De Siriuela es la edición de Las mejores historias sobre perros según Gerald Durrell, sin duda el más animalero de los autores. Son 16 relatos de Eric Parker, Hugh Walpole, Jack London, Arthur Bryant, Rudyard Kipling, P. G. Wodehouse, Joyce Stranger, James Duglas, Jerome K. Jerome, Albert Ppayson Terhune, Cecil Aldin, W. H. Hudson, Alexander Woollcott, G. K. Chesterton, Jilly Cooper y Virginia Woolf. Transcribo las primeras líneas de la introducción al volumen.
“El perro es, creo, uno de los animales que el hombre ha domesticado con mayor éxito. En realidad hemos superado a la propia naturaleza, ya que mediante nuestra manipulación hemos creado más razas de perros que las que se pueden encontrar en aquélla. Los tenemos de todos los colores, formas y tamaños, desde perros lobo irlandeses y mastines hasta pequineses y chihuahuas. Tienen papadas y arrugas, orejas caídas o erguidas, colas recortadas o de esas que se balancean de un lado al otro como si fuesen plumas. Los tenemos de color marrón, negro, dorado o con manchitas por todos lados como si se tratase de huevos de codorniz, como sucede con los dálmatas. Sin embargo lo que tienen todos en común, a pesar de su variedad de aspectos, es una personalidad muy desarrollada, ya que no encontramos dos perros iguales, como demuestra esta maravillosa colección de cuentos.
”Los perros, una vez que entran a formar parte del “servicio doméstico”, como se suele decir, nos cuidan de cien formas diferentes. Nos consuelan y nos proporcionan compañía cuando lo requerimos; nos ayudan a cazar nuestra comida o a reunir y cuidar nuestros rebaños. También nos ayudan en el hielo y en la nieve tirando de los trineos o, en caso de que seamos tan tontos como para perdernos en medio de una ventisca, nos rescatan con el (posiblemente falso) barrilete de brandy colgado al cuello. Actúan como policías husmeando el delito y se convierten en los ojos de quienes no pueden ver. Protegen nuestras propiedades, desde chalupas hasta casas de campo, desde chozas hasta castillos. Con ellos, sin duda, hemos creado al amigo de las mil funciones.
”Los perros son extrañas y maravillosas criaturas con las que compartir la vida y no se puede tener una vida completa sin la compañía de un perro, a condición de que no pronunciemos su nombre al revés, como observó sabiamente Chesterton. Poseen una agudeza y una inteligencia únicas. He observado a tres de mis propios perros gruñendo, ladrando y apartándose de la esquina de una antigua y enorme cocina que teníamos en la isla de Corfú. No había nada que mi familia ni yo pudiéramos ver en la esquina, únicamente los ladrillos medievales. A mí me han seguido a lo largo de 25 millas a caballo a través de la pampa argentina tres viejos “salchichas”, que se negaron a volver a casa cuando se lo pedí, y que, cuando la hierba era demasiado alta, tenían que saltar como si fueran saltamosntes para ver hacia dónde nos dirigíamos. He visto a mi perro rescatar a un cachoro que se había caído al mar y no podía nadar, sacándolo del agua por el pescuezo. He conocido perros malvados y bondadosos, estúpidos e inteligentes, pero no podría vivir sin ellos. Los griegos decían que una casa no es un hogar si no tiene una golondrina anidando bajo su alero, y en mi opinión una casa no es un hogar si no tiene un perro.
”Mi último perro fue un boxer, una raza por la que siento mucho afecto. Me lo trajeron ya crecido y su nombre era Keeper (Guardián) –el Guardián de las llaves–, cuyo nombre resultaba de lo más apropiado, ya que se iba a venir a vivir a mi zoo, en la isla de Jersey…”
Novedades en la mesa
La nueva entrega de Joël Dicker, El caso Alaska sanders, editado por Alfaguara, llega a tiempo como lectura de verano.
