Los bancos recibieron 42,000 millones para su rescate.

Ni un céntimo para combatir la pobreza.

Cayo Lara – Coordinador de Izquierda Unida.

Regino Díaz Redondo

Madrid.- El gobierno de Mariano Rajoy bate el récord absoluto de indignación popular. A la precariedad del 20 por ciento de los españoles, le llama “virtuosismo”; la malnutrición de cerca de dos millones y medio de niños es para él “ejemplo de lo que el español puede hacer para asombro del mundo”. Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda, anuncia que se ha iniciado la recuperación sólida. Mientras, los jóvenes entre 20 y 35 años, con carreras profesionales, se van al extranjero porque aquí no encuentran trabajo. Este año hubo 25 mil desahucios de gente que no alcanza a llegar a fin de mes y Prometeo pone en la calle a familias con niños en brazos. Sabe bien el Registrador de la Propiedad que la macroeconomía siempre crece y aplasta a la mayoría.

Lo ha sido antes, durante y después de la crisis económica. Las grandes empresas no han dejado de ganar en esos períodos gracias a los paraísos fiscales y a las concesiones que otorga el neoliberalismo nacional. Es el común denominador que hace tambalear al Estado de Derecho.

Los ingresos de las multinacionales españolas y extranjeras aumentaron sus beneficios hasta en un 20 por ciento. Son más de veinticinco mil millones de euros extra las ganancias durante el período de crisis.

La burla oficial del gobierno alcanza ya niveles insoportables; ante el delirio de grandeza del gobierno vemos la realidad: se forman largas colas de gente que se acerca a los comedores públicos en donde ya no dan abasto en esta época de vacaciones. La comunidad de Madrid se niega a abrir los comedores escolares porque “no hay pobreza en la región”, según afirma Ignacio González, su presidente.

Es tal la magnitud del descontento que tienen que ser las organizaciones internacionales quienes nos informen de lo bajo que hemos caído en Europa y el contexto mundial.

Nos da Rajoy una bofetada que duele mucho e irrita. Soraya Sáenz de Santamaría, vicepresidenta del Gobierno, anuncia con una sonrisa de oreja a oreja, que hemos pagado por adelantado mil 200 millones de euros que podíamos haber aplazado hasta que se cumpliera el plazo en 2018. Es insólita la capacidad que tienen los funcionarios públicos para restregarnos su desapego a los trabajadores que tienen sueldos medios entre 300 y 450 euros al mes.

Con aquél dinero podría haberse resuelto el hambre que existe en la mayoría de las comunidades de la nación. Por tanto, está claro que la preocupación de Rajoy y sus co-culpables es quedar bien con la troika aunque sus súbditos pasen penurias.

Al mismo tiempo, los casos de corrupción (Gürtel, Pokemon, fraude en Cajas, Rato, Blesa…etc) y la pésima distribución de las ganancias afloran cada vez con mayor ímpetu.

El fiel servidor de Merkel ha comenzado su campaña para las elecciones municipales, autonómicas y generales. Para ello no importa mentir, engañar y sacar provecho sin importarle el desconsuelo y el cabreo de los obreros.

Actúa con egoísmo y sin sensibilidad. Es abrumador el inmovilismo de este sujeto que aplasta dignidades y rompe inteligencias.

Cree que las palabras se convertirán en panes a sabiendas de que Jesucristo no está muy contento con sus arbitrariedades. Comete daños irreversibles entre los adultos y las clases medias y atenta contra el desarrollo equilibrado y sano de los niños que en el futuro serán la base para que España se mantenga viva dentro de Europa. Para decirlo claro, muchos de los españoles del mañana crecerán con taras.

A él sólo le interesa mantenerse en el poder aunque la evidencia de la precariedad se ve por todos lados. Su fraseología es catatónica y repetitiva. España es su campo de futbol en un partido que perderá próximamente.

El presidente del gobierno se mete en terrenos que desconoce. Tiene frases sublimes, utópicas, dignas de colocarse con letras de oro en el Congreso de los Diputados.

Pero no paran ahí las sorpresas que nos tiene reservadas el inconmensurable Prometeo: para cuadrar los ingresos públicos y recibir beneficios mayores, ha ideado, con la complicidad de la Unión Europea, un plan que pongo a la consideración del lector:

Desde octubre pagarán impuestos la prostitución y el narcotráfico.

