ACAPULCO, Gro. La violencia política regresó a Guerrero casi a la par del inicio legal del proceso electoral hacia el 2021 y existe la posibilidad de que se extienda repitiendo episodios brutales como el vivido durante la contienda electoral 2018.
el miércoles 9 de septiembre en el municipio de Acapulco, Alejandro Toledo Morales, diputado suplente del partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) en Guerrero, fue asesinado.
Toledo Morales era el suplente de Moisés Reyes Sandoval; además de ser el asesor de Rosario Merlín García, diputada federal.
Un día antes, coordinador del Frente Amplio Progresista, Eloy Cisneros Guillén, resultó herido durante un asalto y robo de vehículo, un asalto en el Fraccionamiento Magallanes del puerto de Acapulco, Cisneros Guillén viajaba con su chofer y otro acompañante.
Ambos hechos generaron la reactivación de las protestas al considerar que se está en el inicio de una nueva espiral de violencia política electoral.
Ese mismo día, simpatizantes del partido Morena, Encuentro Social y seguidores del diputado suplente Alejandro Toledo Morales, tomaron las oficinas regionales de la Fiscalía General del Estado en el puerto para pedir justicia por el asesinato Toledo Morales.
Al hacer uso de la voz durante la citada movilización, Rosario Merlín García, diputada federal de Morena, aseguró que los ocurrido a Cisneros Guillén fue un intento de asesinato, pero no abundó en detalles. En la protesta participan integrantes del Colectivo de Organizaciones (COS) y de la de Movimiento Alternativo de Guerrero (MAGRO).
Por su parte, el coordinador de asesores del ayuntamiento del puerto, calificó como un acto de intimidación y represión el atentado a balazos y robo de vehículo que sufrió, ya que incluso le apuntaron con una pistola en la cabeza.
Según su versión, el atentado se registró el martes a las 10 de la noche, luego de acudir a un velorio en la funeraria San Pedro, ubicada a orilla de la avenida Cuauhtémoc en el fraccionamiento Marroquín. Dos hombres armados se le acercaron y trataron de abrir su auto, pero al ver que la puerta tenía seguro, uno de los agresores disparó y “rompió una de las partes del auto que tenía cristal”.
“Posteriormente, con el arma en la cabeza que me pusieron, pude salir del auto y ellos se lo llevaron, violentamente, los asaltantes registraron la bolsa de mi camisa y me quitaron una tarjeta bancaria y dinero en efectivo.” Sostuvo.
Por lo que se refiere al caso de Alejandro Toledo Morales fue hallado con un disparo en la cabeza en el kilómetro 7 de la carretera Bulevard Barra Vieja al oriente del municipio de Acapulco. Toledo Morales, buscaría contender por una diputación local en este proceso electoral en Guerrero.
Moisés Reyes Sandoval, es primo del delegado del gobierno federal en Guerrero, Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, aspirante a la candidatura de Morena al gobierno de Guerrero. La Fiscalía General del Estado dijo que ya se realizan las investigaciones del crimen.
El obispo Salvador Rangel Mendoza llamó a aspirantes a cargos de elección a pactar una “tregua” para evitar asesinatos políticos y se pronunció por un proceso electoral civilizado, democrático y sin actos de “irracionales” de violencia.
Señaló que al igual que en otros años, donde está en juego el poder político y económico en las elecciones, varios grupos criminales intentarán imponer a sus propios candidatos. “Ojalá se pudieran evitar esos asesinatos con una tregua de caballeros entre los partidos políticos”.
Rangel, se ha caracterizado por dialogar con el narco como parte de sus actividades pastorales, en 2018, cinco candidatos lo buscaron para pedir su apoyo para evitar ser víctimas de crímenes e indicó que él mismo, habló con los jefes de grupos criminales y les pidió respetar la vida de los políticos.
No es la primera ocasión en que se registran hecho de violencia en contra de actores políticos durante una contienda electoral en Guerrero. El 8 de mayo del 2018 fue asesinado Abel Montufar, candidato del PRI a diputado local.
Los sicarios que lo asesinaron, tomaron una fotografía del cadáver del candidato, y la publicaron en redes sociales y chats de whatsapp. El candidato recibió al menos un disparo en el pecho.
Decenas de candidatos dejaron la contienda porque temían por sus vidas. Algunos partidos no encontraron a nadie dispuesto a postularse para ciertos cargos; existieron zonas de Guerrero en las que simplemente no fue posible hacer campaña como ocurrió en los casos de municipios como Tixtla, Chilapa, Pungarabato y Arcelia.
En esa contienda electoral se registraron 27 asesinatos y 53 agresiones contra políticos.
El contexto nacional también fue significativo. El del 2018 proceso electoral fue el más violento desde la transición de 1997: en las anteriores elecciones de 2011/2012 hubo nueve asesinatos a políticos, frente a los 120 de ese año, lo que representa un aumento de 1 mil 255 por ciento.
La comparación en lo que respecta a los asesinatos de personas candidatas es aún más alarmante: durante el proceso electoral de 2011/2012 se asesinó a un solo candidato, frente a los 45 ocurridos en 2018: el incremento es del 4 mil 500 por ciento. No obstante esas cifras no representan toda la violencia detrás del proceso electoral.
La colusión entre políticos y grupos criminales en México no es algo nuevo. Sin embargo, en la última década la delincuencia organizada ha buscado con mayor fuerza cooptar la política local al influenciar el proceso electoral, con la violencia como un método para elegir a sus candidatos.
