La creación

Dentro del intento de cambio histórico del modelo de comunicación nacional que se realizó mediante la Reforma constitucional de las telecomunicaciones, la radiodifusión y la competencia económica, en el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto de 2012 al 2018 en México, el Poder Legislativo introdujo, en el año 2013, cambios muy importantes en la Constitución Política que fortalecieron los medios públicos. Sin embargo, cuando se crearon las leyes secundarias del mismo en 2014 no se incorporaron formas viables para crear un nuevo prototipo de medios de comunicación de servicio público a través de la transformación de los tradicionales medios de gobierno, sino que se dejaron abandonados jurídicamente los medios de Estado a las veleidades del poder en turno.

La única excepción en la que sí avanzó el gobierno fue en la creación del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (SPREM) cuyo objetivo fue constituir otro modelo de radiodifusión de servicio público que permitiera que la sociedad mexicana contara con un instrumento colectivo que le posibilitara cubrir algunas demandas culturales y comunicativas a través de pantallas, diales y otras plataformas de Internet, para elevar el nivel de contenidos de la radiodifusión nacional.

Así, el 11 de junio de 2014 se creó el Sistema Público de Radiodifusión del Estado mexicano, como un organismo público descentralizado de la Administración pública federal, no sectorizado, dotado de personalidad jurídica y patrimonio propios, así como de autonomía técnica, operativa, de decisión y de gestión. Su objetivo es proveer el servicio de radiodifusión sin fines de lucro, a efecto de asegurar el acceso al mayor número de personas, en cada una de las entidades federativas, a contenidos que promuevan la integración nacional, la formación educativa, cultural y cívica, la igualdad entre mujeres y hombres, la difusión de información imparcial, objetiva, oportuna y veraz del acontecer nacional e internacional, independencia editorial y dar espacio a obras de producción independiente, así como a la expresión de la diversidad y pluralidad de ideas y opiniones que fortalezcan la vida democrática de la sociedad mexicana.

Además de su identidad jurídica anterior, la naturaleza del SPREM quedó transformada por las directrices normativas generales que la Reforma Constitucional de las Telecomunicaciones, la Radiodifusión y la Competencia Económica, le imprimió a todo el funcionamiento de la televisión y la radio en el país. Por consiguiente, el SPREM se definió reglamentariamente como lo señala el Artículo 6° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, incisos II y III, como un medio de servicio público de interés general que se prestará en condiciones de competencia, calidad, pluralidad, cobertura universal, interconexión, convergencia, continuidad, acceso libre, sin injerencias arbitrarias, preservando la veracidad de la información, así como el fomento de los valores de la identidad nacional, contribuyendo a los fines establecidos en el artículo 3° de la carta magna.

 

La existencia del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano representa un avance histórico muy relevante en materia de radiodifusión nacional que no existía en el país.

 

 

El consejo ciudadano

Con el fin de mantener una vinculación con la sociedad el SPREM contó con un consejo ciudadano constituido por nueve consejeros cuyo fin es asegurar su independencia y una política editorial imparcial y objetiva en su gestión, para lo cual cuenta con facultades de opinión y asesoría de las acciones, políticas, programas y proyectos que desarrolle el sistema. Tal consejo ciudadano está integrado por nueve consejeros elegidos mediante una amplia consulta pública por el voto de dos terceras partes de los miembros presentes de la Cámara de Senadores o, en sus recesos, de la Comisión permanente, desempeñando su encargo de manera honorífica.

Además de los logros anteriores, el Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano creó la Defensoría de las Audiencias, que colaboró a construir en los receptores bases informativas muy relevantes para la formación de una nueva cultura del conocimiento y la defensa de los derechos comunicativos en la república.

Con dicha normatividad la sociedad mexicana contó con elementos jurídicos claros para formar un nuevo sistema de comunicación de servicio público que supere los viejos prototipos de difusión de gobierno, los modelos de comunicación de las jerarquías de poder, los sistemas de comunicación-mercado, los órganos de transmisión partidocrática, las estrategias coyunturales de ideología gubernamental, el prototipo de la propaganda oficial basado en la aplicación de la ley chayote, etc. que demostraron a lo largo de muchas décadas que funcionaban para legitimar con publicidad e ideología “a modo” las acciones de la clase política del poder en turno y no para operar como ventanas de expresión de los múltiples grupos civiles que componen el mosaico pluricultural de la nación.

Por ello, con la presencia del SPREM, nuestra nación entró en otros nuevos tiempos de la comunicación de servicio público para la sociedad del siglo XXI.

 

Avances estructurales

Siguiendo su naturaleza jurídica como medio de comunicación de servicio público a lo largo de sus primeros cuatro años y medio de vida, y con apoyo de su consejo asesor ciudadano, el canal catorce del Sistema Público de Radiodifusión alcanzó logros muy relevantes, dentro de los cuales figuran: paulatina ampliación de su cobertura en todo el territorio nacional; apoyo a la producción audiovisual independiente; creación, adquisición y difusión de contenidos sociales no contemplados por otros medios públicos en México; inclusión en su barra programática de temas vinculados con la multiculturalidad, la diversidad étnica, la equidad de género y el respeto a las minorías; vinculación con los diversos medios públicos a través de su infraestructura técnica para transmitir sus contenidos, utilizar el proceso de la multiplexación para difundir las diversas señales de los medios audiovisuales públicos, con lo que estos alcanzaron una cobertura seminacional; impulso a los proyectos propuestos por el consejo asesor ciudadano, etcétera.

La riqueza y calidad de sus producciones televisivas le han permitido obtener más de 30 reconocimientos y premios nacionales e internacionales en un lapso de tiempo muy breve.

 

Impulsar al SPR

Sin embargo, a pesar de los importantes logros alcanzados, el proyecto de desarrollo y el esfuerzo cotidiano no han sido valorados justamente por muchos funcionarios públicos, fracciones políticas y críticos mediáticos, pues ignoran las dificultades por las que ha atravesado dicho programa y minimizan los relevantes aciertos conquistados en solo cuatro años de existencia. Así, por ejemplo, se han desconocido las significativas carencias presupuestales que ha enfrentado; las presiones de instancias gubernamentales que han pretendido utilizarlo como una dependencia oficial más, haciendo caso omiso de la independencia que le otorgó la Constitución Política mexicana; las resistencias de otros medios de comunicación de Estado para incorporarse al proyecto que le asignó la Reforma de las Telecomunicaciones y Radiodifusión de 2013; las drásticas afectaciones que ocasionó el sismo de septiembre de 2017 sobre su infraestructura y organización institucionales; y muchos otros más.

En síntesis, la existencia del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano, representa un avance histórico muy relevante en materia de radiodifusión nacional que no existía en el país. Por ello, el fortalecimiento del SPREM encarna la defensa de los principios de libertad de expresión, diversidad y derecho a la información que formula la carta magna. Debido a esto, el nuevo gobierno de la “esperanza ciudadana” debe respaldar ampliamente la esencia jurídica y el proyecto cultural de este relevante programa de comunicación, pues ha aportado una nueva semilla comunicativa fundamental para rescatar la riqueza multicultural y pluriespiritual que existe en la nación. Debilitarlo sería ir contra las demandas ciudadanas elementales de naturaleza comunicativa expresadas por la población durante muchas décadas.

jesteinou@gmail.com