieren dejar las calles limpias de la chusma para que el silencio, la furia y el llanto no se vean. La alcaldesa Ana Botella quiere convertir la Plaza del Sol en coto privado. Se elabora una ley para impedir que los ciudadanos se congreguen allí porque “dan una mala imagen del país”.
Pero cuanto más prohíbe el gobierno mayor es el desasosiego de hombres y mujeres de todas las edades. La incongruencia de los datos que proporciona el Estado aflora cada vez más y la retórica de Rajoy “España ha entrado a la velocidad de crucero”, es una entelequia.
La reforma fiscal de Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda, sirve para eliminar, poco a poco, a las clases medias. Lo fundamental “con lo que saldremos adelante”, dice, es que los que cobran menos de diez mil euros al año no pagarán impuestos y habrá una rebaja sustancial del 52% al 47% en el tributo que deben pagar las grandes empresas que son las que verdaderamente aumentan sus privilegios a la hora de tributar.
Ya son 500 mil las personas que han salido del país entre inmigrantes que vuelven a su casa y españoles jóvenes que buscan la subsistencia fuera de nuestra fronteras. Aquí los salarios mínimos siguen a la baja. Tener un sueldo de más de 1,000 euros es una conquista de muy pocos. Los trabajadores que hasta ahora se había resignado a que “peor es nada” empiezan a sentirse ofendidos y son cada vez mayores los núcleos de población afectados.
Joan Rosell, presidente de los patrones, afirma que hay más de un millón de “amos y amas de casa que se apuntan al paro porque así obtienen beneficios” y canonjías. Falaz afirmación del jefe de los empresarios porque sabe bien que si no hay trabajo anterior, ninguna persona que lo pida tendrá ingresos por parte del Estado.
Rosell, de los pocos que habían mantenido una postura de equilibrio y era considerado como un empresario razonable, echó mano de ese y otros argumentos para definirse como uno de los protagonistas que coartan libertades e ingresos.
En este período de vacaciones – finales de junio, julio y agosto – sólo abrirán los comedores escolares en cuatro comunidades autónomas: Andalucía, Baleares, Aragón y Extremadura.
Aquí, Ignacio González, presidente no electo de la región, declaró con énfasis que “es falso que exista malnutrición entre los niños de esta comunidad”. Por lo tanto, no abrirá ningún comedor. Este señor olvida que hay 2.3 millones de niños en el umbral de la pobreza que representa el 27% del total. Es bien sabido que una gran parte de ellos hace una sola comida al día y esa es precisamente la que ingiere en la escuela.
El presidente de la Rioja, Pedro María Sanz Alonso, señala que “daría una mala imagen abrir los comedores… qué va a decir la gente que llega a España… qué pensarán al percatarse de la pobreza extrema que existe”.
Indigna escuchar a estos individuos que se dicen representantes de los intereses colectivos. ¿Para no dar mala imagen deben cerrarse los comedores para niños…? Es decir que para que nos consideren dentro del primer mundo los niños tienen que apechugar y pasar hambre.
Las estadísticas son muy claras y continuamente aumenta el número de gente que toca las puertas de las ONG y Cáritas para tener un pedazo de pan que llevarse a la boca. Impresiona esta escena que no se veía desde que terminó la dictadura.
El cambio en la estructura social del país está ya en marcha. Comenzó, por fin, la revolución pacífica de los que sufren hambre y frío. Ya no se quedan en sus casas y lo comentan sino que salen a la calle y gritan. En España ha comenzado un movimiento que se trasladará a otras partes de Europa. Por fortuna, esta nación siempre ha sido la pionera a la hora de rebelarse contra los malos gobiernos que han llevado hambre a los hogares.
Las prestaciones sociales disminuyen y la troika le pide a Mariano Rajoy que haga más recortes y cumpla con el déficit que exige la Unión Europea. Son insaciables, y lo sabe Prometeo, pero no tardará mucho en aparecer la sombra de las verdades. Si no lo ha hecho antes es porque se acercan las elecciones municipales y generales que se realizarán el año próximo.
El gobierno ha calculado los tiempos para dar atole con el dedo mientras los españoles depositan su voto en las urnas y cree que así el PP volverá a desgobernar otros cuatro años. Que no se haga ilusiones porque la gente ya no se traga los engaños y las mentiras que han sido el pan nuestro de cada día durante los últimos tres años.
La frase de “peor es nada” no surte efecto. Los empleados reclaman, con persistencia, mayores salarios. Ahora, es menor el número de trabajos indefinidos que los temporales. Se alcanzó la gloria que deseaba Prometeo. Las empresas podrán despedir así a quien se le antojen sin tener que cumplir los requisitos que la Constitución exige.
A lo largo y ancho de Europa se siente ya el fragor de una batalla ideológica necesaria para que las distancias entre los multimillonarios y los trabajadores se acorten.
Peligran las pensiones porque se está sacando de “la hucha” para no reducirlas. ¿Cuánto hay en la hucha…? El Secretario de Estado Hacienda dejó entrever que debe tenerse mucho cuidado con el dinero que sacamos de las reservas porque existe el peligro de no cumplir con aquellos que han dado su vida y trabajado para disfrutar de una vejez tranquila y sin contratiempos.
Cuidado porque este fenómeno asoma ya su fea cara; su presencia, aún desdibujada, ronda en la mente de aquellos que en breve tendrán derecho a disfrutar de los beneficios de su trabajo conseguidos durante toda una vida.
Si el falso pulmón respiratorio por motivos electorales funciona, tendremos que soportar con cualquier gobierno más miseria, mayores inconformismos, gritos destemplados, enfrentamientos indeseables y un desbarajuste de grandes proporciones que nos llevará al único camino trazado: la posible reinstalación de un régimen totalitario que, sin tapujos, recoja la herencia de Franco y ponga en práctica sus métodos.
Las leyes coercitivas que reducen libertades siempre fueron pasajeras, temporales, pero también arrojaron rebeliones reivindicativas de los ciudadanos.
Nadie quiere el derramamiento de sangre. Es casi seguro que no ocurra pero el peligro está latente.
Presten atención los que no oyen las peticiones populares porque será el pueblo quien les arrebate su hegemonía en poco tiempo.
