El Banco de Valencia fue “nacionalizado” por 5,498 millones de euros y vendido a Caixa Bank por 1 euro.

Regino Díaz Redondo

Madrid.- La justicia avanza, lenta pero avanza. El juez Pablo Ruz exige la presencia de Jordi Pujol, patriarca de la famiglia, en la primera semana de septiembre para conocer la documentación que acredite la supuesta  herencia que recibió, el testamento, fecha y cantidades que tiene o tuvo en Suiza y Andorra. Igualmente, su hijo mayor, Pujol Jr., tendrá que explicar el trapicheo que realizó con cerca de tres mil millones de euros en diversos paraísos fiscales y la adquisición de casas y automóviles de súper lujo de lo que se vanagloriaba.

El instructor está dispuesto a conocer los más mínimos detalles de cómo se mantuvieron millones de euros sin declarar al fisco y la forma en que, desde la Generalitat, la trama Pujol cobraba dinero por otorgar concesiones de obras públicas. También quiere saber por qué la empresa de su esposa Marta instalaba jardines en los edificios públicos que se construyeron en Cataluña durante las tres últimas décadas.

Además los bancos de Luxemburgo han recibido una rogatoria para que informen del dinero que tiene allá la famiglia y de cómo el primogénito movió grandes cantidades de dinero entre Chile y Argentina donde fue detenido en la frontera porque se le descubrieron bolsas llenas de billetes de quinientos euros.

Aún no se  sabe el monto exacto del dinero que el honesto Pujol mantuvo en Suiza por “no encontrar el momento adecuado para declararlo a Hacienda”. Mientras daba lecciones de moral y ética a través de su Fundación mantenida con dinero del erario catalán, el jefe del clan no registró algunos de los inmuebles que poseía.

Resulta insólito que esta familia haya manejado a su antojo la Generalitat durante 23 años para obtener multimillonarias ganancias que ahora salen a relucir y que podrían ser suficientes para encarcelar a tan distinguido hombre público.

La policía anticorrupción señala que Jordi Pujol i Soley podría tener más dinero en México, Belice, y algunas naciones de Suramérica.

En días pasados quiso convertirse en bonzo. A saber: creyó que al inmolarse con su mea culpa, sus cenizas serían ejemplo de expiación y convencerían a los españoles de que su redención se consumaba en el fuego purificante de la hoguera de la que intentó salir como el ave fénix.

Pero llegó muy tarde al arrepentimiento y ahora se oculta en una de sus mansiones en el pirineo desde donde recibe, de vez en cuando, a los periodistas para hablarles poco y en catalán. Dice sólo varias frases acordadas previamente con  sus abogados defensores.

Mientras, en Barcelona los políticos, empresarios y periodistas sacan a relucir todos los días sus trapitos y fechorías.

   Los que lo rodeaban fuera y dentro de la política ahora se muestran sorprendidos porque dicen que no sabían nada de las irregularidades y fraudes que cometió el “distinguido español” como lo condecoró el ex presidente de gobierno José María Aznar.

Se calcula que el dinero que posee la familia se sitúa entre las diez fortunas más importantes de España.

Hay que reconocer que el independentista por excelencia montó una saga de complicidad tan importante y bien estructurada que puede ser ejemplo para la mafia siciliana.

Sus eslóganes de campaña durante el tiempo en que fue presidente de la Generalitat, se basaron en sesudas afirmaciones como “yo represento la moralidad en Cataluña. España nos roba, nosotros somos los abanderados de la transparencia y la honradez”.

En el último mes, don Jordi dijo a los reporteros que estaba tranquilo y que no temía el peso de la justicia. Fue cínico y soberbio y se limitó a manifestar que estaba dispuesto a acudir al Parlamento y a la Agencia Tributaria si se lo pedían. Veremos.

El juez Ruz también investiga el posible fraude que realizó en los 80 del siglo pasado, Florencio, el padre de Jordi, quien ya fue acusado en su tiempo y cuyo caso se archivó al morir.

