El 1° de diciembre de 2019 se cumple un año de operación del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y del frente político morenista y sus aliados políticos en México. Por ello, es pertinente preguntarse cuál fue la enseñanza que se heredó del proceso electoral del 1° de julio de 2018 para la sociedad mexicana.

Al respecto se puede señalar que los comicios de 2018 no únicamente representaron un inaudito y abrumador fenómeno de cambio político-ideológico que dejó perplejo al país y al mundo en general, por su naturaleza excepcional, marcando un antes y un después, para la historia moderna de la República; sino también produjeron grandes enseñanzas para la nación. Así, se originaron múltiples lecciones en diversos terrenos, especialmente en el ámbito político, destacando en dicho nivel, entre otras, las siguientes siete lecciones.

1.- La aplicación de la dinámica de la “mano invisible” del mercado como la principal directriz para conducir el desarrollo de México en las últimas cuatro décadas, sumada a la práctica imparable de la corrupción sistémica y a la inseguridad galopante; produjo un proceso de gobernabilidad altamente fallido que no resolvió los grandes conflictos estructurales de la nación, dejando un país en bancarrota, con una sociedad desigual, agudamente empobrecida, frustrada, resentida y enojada.

2.- El marginamiento y la decepción acumulada por la población ocasionó que los ciudadanos buscaran un profundo cambio estructural que les proporcionara nuevas condiciones básicas de bienestar y un horizonte promisorio que nunca habían alcanzado.

3.- Dentro del marco de la conmemoración del cincuenta aniversario del “Movimiento Estudiantil de 1968”, emergió en 2018 la rebelión de las masas en México castigando a los partidos tradicionales por repetir y mimetizar los vicios que afectaron sustancialmente la prosperidad de las comunidades durante casi medio siglo.

4.- Como resultado de la dinámica electiva de 2018, Andrés Manuel López Obrador se convirtió en el presidente más votado de toda la historia moderna de México, pues más de 30 millones de ciudadanos, equivalente al 53.1% de los votos, decidieron respaldar al líder del frente “Juntos Haremos Historia”.

5.- Opuestamente a los procesos violentos experimentados por otras naciones en las fases de transición política, se demostró que el cambio radical en la República se produjo masiva, institucional, pacífica y democráticamente por los ciudadanos mediante el ejercicio libre del sufragio el 1° de julio de 2018, siendo reconocido plena y consensuadamente por todos los sectores políticos nacionales e internacionales. La sociedad mexicana aprendió que es posible lograr transformaciones fundamentales en su interior de manera apacible y civilizada, vía la participación intensiva en las urnas y el respeto al voto.

6.- Una lección muy relevante que se produjo fue que opuestamente a la fuerza, madurez y experiencia lograda por otros partidos políticos convencionales que contaban con muchas décadas de existencia y actuación; Morena fue un partido con una vida muy corta, pues se fundó en 2014, solo cuatro años antes de instrumentar las elecciones de 2018. Sin embargo, pese a su breve preexistencia en el horizonte político del país, asombrosamente la coalición “Juntos Haremos Historia” convenció y arrastró la voluntad electoral de más de la mitad de la población para innovar tajantemente la dirección de la nación.

7.- Mediante la victoria de AMLO/Morena se consolidó un severo giro político de la estructura partidocrática permitiendo el triunfó de la joven democracia mexicana, induciendo una ruptura histórica radical con el pasado político y poniendo fin a un régimen de poder que duró más de ocho décadas y media. Mediante ello, se generó una profunda evolución estructural en el escenario del poder político para transitar hacia el modelo de la izquierda nacionalista.

La pregunta que tendrá que responderse en el futuro es si la delegación masiva del voto de confianza que la sociedad mexicana le entregó a Andrés Manuel López Obrador y al nuevo gobierno morenista, será aprovechado para el fortalecimiento de la “real democracia” con su consecuente auténtico “estado de derecho” y respecto a las instituciones; o será utilizado para reinstalar el simple empoderamiento unilateral de otra fracción política grupuscular para beneficiarse de las prerrogativas que pueden derivarse del manejo irregular de la administración pública, repitiendo los mismos excesos, autoritarismos, abusos y escándalos que criticó de sus antecesores.

Esto último sería equivalente a crear en México la nueva versión de la “dictadura perfecta”, pero ya no de carácter priista o panista; sino ahora de signo político de “izquierda morenista” en el siglo XXI.

Investigador Titular del Departamento de Educación y Comunicación, Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, Ciudad de México.

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