“¿Te acuerdas cuando los indefinidos eran los contratos y no Albert Rivera?”

J.M. Nieto (ABC)

Regino Díaz Redondo

Madrid.- Varias son las posibilidades de formar gobierno en España: que lo haya hecho en los últimos cuatro días, o que, en vista de las divergencias ideológicas, se convoque a nuevas elecciones para marzo por lo que continuaría el juego de pactos que tantos inconvenientes nos causan pero que demuestra que entró con fuerza la verdadera democracia, por encima de los agoreros que vaticinan el desastre.

Mientras, en Cataluña falla la investidura de Artur Mas como president de la Generalitat y Junts Pel Sí afirma que no propondrá ningún candidato alternativo por lo que el proceso independentista queda temporalmente suspendido hasta marzo próximo.

El debate político es el pan nuestro de cada día. Las opciones para cumplir con los requisitos del IBEX35 o de las Mareas, Podem, Ahora Madrid y Compromís, podría aplazarse mientras se llega a acuerdos que hoy 4 de enero todavía no quedan claros y originan confusión.

El Congreso de los diputados quedaría, de cualquier manera, integrado con un presidente de cualquiera de las fuerzas políticas elegido también mediante coaliciones ideológicas que nos traerá, sine-qua-non, un verdadero coloquio político en beneficio de la democracia que muchos todavía no entienden.

Las fórmulas para que arranque la legislatura se lograrán tomando en cuenta los siguientes escenarios:

  • La gran coalición entre PP, PSOE y la abstención de Ciudadanos que está dispuesto a aceptarlo para evitar todos los males del averno que pueden afectarnos.
  • Los socialistas y Podemos formarían gobierno con los votos del PNV e Izquierda Unida-Popular. Quizás con la colaboración de Bildu. Esta cohabitación sería “desoladora” para el neoliberalismo nacional que afirma con voz tremebunda la llegada de “tragedias y retrocesos” en la dolce vita de la casta divina.
  • Ciudadanos está dispuesto a que los populares ocupen la Moncloa porque “somos un partido maduro y responsable”. En la pasada semana pudo conseguirse un acuerdo si las presiones de dentro y fuera obligaron a desistir a los que propician un cambio real en España.
  • Si Podemos, con sus grupos afines, aparta su exigencia de convocar a un referéndum en Cataluña, permitiría que PSOE y el partido de Pablo Iglesias unieran esfuerzos para gobernar.
  • La permanencia del actual líder socialista está cuestionada porque algunos barones de su fuerza política desean que abdiquen y entre a la secretaría general, Susana Díaz, presidenta de la Junta de la Andalucía, puestísima para aceptarlo con tal de evitar que “España se rompa”.

Durante las pláticas que han tenido los candidatos a la Moncloa crece la intención de citar a las urnas  el próximo abril.

Por lo pronto, los españoles estamos inmersos  en un ambiente social que va desde el pesimismo y el caos al entusiasmo porque las viejas tradiciones acabaron para dar paso a un diálogo más fresco y reconfortante.

Muchos aprovechan esta pausa. El indeseable Rafael Hernando, portavoz del PP en el Congreso, habla con desfachatez y se convierte, por obra y gracia de los conservadores, en el referente de los españoles.

Este individuo calificó de “partido naranjita” a C`s hace muy poco y ahora lo apapacha y tilda de antipatriota al PSOE.

España vuelve a ser utilizada como bayeta por los populares de esta nación. Es un cuerpo de élite insólito en Europa y tiene sus raíces en el Movimiento falangista y en el dictador que bebió de las mieles de una de las mayores dictaduras que hayan existido.

Quizá guste a muchos de nosotros. Pero cada vez a menos.

¿Es la falta de gobierno una amenaza para la creación de empleo?

De ser así, también lo es la ausencia de honradez y libertad. Está comprobado, sin miedo a equivocarnos, que el presidente Mariano Rajoy tomó las medidas que nos llevaron a aumentar el empobrecimiento, abaratar el empleo, reducir salarios y propiciar desahucios para favorecer a las grandes empresas que pagan menos que las medianas y pequeñas.

Y que no supo evitar el robo de ex y actuales funcionarios que blanquearon dinero con la llamada “amnistía fiscal” a la que se acogieron individuos de la calaña de Rodrigo Rato, Miguel Blesa, Jordi Pujol y un sin número de miembros del sector privado que tienen dinero en el extranjero.

Los delincuentes utilizan todo tipo de pretextos legaloides para retrasar su condena, permiten una discusión bizantina por su origen e influencia. Se ostentan como los salvadores de la patria.

Entre las muchísimas interpretaciones que se dan a este lapsus democrático surge la posibilidad de recuperar a extintos  políticos como Felipe González y José María Aznar, ex presidentes, para que lideren un gobierno provisional durante uno o dos años mientras los españoles “maduramos” y nos desembarazamos del titubeo que debilita.

Como siempre en nuestra historia, tenemos alergia a la verdadera libertad por conveniencia. Hay muchos que blanquean dinero y lo siguen haciendo. El enfrentamiento político deja en segundo plano a la justicia que debe castigar a personajes tan indeseables como Francisco Correa y Luis Bárcenas.

Por angas o mangas, el país sigue entregado a los intereses del FMI, a los grandes bancos y a las multinacionales a quienes pagamos. Si no hay una transformación real seguiremos cubriendo deudas onerosas. Mantendremos la obediencia a la Unión Europea aunque esta comienza a sentir la lumbre en los aparejos. Valga decir que Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión, señaló hace poco que “estoy sin ilusión”, cuando habló del porvenir de esa institución.

Los políticos de estirpe conservadora repiten su discurso elitista y piden, con embustes, que “preservemos el patriotismo”. Claro, con Rajoy al frente.

Al santiagués lo hemos visto sentado en su despacho con Pablo Iglesias y Albert Rivera. Con el primero no se entendió. Con el segundo tampoco pero éste dio muestras de “patriotismo” y prometió no votar contra Rajoy.

¡Quién iba a decirle a don Mariano que tendría que dialogar con “comunistas, bolivarianos, rompedores de España, jugadores de ruleta rusa e insignificantes pimpollos vestidos con el logotipo de la hoz y el martillo?! Pero lo hizo. ¿Hasta dónde está dispuesto a llegar el PP para conservar el poder?

A todo, todo, todo lo imaginable y lo imprevisto.

La situación es complicada pero el movimiento telúrico de la política española se siente. No le pongamos cárcel a las ideas. El radicalismo o yo, es el lamento de algunos. Sin mí, adiós España, vuelven a insistir.

Ojalá los españoles consigamos un país nuevo. Lo hicimos en el pasado durante muy cortos tiempos y hoy toca volver a intentarlo.