Doña Marta, consorte activa y hábil del ex presidente de la Generalitat, tiene una empresa que se dedica a instalar pequeños jardines alrededor y dentro de las casas construidas con dinero público. No le va mal, su última hazaña fue colocar el césped del Camp Nou, a un precio considerable pese a que pocas semanas después se levantó y la superficie quedó inservible.

“Deja a los españoles, Jordi, ellos allá con su cante jondo, sus castañuelas y sus gitanerías, nosotros a lo nuestro”, solía decirle doña Marta a su marido. Y en otra de sus intervenciones públicas declaró que nunca permitiría – aunque sí ocurrió – que una persona con nombre y apellidos españoles fuera presidente del gobierno de Cataluña.

Por otra parte, nadie se cree que los personajes que trabajaron junto a él y que formaron parte de sus gobiernos durante 23 años, no supieran nada del entramado prevaricador de Pujol. Entre ellos está Artur Mas, ahora abanderado del secesionismo catalán, quien atribuyó los malos manejos de Pujol a “un asunto privado que no tiene nada que ver con la Generalitat”.

A medida que pasa el tiempo, surgen más y más signos de enriquecimiento ilícito por parte de los Pujol. Ninguno se salva. Si acaso, a una de sus hijas, Mirella, todavía no se le conoce ningún desempeño ilegal.

¿Eran ajenos a la trama los empresarios que sobornaban a los Pujol para obtener licitaciones y construir obras en las cuatro provincias catalanas?

¿Son ajenos al cohecho de la familia los políticos de CiU?. ¿Y el ex secretario de Economía y Obras Públicas, don Artur Mas, no se enteró de nada?

   ¿No es cierto que quien oculta la corrupción y a los corruptos es también corrupto?

Pujol Ferrusola, exhibía sus automóviles de lujo por todas partes. Llegó a invitar al director de La Razón, Francisco Marhuenda, a que los viera, y se sintió orondo y satisfecho al mostrárselos. El periodista lo cuenta como anécdota y dice que salió asqueado de la casa del hijo pródigo y no volvió a verlo.

Los hermanos Oriol y Oleguer son también sospechosos de lavar dinero y hacer transacciones en Latinoamérica. Este último es investigado por cobrar comisiones para otorgar permisos de obras en el puerto de Tarragona.

El grupo Pujol tiene también casa en Pedralbes, el mejor barrio de Barcelona, a tres minutos de la casa de Urdangarin y la infanta Cristina. Todos ellos son sospechosos de emitir facturas falsas a empresas fantasmas y no pagar impuestos al fisco.

Sólo en Andorra los Pujol tienen 500 millones de euros cantidad que aumenta a medida que pasa el tiempo por los réditos que producen.

La hipocresía del jefe Pujol i Soley se manifestó durante una entrevista que le hizo el periodista Jordi Évole en la cuál dijo que a él no le afectaba la crisis pero que “a uno de mis hijos le cuesta más trabajo salir adelante”.

¿A cuál de ellos se refería el buen señor?

A juzgar por los delitos cometidos por la trama, cabe preguntarse si el patriarca ingresará en prisión. Están involucrados en el asunto importantes personas del medio empresarial que aumentaron sus caudales e hicieron fortuna con las concesiones ilegales por el ex presidente de la Generalitat. Sus nombres pueden darse a conocer en cualquier momento. Pero es tan importante y abarca tanto espacio la avaricia de la familia que cabe la sospecha que se muevan intereses en la élite del poder político y empresarial para evitar que los Pujol purguen su condena como ocurriría en cualquier otro caso de menor magnitud.

En su última aparición antes de irse de vacaciones, el presidente del gobierno, Mariano Rajoy, fue cuestionado sobre este asunto y se limitó a contestar que “la justicia tiene en sus manos cualquier asunto y que lo que dicte será acatado por mí”.

En esta época de estío los asuntos judiciales parecen inabordables pero las buenas y malas lenguas aseguran que hubo y hay reuniones de la cúpula empresarial para encontrar un camino que permita a los Pujol encajar sus ilícitos con resoluciones judiciales menores.

Se considera que Jordi Pujol padre podría ser condenado a vivir dentro de una de sus casas,  sin mayores consecuencias.

En tal caso, la credibilidad de los poderes públicos de España quedaría por los suelos, para variar.