Poderes fácticos

José Luis Camacho Acevedo

En medio de la tormenta que vive el país en lo económico y en lo social, la agenda 2015 trae asignaturas que se pueden convertir en detonantes de disputas muy delicadas.

Una de ellas será la que se pudiera librar entre las empresas que calificaron en la licitación del Ifetel por las señales de TV abierta que se darán el próximo año y los que se quedaron fuera de la competencia y que tienen resquicios mediáticos nada despreciables para hacer la guerra y el propio gobierno.

Los que quedaron fuera pueden exhibir fortalezas o debilidades, y las tienen, obligarán, por oficio político simple, a los peñistas a prepararse debidamente para sortear este escenario de pelea que darán los lobos de la comunicación, una pelea ruda, sin dar ni pedir cuartel, donde algunos se juegan el todo por el todo como es el caso de MVS de Joaquín Vargas.

El gobierno no tendrá que lidiar ahora solamente con el ya casi deshecho duopolio televisivo que hasta pocos meses estaba integrado por una serie de alianzas laterales o convergentes entre Televisa y TV Azteca.

Un empresario más diversificado que Emilio Azcrárraga, gracias a su visión en los negocios como es Ricardo Salinas Pliego, no ha roto definitivamente con Televisa, sus intereses comunes pueden ser todavía importantes, pero ha tomado distancia.

Pero de que el dueño de TV Azteca ha puesto un poco de tierra de por medio con ciertas intenciones políticas de TELEVISA.

Y también TV Azteca ya no es parte orgánica del duopolio.

Se ve que ni tanto en lo empresarial como en las coincidencias, acordadas o casuales, de sus contenidos políticos, Salinas Pliego, asesorado por Tristán Canales y Jorge Mendoza, se ha alejado lo suficiente de Televisa para no ser parte ni de la imparable, y creo que irreversible, condena popular que ha alcanzado dimensiones de manifestación de protesta nacional.

De tal manera que el gobierno peñista, a partir de que se amplíe el espectro de TV abierta, tendrá que lidiar con el natural resentimiento de Televisa, que dejará de ser “el factor”, y en menor grado con TV Azteca.

Después los peñistas tendrán que poner reglas de relación, escritas e implícitas, con los nuevos jugadores, gane Olegario Vázquez Aldir, que en lo personal me parece el más fresco de los ganadores de la convocatoria del Ifetel; o los profesionales señores de Radio Centro capitaneados por el colmilludo Francisco Aguirre o Mario Vásquez Raña, que mantiene fuertes, añejas y compartidas alianzas con políticos y compañeros del medio periodístico.

En este último ejercicio, el de poner claras las reglas en el nuevo juego del poder y los detentadores de señales abiertas de TV para que no vuelva a repetirse el fenómeno de “poder fáctico”, es una coincidencia generalizada entre los analistas del ramo en que se necesita cambiar de operadores.

La SCT está completamente desacreditada como para operar, o ser parte de la operación, de la acción de relación política e institucional entre los nuevos medios electrónicos y el poder.

Lo que hay que evitar obligadamente es que en el nuevo contexto de la TV abierta mexicana que se repita el vicio de los llamados poderes fácticos, se explica en la consideración del eminente especialista en medios, Javier Esteinou Madrid, colaborador de Siempre!, que señala:

“Los medios electrónicos paulatinamente dejaron de ser medios y se convirtieron en fines: renunciaron a ser puentes de relación simbólica para edificar la comunicación entre los seres humanos y se transformaron en eficientísimas herramientas del poder, especialmente privado, para dirigir, controlar y subordinar a los individuos y los grupos según los proyectos económicos y políticos que los determinan.

La supremacía de este nuevo primer poder ideológico ha llegado a ser tan fuerte que la tendencia histórica refleja que, cada vez más, es la fuerza mediática la que domina al poder político y no el poder político el que ordena al poder ideológico mediático en México.”

Justo y preciso lo que dice Javier Esteinou.

Peña Nieto y su previsible nuevo equipo de comunicaciones, así como los organismos desconcentrados competentes como el Ifetel deberán estar preparados para enfrentar una guerra, que harán los que perdieron en su intención de tener un lugar en el espectro de la TV abierta.

Novatos como Manuel Arroyo; lobos como los que están detrás de MVS; aldeanos como los Maccise que por el solo hecho de ser originarios del Estado de México pensaron que podrían pasar su pésimo periodismo a la televisión, harán una tarea de zapa que Peña Nieto debe parar, fulminantemente, en la medida en que se den los primeros brotes de abierto sabotaje en varios ámbitos de la escena nacional.

Como en las marchas callejeras, por ejemplo.

Aviso a tiempo.