Estoy segura de que los jóvenes sin futuro cogerán algún día el fusil y colgarán a los traidores de la patria en la plaza Sintagma como hicieron los italianos con Mussolini en 1945
Loretta Napoleoni –Democracia en Venta
Regino Díaz Redondo
Madrid.- Comenzó el acoso de Alemania y el FMI a Grecia si sus ciudadanos votan el 25 de enero por el partido Syriza que reivindica el fin de la austeridad, la renegociación de la deuda pública, la revisión de contratos salariales para sacar a la nación de la precariedad, evitar suicidios y volver a crear empleos.
El platillo está servido. Se esperaba y llegó la respuesta de los grandes bancos y de la troika. Es una advertencia también de las multinacionales y de los grandes bancos que están dispuestos a emigrar si Alexis Tsipras forma gobierno.
Syriza encabeza las encuestas con un 28% de votantes seguido de Nueva Democracia (Centro-Derecha) con el 23.1%, el partido comunista (KKE) con el 5.5% y, al final, los socialistas y el fascistoide Amanecer Dorado que crece sin cesar por la injusta política de la Unión Europea.
Todo indica que estos últimos siete días previos a las elecciones pueden cambiar las cosas con alianzas impensables o acuerdos secretos que podrían originar violencias y enfrentamientos entre los miembros de las fuerzas políticas de ese país.
Mientras, en España, la derecha conchuda y ajena al ciudadano, se une a la canciller Ángela Merkel y a Christine Lagarde para vaticinar una especie de apocalipsis si Podemos triunfa o forma gobierno con una coalición de izquierda.
Los sondeos revelan que esta nueva fuerza política española es, en estos momentos, primera o segunda fuerza en intención de voto en todas las comunidades autónomas. Prometeo envía mensajes de sumisión a quiénes defienden el inmovilismo y apoya, visiblemente, a sus socios conservadores con su deprimida fortaleza.
El fenómeno que lidera Pablo Iglesias conmueve y preocupa a la sociedad española. En todas partes su presencia es discutida, sobrevalorada, disminuida, atacada, insultada y reprimida por políticos empresarios y hasta medios de comunicación que lo ven sentado en la Moncloa.
Los germanos dejan bien claro que si gana Syriza, Grecia saldrá del euro irremediablemente porque su economía sólo representa el 2% del PIB de la Unión Europea y no causaría ninguna descomposición del sistema comunitario.
Esta decisión la condicionan a la posibilidad de que Tspiras decida no hacer frente a los compromisos adquiridos y opte por desconocerlos.
Pero Syriza sostiene, y lo ha dicho en múltiples ocasiones, que desea permanecer en el euro, que cumplirá con sus obligaciones y que revisará alguno de los acuerdos leoninos hechos por el gobierno de Samarás.
Por tanto, la amenaza del neoliberalismo está sustentada en el temor que tienen los intereses internacionales localizados en las bolsas de valores, las instituciones bancarias, los grupos de financiación, las multinacionales y los oligopolios económicos.
El Fondo Monetario Internacional ha ido más lejos. Detuvo desde hace diez días los préstamos que otorga a Grecia hasta que se conozcan los resultados de la votación el 25 de este mes.
Admitamos que el alboroto creado por una fuerza nueva en Grecia es el primer paso que darán los ciudadanos europeos para encontrar una salida a la pésima situación en que se encuentran.
El radicalismo del poder defenderá, con las uñas y las sanciones que considere oportunas, sus privilegios en medio de un ambiente inestable en el que el sistema actual llega a su fin y morirá muy pronto.
El peligro está en que antes de desaparecer haga estropicios mayúsculos y se lleve por delante a la débil democracia que aún existe en el continente. Será una lucha entre los que no representan al pueblo y quienes se apoyan en él y propician una transformación completa para reducir la desigualdad y lograr un nivel de vida digno.
Aquí, los españoles saben que es el momento de ir a las urnas y votar por aquéllos que no tengan el color del Partido Popular. Es evidente que habrá un cambio social en el próximo gobierno. Sólo un malentendido o la habitual discrepancia entre la gente progresista permitiría abrir la puerta otra vez a la irrazonable y utópica derecha que se ha deleitado en apalear a los que se resisten a su hegemonía.
Prometeo azota a la democracia mientras se apoya en ella. La ha convertido en el esparring de su política y quiere triunfar con el apoyo de los obsoletos contingentes al servicio de los capitales mal habidos con los que se han confabulados para poder mantener a costa de lo que sea.
En los rincones más inesperados de España surgen los agoreros de la desgracia:… que Podemos nos llevará a la ruina, que Podemos está al servicio de Maduro, Correa, Evo Morales y hasta de Cristina Fernández y Mujica… y otra sarta más de mentiras.
El acariciante balido de los borregos de siempre da paso a los aullidos de hambrientos y cabreados inconformes con su condición de esclavos que sólo reciben migajas. Ya no volverá a ocurrir. Quien pidió pan durante decenios exige ahora, no implora, un pedazo razonable del pastel al que tiene derecho y que devoran los avariciosos, enfermos de gula y prepotentes.
Debe revisarse la faraónica deuda interior de nuestro país. Hay gastos inmorales. El cinturón del ajo (países del sur de Europa) está cansado de ser el mesero de una mesa que también le pertenece. Está agotado, tiene derecho a reclamar lo que le robaron. Las naciones de la periferia están exangües, bulímicas, en los huesos; son esqueletos que caminan en un campo de trigo de cuya harina sólo se benefician los dueños del predio.
La vigencia de la UE comienza a cuestionarse. Hay que reflexionar antes de que triunfen los eurófobos. La estabilidad monetaria es una camisa de fuerza. Es un insulto que PP y PSOE hayan hecho del pago de la deuda externa un deber constitucional. Nunca se olvidará.
Para los forjadores de la miseria española, la llegada de una izquierda leal y comprometida es el fin del mundo. Dicen que desaparecerán la mar y sus pescaditos. Que no habrá que comer. Que caeremos al abismo de la incivilidad y que nadie nos dará la mano.
De la doctrina del sálvese quién pueda se acusa a Podemos y a Izquierda Unida. Tienen que formar gobierno para que respiremos todos aunque nos atiborren de negras nubes el firmamento político.
Trabajadores de todos los oficios, empleados, profesionales, escritores, artistas, científicos, filósofos y demás están conscientes de las falacias que proclaman los conservadores a ultranza. Pero hay que tener cuidado con las presiones de la bolsa, resistir, evitar los excesos de los inversores multinacionales, de los capitalistas sin patria.
Muchas de las fortunas actuales tienen su origen en la explotación de la gente. Todos los sabemos pero callamos, hasta que la verdad nos rebase y no haya más remedio que reconocerlo.
Será pronto.
