“Si no termina pronto toda esta corrupción

vamos a acabar podridos en dinero”

Caricatura Gorka en El Mundo


Regino Díaz Redondo

Madrid.- Para los medios televisivos, inclusive los que se apuntan como de izquierda, Ciudadanos ha tomado el protagonismo e impone su presencia en los comentarios por encima de Podemos “radical de izquierda, desestabilizador” que pasa, no obstante haber obtenido mejores resultados, a ser la cuarta opción entre los tertulianos.

En los diarios, ocurre lo mismo. El País y El Mundo hablan de C`s hasta el cansancio como la fuerza decisoria para gobernar y, sólo de paso, mencionan al partido de Pablo Iglesias.

Entre la gente hay desconcierto. Los que ven a Podemos como un engranaje sólido y democrático que quiere cambiar las reglas del juego para hacerlas más igualitarias y quienes dudan.

Los informativos de centro y derecha, que son la mayoría, buscan a Albert Rivera y lo entrevistan. Hay comparaciones y hasta enfrentamientos entre los miembros de ese organismo y los dirigentes del PSOE y el PP. Son las tres fuerzas políticas más discutidas en los diálogos públicos.

Luego, están los telediarios del tardo-franquismo, como TV13, que exageran e insultan a quienes se les ocurre. Los anfitriones son Hermann Tertsch y Federico Jiménez Losantos. Estos individuos cohabitan brillantemente con Fernando Sánchez Dragó y Salvador Sostres. Y algunos más disfrazados, pero con la misma intención, en el diario de Juan Luis Cebrián que acaba de regresar de la reunión anual del Club Bilderberg del que es socio y miembro de número.

A veces resulta patético ver cómo se desenvuelve el día a día de este país que está en la mira del resto del continente. Y de Estados Unidos y Rusia. Aquí se fragua el cambio del neoliberalismo brutal, o bruto, a una real democracia. Es un hecho no sólo perceptible sino más que evidente.

Digamos que somos el laboratorio para una sociedad más igualitaria. Ni que decir tiene que este protagonismo lo perderemos posiblemente en cuanto se ponga en práctica en otros lugares.

Nuestro ejemplo siempre se cae a los pies de los que vienen detrás aunque nos hayan imitado y ellos lo acepten. Y es que los españoles estamos hechos para liderar pero brevemente. Descubrimos, inventamos, transformamos y…. lo perdemos todo.

Nos traemos el oro, lo malgastamos, cometemos fechorías a costa del pueblo. Para ser más claro, cometieron y cometen fechorías los dirigentes, reyes, jefes, caudillos, dictadores y, al final, el resultado es que los ciudadanos somos los únicos culpables.

En bonanza hay esclavos y amos. En la pobreza económica e ideológica, todos somos cómplices. Como siempre, la mayoría es la causante de los males. Porque no tenemos remedio, según los ujieres del dinero.

Somos ibéricos de bellota para el jamón y país residual para pedir un voto a favor de quienes serán y son nuestros jefes. Una parodia que resulta burlesca; destrozamos corazones con bailes y canciones gitanas, con coplas y el Albaicín, somos folclóricos de una noche de juerga. Después, la resaca de otros la pagamos nosotros.

Así ha ocurrido muchas veces en la historia de España, el primer Estado de Europa. No tomamos nota del pasado. De nada sirve la experiencia adquirida de nuestros fracasos; somos un barril sin fondo donde se echa el desperdicio democrático. Nos apoyamos en este régimen que nunca supimos practicar. Nos es más fácil renegar que mejorar.

Destruimos nuestras pocas o muchas mega-construcciones. Nos rompemos la cara después de derramar sudores y pasar cautiverios. No retenemos lo creado por nosotros mismos. Lo vemos, nos sentimos orgullosos y… ¡y hala, a venderlo o a dejar que nos lo arrebaten…!

Los términos medios son para los mediocres, nos decimos. ¿Qué importa marcar el camino por el que otros transitarán aunque destruyamos nuestra identidad?

Este momento es un ejemplo de lo dicho: la corbata ya no es el signo neoliberal pero cuando vemos a un descamisado con coleta que grita verdades y acusa con razón a los ladrones, lo apartamos como si fuera la peste. ¿Con él nada!, gritamos sin cesar. La derecha recurre al socialismo y lo acaricia para que se una a la explotación del hombre por el hombre.

Si no hace caso, es un irresponsable que se aleja de su condición de alternativa al poder. Pedro Sánchez sabe de estas maniobras, está consciente de ellas, pero ¿será capaz de enfrentarlas, de recurrir las aviesas intenciones?

Somos amigos cuando nos adulan y recompensan, y enemigos altaneros si afectan nuestro ego. La soberbia es la doctrina nacional. Tenemos un temperamento distinto según la hora y cómo nos va en la feria del día a día.

No sabemos de ironías y las pocas que manejamos son ridículas. Nos catapultamos contra el más próximo si intenta lesionarnos.

No comulgamos con términos medios. Preferimos los extremos. Aquí cerca, los monolitos al honor del pensamiento podrido.

Allá, la aventura, el equilibrismo sin red protectora. Caminamos al borde del precipicio a sabiendas que vamos a caer. El golpe no será mortal y, si lo es, habrá tiempo de reencarnar.

Hoy vivimos el ayer nostálgico. El pasado fue mejor. En otros tiempos estábamos más tranquilos. La democracia no está en el calendario español de fiestas oficiales.

Los sueños inalcanzables nos invaden muy a menudo. La utopía la confundimos con posibilidad. El pasado siempre fue mejor aunque sepamos que no, pese haber sufrido y llorado.

Ahora, todo está revuelto, decimos con coraje y enfado. Con nuestros actos rechazamos mejorías y doblamos la cerviz. ¿Para qué tanto enfado…? ¡si el caudillo levantara la cabeza…!

“La repera”, como dijo el vice ministro (subsecretario de Estado) de Hacienda. Hay miles de individuos que defraudan al fisco, así que no aprieten mucho, explica este señor. No vaya a ser que revisemos su declaración sobre la renta. Siempre encontraremos algo. Un as en la mano para ganar la partida.

Somos inimitables, temidos y rechazados. Gente de bien que se apoya en el mal para sobrevivir.