Joaquín Pérez Sánchez
El bipartidismo en España no está muerto, pero empieza a crujir y entre resistencias y contradicciones, un nuevo mapa político se dibuja y en él, las nuevas generaciones de líderes políticos reclaman su sitio, con distintas estructuras partidarias surgidas de la crisis neoliberal.
Después de que en mayo pasado la agrupación Podemos, irrumpiera en el mapa político tradicional español y alcanzara más de un millón doscientos mil votos en las elecciones al Parlamento Europeo, el tablero político se ha modificado y el miedo en las élites a que un movimiento surgido al calor de las luchas anti sistema pueda convertirse en una alternativa al modelo político actual, ha encendido todas las alarmas.
Una de las líderes más carismáticas y con agudo olfato político en el Partido Obrero Español (PSOE), Susana Díaz, impulsó el adelanto de las elecciones en la Comunidad Autonómica de Andalucía, su bastión político en el que este partido no ha perdido en más de tres décadas. La jugada le salió perfecta. El pasado domingo 22 de marzo, Díaz ganó con clara ventaja, aunque con menor número de votantes.
Para algunos analistas españoles, sobre todo en los medios tradicionales de prensa, el triunfo de Díaz, muestra que el bipartidismo no está muerto. Pero sobre todo que el PSOE logró frenar el ascenso de Podemos. Muchas de las portadas de los principales diarios, resaltaban esto como noticia. Es evidente el temor que les inspira esa nueva agrupación.
Podemos en realidad empieza como partido político y esta fue su primera elección como tal, sin una estructura en Andalucía, con muy pocos recursos, pero sobre todo, con una campaña mediática, muy sistemática en su contra. No obstante, Podemos alcanzó casi 600 mil votos y logró 15 diputados, convirtiéndose en la tercera fuerza política en esa Comunidad Autónoma.
Irrumpe también en el escenario español, Ciudadanos, el partido de origen catalán liberal que ahora se lanza abiertamente en el mapa español y que, de manera esquemática, representa las nuevas generaciones de políticos de derecha con una visión “moderna”, para algunos, la alternativa a un viejo Partido Popular (PP) que luce cada vez más gastado. Ciudadano obtuvo más de 300 mil votos y los tradujo en 9 escaños, convirtiéndose en la cuarta fuerza política en Andalucía.
El gran perdedor sin duda es el PP que obtuvo 33 escaños y perdió más de medio millón de votos con respecto a los anteriores comicios en 2012. Por su puesto que la derrota afecta al Presidente del Gobierno Mariano Rajoy, quien sin embargo o quizá como ya es costumbre, no reconoce los resultados como una derrota y no considera que preocupen en las próximas elecciones autonómicas y municipales de mayo.
Lecturas hay muchas, pero los hechos no mienten Podemos y Ciudadanos crecen y si bien es cierto el bipartidismo no está muerto, parece que está muy enfermo, pero sobre todo parece que las nuevas generaciones a la izquierda o a la derecha, se abren paso con fuerza y reclaman un sitio que las viejas agrupaciones se niegan a ceder.
