En junio de 1765 el joven Miguel Hidalgo y su hermano José Joaquín ingresaron al Colegio de San Nicolás, entonces de San Nicolás Obispo, donde por su astucia, inteligencia y gran dedicación fue apodado “El Zorro”.
Estudió letras latinas, leyó a autores clásicos como Cicerón y Ovidio, a San Jerónimo y Virgilio. Aprendió francés y leyó a Molière, a quien años más tarde representaría en las jornadas teatrales de la parroquia de Dolores. Entendía además varias lenguas indígenas, principalmente náhuatl, purépecha y ñañú (otomí). Fue catedrático, tesorero y rector de su alma mater.
El ideario y liderazgo de Hidalgo fue forjado con estudio y dedicación, no fue un flautista de Hamelin que arrastraba multitudes. Fue un líder producto de la mejor educación de su tiempo, un cerebro cultivado, y un hombre con una sensibilidad especial, no sólo hacia los autores europeos y americanos de la época, sino también hacia los indígenas y los mestizos.
La formación del Zorro no sólo se basó en las lecturas de los ilustrados; supo también acercarse a otras formas de ver el mundo, conoció y reconoció la sabiduría popular.
Hidalgo defendió, por sobre todas las cosas la libertad del hombre. Su primer decreto de abolición de la esclavitud fue sólo el inicio de una lucha por la igualdad y la equidad.
La libertad no se conquista por decreto, ni por ley. La libertad se construye sobre la base del disfrute de los mínimos derechos que permitan al ser humano contar con alternativas y gozar por completo de la autodeterminación de su persona.
La libertad requiere opciones, alternativas, pero también exige conocimiento y responsabilidad en la toma de decisiones. No podemos hablar de libertad sin educación, libertad sin empleo, libertad sin seguridad, o libertad sin responsabilidad.
La libertad sólo cobra sentido cuando se puede elegir: la condena a un único camino es equivalente al esclavismo. Los caminos, las opciones que construyen la verdadera libertad y la transforman de un discurso vacío en una realidad son sencillamente tres: la educación, la salud y el trabajo. Sin educación el hombre no es libre, como no lo es quien no tiene un trabajo digno o carece de servicios de salud.
En estos días, cuan necesario resulta rescatar los valores por los que lucharon los primeros insurgentes: la equidad, la justicia y el respeto. Desde las aulas podremos construir un México más libre y justo, pero poco podemos hacer si cada día nos vemos forzados a ir estrechando poco a poco nuestras puertas, poco podemos hacer cuando vemos que los niños y jóvenes no reciben una buena educación, cuando se quedan fuera de nuestras aulas, en ambos casos son presa fácil no sólo de modos de vivir deshonestos sino de la charlatanería y el dogmatismo, poco podremos hacer si no mantenemos las aulas abiertas.
La libertad es también un principio ineludible en las sociedades democráticas. Un pensamiento ignorante, no puede ser un pensamiento libre porque no elige, es fácilmente manipulado, y un pensamiento hambriento tampoco elige porque es susceptible de ser comprado.
La democracia con libertad es un mecanismo en donde las mayorías conviven, debaten, escuchan, deliberan y respetan a las minorías. Solamente así, con la participación de la diversidad y en el pleno respeto a la diferencia de ideario y opinión, se pueden construir soluciones viables a los problemas que nos aquejan.
El debate equitativo e incluyente es aquel en el que se entiende que no es atacando a quienes piensan diferente como lograremos los consensos. La confrontación debe darse entre las ideas y no entre los hombres. Es en el respeto al derecho a disentir donde encontraremos terreno fértil para la concordia y la reconciliación.
En un debate democrático, campea la premisa prudencial de que todas las opiniones son dignas de respeto, porque en cada una de ellas subyace algo de razón y algo de verdad; por ello no se debe descalificar a priori ningún argumento.
Hacemos bien en recordar a los héroes que nos dieron patria, y todos los días exigir la abolición de la esclavitud que traen consigo la ignorancia, la inequidad, la enfermedad y la inseguridad, debemos exigir todos los días la libertad que se construye con las aulas siempre abiertas, con oportunidades y empleos dignos, con seguridad y salud para todos.
