Patricia Zama

El catalán Enrique Vila-Matas (1948) vive una historia de amor correspondido con los lectores mexicanos. Desde hace unos veinte años sus libros tienen aquí un lugar en las mesas de novedades. Queremos tanto a Vila-Matas porque escribe literatura de la literatura (metaliteratura), y nos habla de lecturas y personajes entrañables, cita anécdotas de las vidas de nuestros escritores preferidos y pasajes que forman parte de nuestra memoria. La mayoría de esos escritores y personajes resultan a los lectores contemporáneos más cercanos que unos primos hermanos, y quizá por ello leer a Vila-Matas es como adentrarse en historias de familia, con todo y chismorreo. De alguna manera, es como acudir a una fiesta de la comunidad universal de lectores y platicar ahí con Hemingway, Fitzgerald, Duras, Borges, Joyce y una lista sin fin de lecturas que compartimos o queremos compartir.

Vila-Matas (Premio de Literatura en Lenguas Romances 2015) es un autor que lee y que viaja, eso es quizá lo que nos engancha en Bartleby y compañía, Doctor Pasavento, París no se acaba nunca, Lejos de Veracruz, en su reciente Dietario voluble y aún en su Dublinesca plagada de gerundios y adverbios que apenas nos dejan avanzar.

“Las mismas habilidades que se necesitan para escribir se necesitan para leer. Los escritores fallan a los lectores, pero también ocurre al revés y los lectores les fallan a los escritores cuando sólo buscan en éstos la confirmación de que el mundo es como lo ven ellos” (Dublinesca).

Tomar un camino imprevisto

Habla el francés Jean-Claude Carriére, guionista de Buñuel, Jean Luc Godard y Louis Malle: “Escribir es un trabajo físicamente agotador… En el interior de cada uno de nosotros existe un obrero invisible que sigue trabajando cuando nosotros desconectamos. A menudo dejo mis guiones reposar dos o tres meses. Cuando vuelvo a ellos, encuentro soluciones inmediatas a problemas que me parecían irresolubles… Todo escritor debe conferir zonas oscuras a sus personajes. Y cuando hacen cosas absurdas o impropias de ellos, hay que dejarles tomar ese camino imprevisto” (entrevista de Álex Vicente, El País Semanal).

La Academia en crisis

En los buenos tiempos el gobierno español aportaba 50 por ciento del presupuesto de la Real Academia Española, reveló su director, el filólogo Darío Villanueva. Los otros ingresos provenían de la venta de obras y los fondos de la Fundación Pro-Rae. En los últimos años el gobierno ha bajado 60 por ciento de su aportación (entrevista de Juan Cruz, El País).

Novedades en la mesa

 

En 2001 la editora y crítica de arte francesa Catherine Millet (1948) conquistó a tres millones de lectores con La vida sexual de Catherine M., donde describe de manera explícita encuentros sexuales con desconocidos y sexo grupal. Su siguiente novela, Celos (Anagrama), se mantiene firme en las mesas de novedades. La protagonista, gobernada por los celos, reconstruye las infidelidades de su pareja hurgando en papeles y correos.