Raúl Pérez López-Portillo (1947) es un periodista y escritor mexicano que vive en España desde hace más de 40 años y ha publicado en ese país 15 libros entre historia, biografías y novela. Después de doce años de investigación y ocho de pausa por diferentes razones, entre ellas la pandemia, su nuevo libro, La República de Carlos Fuentes, editado por la española Silex se presentó en el Instituto Cultural de México en España el pasado 22 de febrero. Transcribo unas líneas de esta biografía del autor de La muerte de Artemio Cruz.
“Entre 1939 y 1945, los años adolescentes de Carlos Fuentes, un gran número de países se involucraron en una guerra a escala mundial. Entre 1934 y 1940, Lázaro Cárdenas impulsó en México en un programa de modernización: reforma agraria, nacionalización de ferrocarriles, el petróleo y leyes sociales. En Chile, Aguirre Cerda (Frente Popular) ganó la presidencia en 1938 y en Argentina, golpes y contragolpes. Hacia 1939, lo gobernó Roberto Ortiz. Firmó un pacto de paz con Paraguay y Bolivia, por la guerra del Chaco, año en el que se hundió, cerca de la costa argentina, el acorazado alemán, Admiral Graf Spee, perseguido por tres buques ingleses. Ocupó la presidencia hasta 1943, año de su derrocamiento. El general Pedro Pablo Ramírez tomó el poder, pero le duró poco: un golpe palaciego en 1943 impuso como presidente al general Edelmiro J. Farell. Argentina adoptó un nuevo régimen dictatorial clerical-fascista que disolvió el Parlamento, ilegalizó partidos, reprimió comunistas, persiguió a los judíos e instituyó la enseñanza religiosa, entre otras medidas extremas.
”La familia de Carlos llegó a Chile; desembarcaron en Valparaíso, fin de un viaje desde Nueva York, Panamá, Colombia, Ecuador y Perú. Vivieron en Santiago y Buenos Aires de 1940 a 1944: la adolescencia de Carlos, de los 12 a los 16 años. Ahí aprendió de política e hizo grandes amigos. Lejos de su anterior destino anglosajón, mantuvo y reforzó el inglés en el elitista The Granger School. La embajada mexicana estaba en la avenida Pedro de Valdivia y la calle Marchant Pereira. Su padre Rafael trabajó con el embajador Reyes Espíndola. El Granger School era un edificio de dos plantas, con clases distribuidas en dos alas, biblioteca, cocina y comedor para 400 alumnos y profesores. En la segunda planta estaban los dormitorios para internos (seniors en un ala, juniors en la otra) y enfermería. Se jugaba al rugby y/o soccer y al tenis. Usaban la piscina del adyacente Prince of Wales Country Club, que aún existe. El Grange recibe ahora unos 1 400 alumnos (“dayboys and daygirls”, pero no hay internos) y ofrecen 14 años de escolaridad.
”Si la familia Fuentes Macías truncó en Washington amistades, en Chile el hijo volvió a encontrar equipo, no sólo para juegos, sino para “lectura y diálogo”, en lugar de “los rudos deportes enlodados de nuestra escuela inglesa, regida por capitanes ingleses convencidos de que la batalla de Waterloo se ganó en los campos deportivos de Eton”, apunta en En esto creo. Carlos recuerda las caras de todos –Page, Saavedra, Quesnay, Marín–, pero sobre todo, la de Roberto Torreti, “mi compañero intelectual, literario, con el cual escribí al alimón, nuestra primera novela”, perdida entre los baúles testamentarios de la madre de Roberto […]”
Novedades en la mesa
Al inicio del siglo XIX una extraña caravana de gauchos, locos y prostitutas atraviesa la pampa argentina en Las nubes (El Aleph, 2002) de Juan José Saer.
