Estados Unidos (I-II)
Ofelia Alemán García
Tamir Rice, Trayvon Martin, Michael Brown, Eric Garner, Kimani Gray, Kendrec Mcdade, Timothy Russell, Ervin Jefferson, Amadou Diallo, Patrick Dorismond, Ousmane Zongo, Tomothy Stansbury, Sean Bell, Orlando Barlow y decenas de nombres más han sido escritos con sangre en la llamada tierra de la libertad. El sueño americano no es el mismo para todos. El motivo de su muerte: homicidio justificado por las fuerzas policiales. ¿Uso excesivo de la fuerza? ¿Malas tácticas de entrenamiento? ¿Error? ¿Racismo? En Siempre! le preguntamos a varios especialistas su punto de vista respecto de las recientes protestas antirracistas en Estados Unidos.
@ophelyas
El sueño de una América posracial
Tom Long: Las grandes esperanzas de una “América posracial” levantadas por la elección de Barack Obama siempre fueron más sueño que realidad. Durante varios años, el hecho del primer presidente afroamericano sirvió más como una razón para evitar una conversación seria sobre el racismo que para enfrentar el tema, como si la elección histórica hubiese solucionado un problema de gran profundidad. Pero ahora, los recientes acontecimientos en Estados Unidos ponen en relieve lo mucho que queda por hacer para mejorar las relaciones raciales en este país. De forma directa, las muertes a manos de la policía de varios hombres afroamericanos —quienes no portaban armas de fuego— destacan que en muchas comunidades de Estados Unidos, grandes y pequeñas, hay una falta de confianza entre la policía y la comunidad afroamericana. No es un problema nuevo, pero sí ha llegado a un momento de crisis por los casos de Michael Brown en Ferguson y Eric Garner en Nueva York, entre otros. Sin embargo, el problema va más allá de la policía, a una desigualdad lamentable en términos de ingresos, educación y estatus social que marca la sociedad norteamericana. De los hombres afroamericanos que no se gradúen del preparatorio, un 70 por ciento irán a la cárcel en algún momento de la vida, según un estudio del Hamilton Project del ilustre Brookings Institution de Washington. La economía norteamericana ha dejado atrás a muchas personas con menor educación, pero sobre todo a hombres jóvenes afroamericanos. Este problema y no sólo la relación con la policía urge cambios profundos. Como bien sabe México, cuando una comunidad de bajos ingresos no se fía de la policía ni del sistema de justicia y tiene pocas oportunidades para mejorar su situación, los resultados son trágicos.
Profesor-investigador visitante del CIDE,
autor de Latin America and the United States: Asymmetry and Influence (próximamente, Cambridge University Press). @TomLongPhd
La realidad del racismo estadounidense
Oguer Reyes Guido: Los distintos incidentes que resultaron en la muerte de Michael Brown y Eric Garner revelan la realidad del racismo en la sociedad estadounidense. El país es, para efectos formales, uno solo, unido por una estructura federal. Sin embargo, existen muchas colonias internas conformadas por negros, latinos u otras minorías. Los afroamericanos tienen menos acceso al empleo; tan sólo en Nueva York la tasa de desempleo para ellos ronda el 48%. Muchas empresas prefieren contratar a blancos con antecedentes penales que a negros sin ellos. Viven confinados en guetos que carecen de planificación urbana, de servicios de calidad y de seguridad. El VIH afecta a los afroamericanos a niveles comparables con los de África. La crisis inmobiliaria de 2008 golpeó más a esta minoría que a otras, o que incluso a los blancos. El hecho de que el país tenga un presidente negro no ha implicado la ruptura de los paradigmas raciales. Estados Unidos se desgarra desde el interior debido a esta dinámica excluyente que genera colonias étnicas marginadas, las cuales representan un peligro de ruptura social por causa de una represión sistémica que está presente desde hace muchas décadas.
Economista.
www.economias.jimdo.com
Ferguson y la historia de color
Abdiel Hernández Mendoza: Fue un 4 de abril de 1968 cuando el asesinato de uno de los más grandes representantes de la historia estadounidense se consumó: Martin Luther King. En días pasados, los homicidios de un joven de nombre Michael Brown, sospechoso de robar una cajetilla de cigarrillos, y de Eric Garner, por vender cigarrillos sueltos, hacen a un lado el sello mediático de la libertad en Estados Unidos.
