Sistema público de radiodifusión del Estado mexicano/12-14

Javier Esteinou Madrid

El modelo de comunicación de servicio público es una actividad estratégica que gradualmente surgió en el Estado-nación a partir de los años 80. en México con el fin de crear aquellos procesos de comunicación que son indispensables para que funcione la sociedad con eficiencia, equilibrio, pluralidad, democracia, civilidad colectiva y paz social para sobrevivir, y que no generan ni el modelo empresarial de comunicación-mercado cuyo objeto fundamental es operar como negocio para alcanzar la máxima ganancia, ni el modelo de comunicación poder cuyo fin es reproducir la estructura privilegiada de dominio prevaleciente.

En ese sentido, la comunicación de servicio público es una tarea fundamental que debe ejecutar el Estado-nación como misión fundacional de este para equilibrar el modelo de comunicación público que requiere el país, especialmente en la medida en que se acentúa desmedidamente el prototipo de comunicación neoliberal que ha promovido el patrón de “comunicación casino”, “comunicación basura”, “comunicación partidocrática” o “comunicación gobiernista”, cuyos fines son otros, menos atender las necesidades fundamentales de las comunidades.

Por ello, dicho prototipo de comunicación de servicio público debe regresar a los fundamentos de la comunicación de Estado que actualmente se ha extraviado totalmente en la fase de la modernidad y posmodernidad neoliberal delegando dicha responsabilidad histórica a la dinámica del mercado y que no es otra cuestión que crear las condiciones para que toda la sociedad pueda comunicar en el espacio púbico mediático el conjunto de cuestiones que requiere para resolver en todos los ámbitos de su existencia para poder sobrevivir.

Hoy, el país no podrá avanzar equilibradamente hacia un nuevo modelo estructural de desarrollo global, sin la existencia de un sólido sistema de medios de comunicación de servicio público que contribuyan a crear una cultura orgánica que sirva de nueva base civilizatoria para crear otra conciencia colectiva superior que permita refundar los cimientos de la nación.

Sin embargo, pese a la necesidad urgente de contar con dicho modelo de comunicación de servicio público, los empresarios del prototipo dominante de la televisión y algunos otros sectores del gobierno mexicano, argumentan que para que dicho sistema sea exitoso debe alcanzar un alto raiting de penetración en los públicos, pues de lo contrario será un fracaso que no se debe financiar con recursos públicos.

Ante ello, se sostiene que siendo que el raiting lo deciden los televidentes con sus preferencias espontáneas, entonces son las audiencias las que marcan la pauta a los productores sobre la información que deben generar y difundir. Por lo tanto, si al pueblo mexicano le siguen gustando las telenovelas, entonces no hay mucho que hacer al respecto, y se debe ser fiel a dicha tendencia masiva y transmitir a los espectadores, lo que le interesa, es decir, las telenovelas o sus equivalentes, aunque sean “telebasura”.

No obstante el intento de justificación de dicha dinámica mercantilista de los medios, tal lógica es falsa, pues la propia realidad audiovisual ha demostrado que existiendo un modelo dominante de televisión, encarnado por un duopolio audiovisual muy poderoso, el cual durante décadas impuso la programación que deben ver las colectividades en México; los telespectadores nacionales han demostrado tener fuertes motivaciones para recibir otra información distinta que les permita entender sus existencias, a diferencia de la que fomenta el proyecto dominante de difusión convencional.

Ejemplo de ello fue, por una parte, cuando el 6 de mayo del 2012 el duopolio televisivo de la televisión privada, en principio, se negó a difundir el primer debate televisivo entre los candidatos a la presidencia de la república, y posteriormente, solo aceptó difundirlo en canales con cobertura limitada; argumentando que a la mayor parte de los mexicanos no les interesaba la política, sino el futbol y los programas musicales.

Por otra parte, al ser despedida el 16 de marzo de 2015 la conductora radiofónica Carmen Aristegui de la dirección de su noticiario matutino crítico Noticias MVS de la empresa MVS Radio, los diversos auditorios de su programa realizaron fuertes protestas públicas, difundieron desplegados e hicieron actos masivos ante diversos organismos nacionales e internacionales para demandar el seguir recibiendo las noticias cotidianas alternativas que transmitía y que la habían convertido en la conductora de la radio más escuchada en todo el país.

Estas realidades demostraron contundentemente que al contrario de los postulados desafiantes de los concesionarios televisivos y radiofónicos que formulan que los auditorios no están motivados en los programas de análisis, reflexión, formación de conciencia crítica y discusión de los grandes problemas de la agenda nacional; los hechos concretos demostraron que tales políticas informativas sí despiertan gran motivación en la mayoría de la población, incluso por encima de otros eventos “estelares”, “triunfadores”, “espectaculares” de la programación comercial privada.

Es necesario comprender que el principal reto de comunicación de la nación, no es tener más empresas de entretenimiento masivo “adrenalínico”, “posmodernista” o “espectacular”, sino que el verdadero desafío es crear otro espacio de comunicación colectivo que permita que la mayoría de la sociedad se exprese en el espacio público mediático para manifestar sus intereses y necesidades de crecimiento y de existencia.

Esto significa que la programación del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano debe abordar audiovisualmente con todos sus enormes recursos narrativos y tecnológicos audiovisuales que ha alcanzado la televisión, la situación de los grandes conflictos de la agenda nacional que impiden el desarrollo del país, y permitir que los diversos sectores de la sociedad planten las posibles soluciones para resolverlos.

jesteinou@gmail.com