La vida de Jaime Torres Bodet (17 de abril de 1902-13 de mayo de 1974) como escritor, diplomático y estadista se anima de letras. En sus diferentes tareas políticas cuidó de los libros, apoyó las bibliotecas, emprendió la alfabetización masiva de adultos y se ocupó de la educación pública. Como poeta, compuso versos impecables. Trasncribo un fragmento de su poema “Continuidad”.

No has muerto. Has vuelto a mí. Lo que en la tierra

—donde una parte de tu ser reposa—

sepultaron los hombres, no te encierra;

porque yo soy tu verdadera fosa.

Dentro de esta inquietud del alma ansiosa

que me diste al nacer, sigues en guerra

contra la insaciedad que nos acosa

y que, desde la cuna, nos destierra.

Vives en lo que pienso, en lo que digo,

y con vida tan honda que no hay centro,

hora y lugar en que no estés conmigo;

pues te clavó la muerte tan adentro

del corazón filial con que te abrigo

que, mientras más me busco, más te encuentro.

II

Me toco… y eres tú. Palpo en mi frente

la forma de tu cráneo. Y, en mi boca,

es tu palabra aún la que consiente

y es tu voz, en mi voz, la que te invoca.

Me toco… y eres tú, tú quien me toca.

Es tu memoria en mí la que te siente:

ella quien, con lágrimas, te evoca;

tú la que sobrevive; yo, el ausente.

Me toco… y eres tú. Es tu esqueleto

que yergue todavía el tiempo vano

de una presencia que parece mía.

Y nada queda en mí sino el secreto

de este inmóvil crepúsculo inhumano

que al par augura y desintegra el día.

III

Todo, así, te prolonga y te señala;

el pensamiento, el llanto, la delicia

y hasta esa mano fiel con que resbala,

ingrávida, sin dedos, tu caricia.

Oculta en mi dolor eres un ala

que para un cielo póstumo se inicia;

norte de estrella, aspiración de escala

y tribunal supremo que me enjuicia.

Como lo eliges, quiero lo que ordenas;

actos, silencios, sitios y personas.

Tu voluntad escoge entre mis penas.

Y, sin leyes, sin frases, sin cadenas,

Eres tú quien, si caigo, me perdonas,

Si me traiciono tú quien te condenas…

Y quien, si te olvido, me abandonas.

IV

Aunque si nada en mi interior te altera,

todo, fuera de mí te transfigura

y, en ese tiempo que a ninguno espera,

vas más de prisa que mi desventura.

Del árbol que cubrió tu sepultura

quisiera ser raíz, para que fuera

abrazándote a cada primavera

con una vuelta más, lenta y segura.

[…

 

Novedades en la mesa

La nueva novela de Juan Pablo Villalobos, originario de Lagos de Moreno, Jalisco, y afincado en Barcelona, Peluquería y letras, editada por Anagrama.