La historia de este país no se puede explicar sin la participación de la población afrodescendiente; tampoco sin la existencia de migrantes de todas las latitudes del mundo. Cada uno de ellos padece el estigma de la injusticia social y del racismo, por aquellos herederos de la blanquitud de Europa del Norte.
Tal y como en otros lugares donde existen injusticias, como México, se criminaliza la protesta sin hacer énfasis en las causas. Las cuales, en el caso de la potencia norteamericana, se observan desde su misma creación y proyecto de dominación mundial. El cual se basa en la explotación de unos sobre otros, sin importar que sean parte de la misma población.
Los asesinatos de personas de color por la policía sigue un patrón selectivo. En EE. UU., ser una persona afrodescendiente es sinónimo de delincuente. Los nombres de aquellos policías blancos (porque está bien decir blanco) que han incurrido en esta masacre acumulada han estado presentes a través de la denuncia. De nada ha servido, siguen cubriéndose las calles de ese país con sangre afroamericana.
De manera sistemática, los asesinatos contra personas de color ajenos a la pureza de sus padres fundadores superan con creces todos los genocidios perpetrados por los genocidas más conocidos en el mundo.
En 2005, la población estadounidense padeció los estragos del huracán Catrina; impresionante ver cómo la población en su mayoría afroamericana no recibió respuesta rápida del Estado; pero más lo es ver la actuación de éste frente a las manifestaciones de inconformidad por el racismo vigente en ese país, aquí si la respuesta es rápida y contundente. Ferguson abre la puerta al mundo para que vea que la única forma en la que la nación más poderosa del mundo resuelve los problemas es mediante la indiferencia y la violencia.
Ésa es la historia que formaron los gobernantes de esa nación, desde sus fundadores hasta el representante de la actual administración, sin importar el color de piel de este último.
La llegada de Barack Obama a la Presidencia auguraba para algunos el fin del racismo en su país; sin embargo esto sólo fue un discurso mediatizado en todos los órdenes, desde Hollywood principalmente. Pero el hecho que no sucumbe, desde la existencia misma de EE. UU. es aquello que Joachim Schwelien llamó “La cara brutal de Estados Unidos”.
Internacionalista, UNAM.
@Abdieler
La brutalidad del trasfondo racista
Beatriz Escobar Cristiani: Los casos de Garner y Brown no son problemas aislados, sino que deben entenderse en un contexto mucho más amplio. El racismo ha sido una parte integral del funcionamiento de nuestras sociedades. En retrospectiva, conocemos el fenómeno de la esclavitud y sus perversos efectos. Conocemos también la sistemática desposesión a la que históricamente se han visto sometidos algunos grupos. En la actualidad, muchos indicadores socioeconómicos en Estados Unidos colocan a los afroamericanos como uno de los sectores más desfavorecidos, con altos niveles de desempleo y pobreza, elevadas tasas de mortalidad infantil, severos problemas de vivienda, bajos niveles de educación, entre otros. Tal situación no es casual ni es privativa de la sociedad estadounidense. Desde siglos atrás, desde la construcción misma de las sociedades coloniales, la explotación de algunos grupos y el racismo que trataba de justificarla definieron la configuración tanto de las metrópolis como de las colonias. A lo largo de los siglos, algunos aspectos han cambiado, pero otros se han mantenido. La esclavitud fue abolida, los grupos desposeídos han adquirido derechos y actualmente el racismo abierto es cada vez más condenado, No obstante, en muchos casos los derechos de las minorías siguen siendo más nominales que reales, y la violencia en contra de esos grupos vuelve a aparecer una y otra vez. Aunque se han registrado logros importantes en la lucha contra el racismo, el cambio es lento y nunca es lineal. Hay periodos de enormes avances y otros de fuertes regresiones. Los casos de Garner y Brown son ejemplos claros: por una parte, muestran la brutalidad con trasfondo racista que ha permeado el sistema, pero al mismo tiempo permiten observar la fuerte condena que dicha brutalidad ha generado en distintos sectores. Esto confirma que al menos una parte de la sociedad no sólo se está transformando, sino que exige también que el Estado mismo realice cambios.
Catedrática UNAM.
