La aparición de un nuevo cartel en Guerrero y sus enfrentamientos con la organización de de Los Granados podría desencadenar un ciclo de violencia que no solo afecta la seguridad, sino que también impacta profundamente en la política y la economía de la región, exacerbando las tensiones y la desconfianza en las instituciones.
A lo largo de una semana se han registrado incursiones armados en comunidades de los Municipios de Tecpan de Galeana, Atoyac de Álvarez y la Costa Grande que derivan en confrontaciones con el Ejército y la Guardia Nacional, enfrentamientos, se presumen, están protagonizadas por un nuevo cartel de la droga denominado Gente Nueva de Guerrero que pretende quitarle el control a Los Granados que tiene domina las rutas tráfico de esta región hacia la Tierra Caliente y sembraron el terror entre los habitantes.
Hasta el cierre de esta entrega, el saldo de los cinco días de enfrentamientos, suman 35 muertos, así como 21 detenidos de los cuales 16 son de procedencia centroamericana.
La Fiscalía de Guerrero informó que 10 de los detenidos son guatemaltecos, una de El Salvador y cuatro mexicanos los cuales fueron puestos a disposición de las autoridades correspondientes.
Ante los acontecimientos, los gobiernos municipales respectivos se vieron rebasados y emitieron sendos comunicados pidiendo a la población no salir de sus casas y el decomiso de armas, vehículos y explosivos que comprendió 16 vehículos, 15 armas largas, un fusil Barret, una ametralladora y múltiples cartuchos de diferente calibre, además de artefactos explosivos improvisados.
En la noche del 23 octubre, 20 camionetas con blindaje artesanal y rotuladas con las siglas GNG (Gente Nueva de Guerrero), la cual se presume aliada de la Familia Michoacana, con grupos de personas fuertemente armada, ingresó en la madrugada a la periferia de Tecpan, en el poblado de El Moreno, camino que conduce a la sierra y atacó a policías estatales después protagonizó dos enfrentamientos contra una célula criminal local, aparentemente de Los Granados, luego en contra del Ejército.
Además, atacaron una base de operaciones del Ejército. Militares y agentes de la Guardia Nacional que llegaron de apoyo fueron recibidos a balazos lo que derivó en otro enfrentamiento.
Arrancando así una cadena de confrontaciones armadas y el desplazamiento de elemento de la Sedena y la Guardia Nacional para contener al grupo invasor.
Aunque el Gobierno de Guerrero aseguró que desde las 8.30 de la mañana la situación se encontraba bajo “bajo control”, las balaceras se prolongaron durante ocho horas y se desplegaron helicópteros para la localización de los sujetos armados. El saldo inicial fue de 14 sicarios, algunos descuartizados tras la confrontación entre los dos bandos y dos policías muertos.
El 27 de octubre se informó que agentes de la Marina detuvieron a 8 presuntos delincuentes en el municipio de Coyuca de Benítez que podrían pertenecer al cartel de Los Granados. El comunicado de prensa 020/2024 precisa que la detención fue anterior a los hechos de Tecpan.
El 28 de octubre, agentes de diversas instituciones de seguridad aseguraron un campamento, al parecer, usado por miembros del crimen organizado y que estaba escondido al interior de un huerto de mango en Costa Grande, Guerrero. En el sitio fueron halladas dosis de drogas y armamento.
El 29 de octubre en Atoyac, Tecpan y San Jerónimo, se vivió un día más tensión por las confrontaciones armadas. En la Colonia Miranda Fonseca se registró una agresión de civiles armados causando la muerte de un policía estatal y en la comunidad de El Platanillo, se desmanteló otro campamento usado por delincuentes.
Los Granados’ surgieron del Cártel de los Beltrán Leyva, después decidieron crear su propia célula delictiva y se asentaron en la Costa Grande de Guerrero liderada por Salvador Granados Vargas, alias ‘Chava Granados’.
La tarde del 23 de octubre de 2023, un grupo 13 agentes de la Secretaría de Seguridad Pública municipal, fueron asesinados cerca del poblado El Papayo acción orquestada por Los Granados.
En redes sociales circuló un video en el cual los propios integrantes de Gente Nueva de Guerrero (GNG) se asumen como un grupo independiente, que no pertenecen a ningún cártel y que nacieron para acabar con “las lacras” de Los Granados.
La confrontación entre carteles suele llevar a un aumento en la violencia, no solo entre los grupos delictivos, sino también con la población civil. Esto puede resultar en un aumento de homicidios, secuestros y extorsiones. La lucha entre carteles puede provocar un cambio en el control territorial, con nuevas dinámicas que podrían influir en la política local.
La incapacidad del gobierno para controlar la situación de inseguridad puede llevar a una crisis de confianza en las instituciones. Esto podría resultar en protestas y un debilitamiento del apoyo popular a los líderes locales y estatales.
Un aumento en la actividad delictiva puede incrementar la corrupción dentro de las fuerzas de seguridad y las instituciones gubernamentales, lo que a su vez podría agravar aún más la inseguridad.
La violencia y la percepción de inseguridad pueden afectar negativamente la economía local, desincentivando la inversión y afectando al turismo, que es vital en ciertas áreas de Guerrero.
La violencia puede provocar el desplazamiento de comunidades enteras, creando crisis humanitarias locales. Las personas podrían verse obligadas a huir de sus hogares por miedo a la violencia.
Es probable que el gobierno local y federal intensifique su respuesta militar y policial, lo que puede generar un ciclo de violencia si no se maneja adecuadamente. Esto podría llevar a enfrentamientos directos que también afecten a la población civil.
La presencia de salvadoreños en el cartel Gente Nueva refleja una combinación de factores económicos, sociales y criminales que facilitan la movilidad y la integración de estas comunidades en el narcotráfico en México.