Como lo lee. Se trata de encontrar las cifras más cercanas a lo que gasta el español en sus ratos de ocio con señoras que no son sus esposas y calcular el precio que cobran estas y el tiempo que permanecen con ellas. Para lo cuál se nombró un grupo de especialistas encargados de hacer las cuentas que más se aproximen a la realidad.

En estos meses de calor y de holgura, hombres y mujeres, sobre todo hombres, realizan encuentros más a menudo en los burdeles y, por lo tanto, los ingresos son mayores.

Ya se nombraron inspectores para hacer recorridos por los centros de alterne. Se trata de hablar con las damas que regentean los prostíbulos y obtener información sobre el número de mujeres que trabajan en ellos y cuántas veces se ocupan al día. Se elaborarán listas según el nivel de cada casa de prostitución para encontrar una media de lo que cobran las prestadoras de servicios sexuales.

Dentro de esta loca parafernalia, Prometeo irá más allá y tendrá un control estricto de las altas y bajas de los burdeles a los que controlará mediante inspecciones periódicas y será obligatorio que todas las muchachas declaren sus ingresos, inclusive si la cita se hace fuera de los lugares habituales.

¿De qué sirve tan sesuda e imaginativa idea?

En principio, las prostitutas aumentarán sus precios para obtener los beneficios que ahora logran burlando la ley. Empero, hay otras cosillas como  el cambio de adscripción de las prostitutas, asunto que aún no ha sido resuelto por las autoridades competentes.

Todos sabemos que en este campo tan escabroso las mujeres que ejercen esta profesión tan requerida son controladas en una gran parte por mafias nacionales e internacionales y están siendo explotadas y esclavizadas por individuos que en el mundo laboral aparecen como honestos empresarios dueños de ferreterías, tiendas de ropa o empresas que hasta hace poco (gowex) cotizaban en bolsa.

No sé si Rajoy, Montoro y su equipo de superdotados, multarán al gremio en forma individual o colectiva. Tampoco, si irán a la cárcel los que no cumplan con su deber de declarar honestamente sus ingresos o si se hará una revisión minuciosa de las vaginas de cada prostituta para calcular el desgaste que han tenido en el año.

Más difícil resulta encontrar cómo deben cotizar los narcotraficantes que invaden la península. Hay varias fórmulas: que se unan en una gran federación con todo y siglas para que sea ésta la que declare los ingresos que perciben. ¿Se aplicará el IVA al conjunto o a cada uno de sus integrantes?.

Las redes sociales han comenzado a hacer cálculos sobre la mejor manera de evadir al fisco. Quizás, los inspectores tengan que hablar en privado con el narcotraficante en turno para que explique en secreto de sumario, lo que gana.

Esta forma no es muy efectiva porque todavía no se calcula cómo tributarán los encargados de meter la droga, los que la reciben, los que la cortan y los camellos que la revenden entre los usuarios. Además no se sabe si los interrogados tendrán la obligación de decir el nombre de las personas que consumen cocaína, heroína, hachís, drogas de diseño y demás estimulantes.

Los ciudadanos (¿quién no?) están sorprendidos por tanta eficacia y esperan que nadie eluda estos tributos aunque algunos sean poderosos con conexiones y presencia en honestos organismos.

Lo anterior no es una broma. Está anunciado y se pondrá en práctica; ya se han visto las caras los encargados de elaborar los programas de recaudación y su contraparte.

Es tal la decepción de la gente que esta telenovela mafiosa no sorprende porque los españoles están más interesados en estirar sus salarios que en reírse de tan innovadoras medidas.

Se multiplican los absurdos, cada semana y cada mes surgen iniciativas sorprendentes. Todas ellas pasarán por el congreso y los diputados del PP las aprobarán por considerarlas importantes y convenientes. La oposición protesta, recrimina y lanza adjetivos peyorativos pero los inviolables defensores de la pasada época cavernaria, están sordos.

Rajoy pasa por alto el desastre económico que agobia, no cumple ni por asomo con sus promesas de campaña, achaca los recortes al gobierno socialista anterior y recrea su satisfacción en medio del llanto de sus compatriotas.

Pasará a la historia, pasará y no lo olvidaremos, pero que pase pronto porque estamos a punto de rebelarnos y los violentos de siempre (que no son los partidos legalizados), comienzan a sembrar minas sociales en las calles de nuestras ciudades.