“Dónde no hay trabajo, no hay dignidad.
Esta tragedia es la consecuencia
de un sistema económico que ha puesto en el centro
a un ídolo que se llama dinero”
Papa Francisco
Regino Díaz Redondo
Madrid.- La duquesa Esperanza Aguirre es la candidata del PP a la alcaldía de Madrid dos años después de que se autorretiró de la política en una de sus acostumbradas intervenciones de película dejá vu en la que ella es la protagonista y sus egos los únicos personajes que acepta.
Se ofreció a Mariano Rajoy para obtener el aval de los populares y lo pidió, aquí y allá, en sus acostumbradas ruedas de prensa que no son otra cosa que mítines del neolítico que aprendió desde muy jovencita. Ahora se presenta como una sexagenaria incapaz de estacionar su coche en áreas prohibidas de la Gran Vía madrileña.
A Prometeo le salió el tiro a la inversa. Creyó parar los ímpetus de esta distinguida dama y supeditarla a sus intereses pero sólo encontró un nuevo rival, esta vez de peso, dentro de las filas conservadoras.
Doña Espe recoge las protestas de los conservadores populares indignados porque el presidente del gobierno no aprobó la ley contra el aborto en las condiciones en que Pro-Vida deseaba.
Aguirre fue presidenta de la Comunidad de Madrid de cuyo cargo dimitió porque “hay que dedicarle más tiempo a la familia y creo que mi época en la política ha terminado” según ella misma expresó.
Intentó dos veces oponerse a Rajoy entre 2004 y 2008 y una en esta legislatura. La noble dama considera que la baja popularidad de don Mariano le permitirá volver a la política para darle otra zancadilla si llega al ayuntamiento de esta capital.
Desde el primer momento, la candidata vuelve a poner nervioso a Prometeo. Desoye sus órdenes, lo desobedece y se rodea de personajes de la ultraderecha a la que siempre perteneció. Un ejemplo claro es que ha pedido a María San Gil – la política vasca que abjuró del PP porque éste no era lo suficientemente drástico contra los militantes progres – que la acompañe en sus recorridos electorales.
También ronda por ahí, aunque con menos presencia, Jaime Mayor Oreja, ex ministro del Interior con José María Aznar.
La candidata popular tiene el apoyo, tras bambalinas, del ex presidente del gobierno que nos llevó a la guerra de Irak con los pies puestos en la mesa redonda junto a los de Bush Jr, en aquella foto ridícula de la reunión en las Azores en que, junto a Tony Blair y el anfitrión Durao Barroso, se aprobó un conflicto que arroja ciento de miles de muertos sin el apoyo de las Naciones Unidas cuyo organismo se pasaron por los sobacos.
Por lo pronto, Aguirre se negó a ceder la presidencia del PP madrileño a cambio de ser candidata. Después de aceptar serlo, sostuvo que no dejaría el puesto porque ¡cómo podría confiar en las listas que elaborase otra persona ajena a ella!.
-2-
En franca rebeldía, siempre con la sonrisa a flor, la flamante candidata dijo que rechazaría la designación si no le permitían manejar el partido.
Rajoy se tragó el marrón, aceptó la condición de Aguirre y saldó el asunto. Igualmente, hace unos días, contra la voluntad del presidente del gobierno, asistió a una manifestación popular para respaldar “el derecho a la vida” de las mujeres.
Los politólogos, y hasta los imberbes en este oficio, saben que Esperanza se la juega esta última vez con la mira puesta en que los acontecimientos próximos le pueden abrir el paso a la única candidatura que quiere de verdad: la presidencia del gobierno.
Difícil que lo logre pero este año de tantas promesas y cambios cualquier cosa puede ocurrir. En los meses venideros habrá acontecimientos insólitos; puede darse todo, con violencia o sin ella; con la reafirmación de los actuales líderes de la oposición o sin ellos. Sobre la nación flota la incertidumbre. Lo que pase en Grecia afectará a España. Sea para bien o mal, definirá actitudes y protegerá o descabalgará a jinetes políticos que ahora están en el candelero. Estallarán problemas inimaginables, brillarán unos y se opacarán otros. Poco a poco conoceremos nombres de candidatos de los demás partidos a la Comunidad y a la alcaldía.
Aparecen nombres hasta ahora desconocidos y aún siguen otros demasiados vistos pero insoslayables. En la encuestas, Podemos encabeza la lista de intención de voto seguido del PP y el PSOE con la proximidad y el crecimiento vertiginoso de Ciudadanos. Pero ninguno tendrá, ni mucho menos, mayoría absoluta. Veremos alianzas, se quiera o no, para gobernar.
En Andalucía, hoy, Susana Díaz, candidata del PSOE a presidir la Junta, gana pero le será difícil gobernar si no se coaliga. Ya dijo que no lo hará con el PP ni con Podemos. Pero no cerró el paso a Izquierda Unida con la que ya gobernó con malos resultados.
La suerte no está echada. El mapa político puede cambiar de color varias veces. Una no será suficiente. El tiovivo de las encuestas mantiene la atención de los españoles y de los aspirantes a gobernarlos. Nadie está seguro pero tampoco puede descartarse. Sólo hay algo cierto y seguro: aterrizará el cambio a no ser que ocurra una catástrofe por presiones internas o externas de la Unión Europea.
El futuro político del país tendrá un antes y un después. El 2015 pasará a la historia de España, y posiblemente del continente, como el parteaguas entre gobiernos insensibles y cómplices de la tremenda desigualdad y la llegada de una bien formada estructura política capaz de crear un futuro mejor, casi libre de troikas, bancos mundiales, FMI y los colaboradores de siempre.
Con ello, habremos entrado realmente en el siglo XXI.
Mientras, el gobierno actúa con rapidez. Ordena vigilar los movimientos de los demás partidos de oposición. Hace un marcaje personal e investiga cada uno de los pasos que dan los líderes y los personajes más conocidos.
-3-
Ahora le toca a Ciudadanos, partido nacional al que comienzan a impugnar con argumentos infantiles. El PP ha llegado al extremo de considerar que no permitirá que un partido catalán gobierne España, según dijo uno de sus miembros en el pleno del Congreso de los Diputados durante la sesión más importante de este año.
Ondean los populares la bandera de la recuperación en un territorio donde los desahucios han aumentado en un 20% y los comedores públicos no se dan abasto para atender a la gente que no alcanza el fin de mes.
Simultáneamente, manejan cifras macroeconómicas proporcionadas por los organismos internacionales del mismo color en las que aparece el retrato de una España que desconocemos.
El intento de engañar a la gente es pueril. Ofrece reducción de impuestos hasta del 1% en la compra de artículos oficiales de primera necesidad y se vanagloria de que los trabajadores que ganan de 10,000 euros al año no paguen un solo céntimo.
Nadie cree ya en tanta hipocresía electoralista.
RDR
