En el aniversario de nacimiento de Vicente Leñero (Guadalajara, 9 de junio de 1933–CDMX, 3 de diciembre de 2014) que coincide con el día de la Libertad de Expresión en México, transcribo las primeras líneas del capítulo dos de la novela Los periodistas (Joaquín Mortiz) publicada originalmente en 1978.

Coctel de colaboradores: veintisiete de diciembre de 1975, por poner una fecha.

En aquel salón privado del restorán Ambassadeurs, donde una noche de todos los diciembres se congregaban los colaboradores de las páginas editoriales de Excélsior para brindar por el año nuevo, Samuel Ignacio del Villar, Miguel Ángel Granados Chapa y Miguel López Azuara han atrinchilado al director. Discuten con él interrumpiéndose y arrebatándose frases, medio encendidos por el licor. Ocupan un ángulo oscuro del vestíbulo, alejados de la concurrencia y únicamente próximos al mesero de negro que me indica por dónde se va a los sanitarios. Cruzo rápido con mis urgentes ganas de orinar, pero me retraso un segundo al volver la cabeza atraído por la voz en agudos de Samuel: sus brazos giran como aspas, su cuerpo bailotea.

La edición de 1978.

Por ahí.

La voz de Samuel y su mano atrapándome el antebrazo me detienen.

—Vente para acá —dice, y me detiene—. Estamos en lo mismo.

Lo mismo es la asamblea anual de la cooperativa que nos acaba de dar en la madre. Lo mismo es la fuerza que ya empezó a agarrar Regino Díaz Redondo ahora que sus incondicionales integrarán el grupo de miembros pares del consejo de administración. En su segundo y último año como presidente del máximo organismo de la cooperativa, Regino tendrá a todo el consejo de su parte y no habrá quien lo pare si lo que anda buscando este hijo de su tal por cual es lo que yo me temo, dice Samuel al director.

Usted le dio la suave a Regino, jefe, dice Miguel López Azuara.

Usted no apoyó nuestras planillas, dice Miguel Ángel Granados Chapa.

Usted no organizó este año, como otros, como antes —según me contaba Hero hijo— un acuerdo entre el grupo dirigente del periódico para integrar planillas que aseguraran un triunfo aplastante y con él garantizaran el mantenimiento de nuestra línea periodística. ¿O será que ya no existe un grupo dirigente uniforme? Regino era del grupo. ¿Ya no lo es?

No es un tipo confiable y usted mejor que nadie lo sabe, jefe, dice Miguel López Azuara.

Pero las planillas que usted hizo estaban malhechas, licenciado, dice el director a Miguel Ángel. Se lo advertí pero usted no me hizo caso, se enojó. Se lo dije, dice.

¿Por qué malhechas?

Estaban malhechas.

Estaba Samuel para secretario del consejo y estaba —y Miguel Ángel me señala a mí: yo con mi urgencia de orinar pero feliz de no haber llegado a delegado ante la federación de cooperativas de artes gráficas…

 

Novedades en la mesa

La estafa maestra. Graduados en desaparecer el dinero público, (Temas de Hoy México), de Manuel Ureste Cava, Miriam Castillo Moya y Nayeli Roldán Sánchez, el reportaje que obtuvo el Premio Ortega y Gasset de periodismo 2018.