Racismo, fruto del miedo y la ignorancia
Gael Ollivier Guzmán: El racismo es una conducta poco razonada que nace de la percepción de superioridad de un grupo de personas sobre otro. En las cúpulas de poder puede usarse como herramienta de control, pero el racismo que vemos en la calle es fruto principalmente del miedo y de la ignorancia. El miedo crece de manera exponencial cuando las condiciones materiales se deterioran, como sucede en la actualidad en los sistemas en crisis y, entonces, se vuelve más fácil culpar al otro, a secas, que ver el origen del problema. La ignorancia es el componente más peligroso de este fenómeno, y la única manera de reconocer al otro como similar, de ver su condición humana compartida y de reconocer el valor de su existencia, es la educación. Qué conveniente que los sistemas educativos sean uno de los elementos más castigados de los gobiernos con mayores problemas sociales, ¿no?
Filosofa, UNAM.
Un retroceso de la sociedad
Mireya Ojeda Marín: La protesta es una reacción normal del ser humano, pero debe de haber cierto límites. Cuando el ser humano se siente amenazado, tendemos a reaccionar. Desafortunadamente, las protestas antirracistas en Estados Unidos a raíz de los casos Garner y Brown, lo único que nos demuestran es un retroceso de la sociedad, tal pareciera que regresamos al instinto primitivo, no te queda otra más que golpear sin analizar las consecuencias. Cuando la sociedad se siente tan desprotegida, dada la actual situación política y económica del mundo, es cuando más debemos analizar con profundidad el porqué suceden las cosas, de racionalizar y fundamentar nuestro punto de vista. El racismo es así, yo me veo amenazado por el sujeto de enfrente, es un instinto del ser humano, el poder, un dominio de uno sobre el otro. El ejercicio de la fuerza física, el incivilizado, el ser inferior, el de color diferente, estas situaciones tratan de justificar el dominio del uno sobre el otro, con eso estamos martirizando nuestra esencia. A los mexicanos nos sucedió con el destino manifiesto, cuando llegaron los españoles. El choque de civilizaciones, las culturas diferentes, el Islam, la intolerancia… no se debe de permitir.
Africanista, UNAM.
Racismo en Oriente Medio
Luis Mesa Delmonte: Aunque durante muchos siglos en la región de Oriente Medio se dio una cierta coexistencia entre los principales grupos humanos que la habitaron, la multiplicidad étnica y sectaria que la caracteriza sigue siendo base importante para la existencia de estereotipos y rechazos de naturaleza racista en la actualidad. Las múltiples dinámicas de conflictos presentes en la zona, con sus componentes económicos, políticos, sociales y estratégicos, impactan de manera decisiva en estas actitudes totalmente reprochables, y añaden más fuerza a fenómenos tales como el antisemitismo, la arabofobia, el rechazo a identidades persa, kurda y turca, entre otras, así como el tratamiento despectivo hacia sectores de población asiática y negra presentes en estas sociedades.
Especialista en Oriente Medio, Colmex.
Más allá del color de piel
Jorge Tenorio: La muerte de dos personas de color ha reavivado, como mencionan muchos medios, el “fantasma del racismo”. Pero al ser el racismo algo tan sutil y que ha estado presente en la conformación histórica de Estados Unidos, difícilmente hablamos de una situación novedosa. En todo caso habría que diferenciar entre racismo biológico y social. El primero se refiere exclusivamente a la aparición geográfica de las razas en el mundo, lo cual es una perspectiva bastante estudiada, analizada, quizás, agotada. El racismo social está confundido con el concepto de discriminación, hablamos de la condición de clase. Hay negros que no son tan negros; es decir, no es lo mismo Barack Obama, Tiger Woods, Oprah Winfrey o, en su momento, Martin Luther King o Malcolm X que personas denominadas comunes y corrientes. Hay una distinción que va más allá del color de piel. Gente que tiene poder y riqueza contra aquéllos que viven en los suburbios. En el caso de las dos muertes, la forma en que iban vestidos, las sudaderas, el suburbio, la hora, las actitudes, además del color de piel, hicieron pensar que eran personas peligrosas. No sólo es el color sino también la condición de clase. Tenemos muchísimos casos como éstos en Estados Unidos, el más reciente en Florida, no es algo nuevo. El racismo es un fenómeno presente en todo el mundo, se ve claramente en los deportes, en Europa, en Brasil. El mismo presidente Obama reconoce que “el racismo está profundamente enraizado en Estados Unidos”. Hay que preguntarnos porqué ahora surgen estas protestas. ¿La gente está harta y cansada de este tipo de eventos? ¿Es un problema histórico? ¿Buscan mejores condiciones sociales? ¿En qué momento surgen este tipo de protestas?
Africanista, UNAM.
seishinn@hotmail.com

