Hace 78 años, en la carretera de Málaga a Almería, ciento cincuenta mil personas  fueron bombardeadas por mar y ametralladas desde el aire cuando huían de las tropas franquistas. Niños,  mujeres y ancianos perecieron en el camino.

Los acribillaron durante una semana seguida.

Revista Interviu

Regino Díaz Redondo

Madrid. A partir de ahora, se inicia el tripartidismo como en México. PP, Podemos y PSOE se repartirán el pastel, y las demás formaciones, IU, UPyD y Ciudadanos serán bisagras en los comicios municipales autonómicos y generales.

Si subsiste la Izquierda plural y no se diluye en el partido de Pablo Iglesias, quedará estancada, dividida, con sólo dos personas con credibilidad: Tania Sánchez y Alberto Garzón, con un futuro prometedor.

En el último sondeo del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), Podemos se coloca en el primer lugar en intención de voto con un 19.3%, los populares siguen con el 12.9% y los socialistas llegan al 12.4%.

Como fuerza política, la derecha y ultraderecha de Mariano Rajoy encabeza la encuesta todavía con un holgado 27.5%, adelante de la formación de Iglesias con el 23.9% y el socialismo con el 22.2%.

Con claridad, la más perjudicada es la formación que lidera Pedro Sánchez, que sigue en caída libre. El voto fijo y duro de siempre mantiene a los neoliberales como favoritos.

El resto de los partidos se sitúa como sigue: Izquierda Unida 5.2%, UPyD 4.6% y Ciudadanos 3.1%, en continuo crecimiento.

Esta auscultación es la más sólida y respetada por los españoles de todas cuantas se realizan y se realizarán (que serán muchas) en este país.

A la hora de calificar a los dirigentes, Pedro Sánchez aparece al frente con un 3.68% seguido de Rosa Díez 3.6%, Albert Rivera 3.5% y el actual presidente de gobierno queda en cuarta y última posición con el mínimo del 2.4%. Reprueba categóricamente.

Pablo Iglesias no aparece porque su partido es nuevo y aún no participa en alguna elección. Sólo en las europeas donde ganó, para sorpresa de todos, 5 curules, contra los pronósticos que no le hacían caso y que lo consideraron como flor de un día… de un día que llegó, sin embargo, para quedarse y ser actualmente el principal factor que produce entusiasmo y miedo por igual.

Varias son las lecturas temporales a las que se llegan después de esta consulta: la izquierda se coloca como la que más simpatía despierta. Podemos arrasa entre las clases medias y los trabajadores, hartos de la política neoliberal del gobierno y de la austeridad de Bruselas. Este partido está en la mira del sistema inmovilista.

Origina que la troika comience a lanzar obuses en su contra y sobrevalore sus desaciertos ayudada por los mercados, los grandes bancos y las bolsas que se mueven insistentemente con el propósito de advertir que su triunfo puede llevarnos a una situación similar a la que atraviesa Grecia con Syriza en el poder.

     Otro signo relevante, reitero, es que el PSOE con Sánchez no levanta cabeza porque éste cambia de opinión muy a menudo. Su aptitud sigue cuestionada cada vez más por los propios miembros de su partido.

Si el domingo dice que no hay recuperación económica, el lunes admite que la hay y avala lo dicho por Rajoy. Y el martes asegura que la recuperación de Mariano se admitiría si es justa y se toma en cuenta a los más necesitados. Recuerdo aquella pregunta que hizo el sector privado al entonces presidente Adolfo López Mateos: “¿por cuál camino, señor presidente…?” que originó un revuelo político de gran magnitud en México.

López Mateos acababa de declarar “soy de izquierda dentro de la Constitución”. Lo que no satisfizo a nadie ni aclaró el camino de la nación para los empresarios liderados entonces por Juan Sánchez Navarro (una de cal y otra de arena).

En estos momentos, los industriales y comerciantes toman posiciones similares en la península. Aparecen en diferentes foros y aseguran que el problema de España “no es económico sino político”. Así de claro y de directo. A sabiendas de que no es cierto. Que mienten o que, por lo menos, no es toda la verdad.

La derecha radical sale a ring y grita: “si gana Podemos, serán las últimas elecciones libres en España…” y se van a dormir tan tranquilos.

Los socialistas atacan “Monedero es el Bárcenas de Podemos”, al referirse a la irregularidad cometida por aquel señor que no liquidó lo suficiente y a tiempo sus deberes con Hacienda.

Cometió un error, sí, pero no de la trascendencia que quieren darle. El sistema costumbrista tiene pavor al cambio. Sin darse cuenta que vendrá, pese a todo, no obstante, las incongruencias y barbaridades que se digan.

Llegará con sensatez y razones a no ser que, como van las cosas,  los enfrentamientos lleguen al extremo de destruir la frágil y vapuleada democracia española.

La vicepresidenta del gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, que siempre se mostró muy respetuosa (esto incluye no comentar sobre Luis Bárcenas, ex tesorero del PP), se atrevió a manifestar en su habitual rueda de prensa de los viernes, que “si todos hicieran lo que hace Monedero, ¿cómo íbamos a pagar los servicios públicos?”.

Estos señores y señoras nos creen imbéciles. Es un insulto, no sólo a la inteligencia si no a la más elemental praxis política.

Este año, pues, llega con fuertes discursos, a veces fantasmagóricos y exagerados. Los medios de información se han radicalizado o muestran también un rechazo, más o menos evidente, a Podemos. El periódico El Mundo toma partido y busca cualquier defecto, aunque no exista, a Pablo Iglesias y a su partido. Abandona su posición crítica y la valentía exhibida durante mucho tiempo, y toma la bandera del cuestionamiento irreflexivo contra “el marxismo populista”.

     Por su parte, el periódico El País cae en informaciones falsas como la de que Juan Carlos Monedero no había dictado conferencias en la universidad de Puebla, y en otras, cuando al día siguiente lo desmiente la propia rectoría de esa institución.

Monárquico parlamentario este periódico defiende los intereses de un estatus quo ganado a pulso. Utiliza algunas maneras muy conocidas de hacer mal periodismo. Publica, en primera plana, lo que acabo de decir y la rectificación la mete en interiores, allá, oculta, como hace cualquier otro diario de poca monta.

Sólo algunos informativos digitales y programas televisivos como Las Mañanas de Cuatro, Al Rojo Vivo, La Sexta Noche y Objetivo se mantienen en un difícil equilibrio que quizá no puedan conservar.

El ambiente se enrarece mucho más a prisa de lo pensado. Los comentaristas de la prensa escrita y los tertulianos en radio y televisión, intentan que sus comentarios establezcan un equilibrio político mediante el razonamiento de sus intervenciones. Pero pocos lo logran.

Existe el peligro de que las protestas pacíficas y ordenadas desaparezcan. El gobierno modifica su código penal, empieza a aplicar la nueva ley “mordaza” y la gente se exaspera porque no logra encontrar soluciones a su precariedad.

Por cierto, el PSOE lucha sin descanso para no convertirse en un desecho ideológico. ¿Lo conseguirá? Susana Díaz tiene la palabra. De otra manera, ella y Sánchez se repartirán los despojos.

La violencia asoma su cara de bruja. Los españoles ya no se tragan las ruedas de molino que intentan ofrecerles como un gran banquete.