Joël Dicker (Suiza,16 de junio de 1985) publicó su primer cuento a los 19 años y asombró a los lectores especializados. Desde entonces escribe novelas de más de 500 páginas y mantiene el interés de millones de lectores resolviendo misterios con investigadores inusuales. La verdad sobre el caso Hayrry Quebert ha sido un fenómeno global, y aunque le sigueron dos títulos decepcionantes, hoy El caso de Alaska Sanders (alfaguara, 2022, trad. de María Teresa Gallego Urrutia y Amaya García Gallego), anunciado como “continuación” de La verdad… vuelve a interesar a los lectores. Transcribo las primeras líneas.

“el día antes del asesinato. viernes 2 de abril de 1999.- La última persona que la vio con vida fue Lewis Jacob, el dueño de una gasolinera situada en la carretera 21. Eran las siete y media de la tarde cuando se dispuso a salir de la tienda aneja de los surtidores. Se llevaba a su mujer a cenar para celebrar su cumpleaños.

–¿De verdad que no te importa cerrar? –le preguntó a la empleada que estaba en la caja.

–Ningún problema, señor Jacob.

–Gracias Alaska.

Lewis Jacob se quedó un momento mirando a la joven: una preciosidad. Un rayo de sol. ¡Y tan simpática! En los seis meses que llevaba trabajando allí le había cambiado la vida.

–¿Y tú? –le preguntó– ¿Tienes planes para esta noche?

–Tengo una cita –sonrió.

–Por la cara que pones parece más que una cita.

–Una cena romántica –confesó ella.

–Walter es un chico con suerte –dijo Lewis–. ¿Así que les van mejor las cosas?

Por toda respuesta, Alaska se encogió de hombros.

Lewis se arregló el nudo de la corbata en el reflejo de una luna del escaparate.

–¿Qué tal estoy? –preguntó.

–Está perfecto. Venga, lárguese ya, que va a llegar tarde.

–Buen fin de semana, Alaska. Hasta el lunes.

–Buen fin de semana, señor Jacob.

Volvió a sonreirle. Esa sonrisa no se le iba a olvidar nunca.

A la mañana siguiente, a las siete, Lewis Jacob estaba de vuelta para abrir la gasolinera. Nada más entrar echó el cerrojo de la tienda mientras se preparaba para recibir a los primeros clientes. De pronto, sonaron unos golpes frenéticos en la puerta acristalada. Se dio la vuelta y vio a una joven corredora, con la cara desencajada, soltando el aliento. Se apresuró a abrir y ella se le echó encima al tiempo que gritaba: “¡Llame a la policía! ¡Llame a la policía!”

Esa mañana, el destino de una pequeña ciudad de New Hampshire iba a dar un vuelco.

prólogo sobre lo que sucedió en 2010.- Los años entre 2006 y 20010, a pesar de los triunfos y la gloria, han quedado inscritos en mi memoria como unos años difíciles. Sin duda fueron las montañas rusas de mi existencia.

Así pues, en el momento de contar la historia de Alaska Sanders, que apareció muerta el 3 de abril de 1999 en Mount Pleasant, New Hampshire, y antes de explicar cómo acabé metido en una investigación criminal que duraba ya once años y sobre la que trata este libro, tengo que retrotraerme brevemente al contexto personal en el que me hallaba en ese instante y, más concretamente, a la trayectoria de mi joven carrera como escritor.”

 

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